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"Los Juegos no beneficiarán a los vecinos del East London"

Los 450 vecinos de un complejo de casas sociales fueron desalojados para que se construyera la villa olímpica. Formaron una asociación muy crítica con la organización y aún reclaman un trato justo de las autoridades

D.B.

En 2005, cuando se le adjudicó la organización de los Juegos a la ciudad de Londres, una de las primeras preguntas fue dónde construir todas las instalaciones deportivas que, por aquel entonces, la capital británica no tenía. Las expropiaciones y los desahucios se convirtieron en parte de la respuesta a esa cuestión. Hacia 2007 el complejo de viviendas sociales de Clays Lane State, situado en Stratford, justo donde hoy se levanta el Parque Olímpico, fue demolido dejando en la calle a 450 inquilinos.

Aquel complejo social, uno de los mayores de Europa, se había levantado en el East London en 1977 para alojar a los vecinos más vulnerables de la zona. Julian Cheyne es uno de los antiguos inquilinos de Clays Lane State; residió allí desde 1991 hasta 2007, cuando fue desahuciado y vio cómo el que había sido su hogar durante casi dos décadas se venía abajo.

En la actualidad, Cheyne vive en el distrito de Tower Hamlets, a menos de cinco kilómetros de su antigua casa, y se ha convertido en uno de los mayores críticos con todo lo que rodea a estos juegos. Puso en marcha la web Games Monitor que sirve de plataforma para denunciar lo que a sus ojos es el impacto real de las olimpiadas.

Él y algunos de sus antiguos vecinos constituyeron, además, la Asociación de Antiguos Inquilinos de Clays Lane (CLFTA) a través de la cual aún reclaman a las autoridades un trato justo. Cheyne recuerda con cariño la última cena de Navidad de la asociación, a la que asistieron 25 miembros: 'Algunos son felices porque han rehecho sus vidas; otros, en cambio, están desolados, llegando a duras penas a fin de mes porque Clays Lane era muy barato'.

Los procesos de expropiación y desalojos fueron muy polémicos. El portavoz de los damnificados por los desahucios culpa a todos los agentes implicados de las injusticias cometidas, desde las autoridades locales, con la Agencia de Desarrollo de Londres (LDA) a la cabeza, 'que demolió nuestro hogar sin indemnizarnos suficientemente, mintiendo, incumpliendo promesas', a la propia fundación que gestionaba el complejo de viviendas (CBHA y Peabody Trust), que 'nos mintió, negó a algunos vecinos el derecho de ser realojados y nos arrebató parte de las indemnizaciones por razones que aún hoy no conocemos'. 

'Los Juegos no beneficiarán ni a los residentes del East London y tampoco a Reino Unido'.  En cuanto al ayuntamiento, que ha rechazado hacer declaraciones, el representante asegura que 'nos utilizó para negociar con la LDA la construcción de nuevas viviendas, pero nos negó el derecho a poder acceder a ellas, impidiendo que volviéramos a ser una comunidad'.

Desde entonces Cheyne se ha convertido en un activista muy crítico con todos los Juegos Olímpicos: 'En todas las sedes olímpicas se producen expropiaciones y desahucios. En las de Pekín, se estima que fueron desalojados cerca de medio millón de personas y en Río de Janeiro, de cara al Mundial de Fútbol 2014 y las Olimpiadas 2016, se habla de unas 175.000 personas en peligro de ser desahuciadas'.

El antiguo inquilino de Clays Lane es tajante al afirmar que 'con los Juegos habrá ganadores y perdedores, como siempre, pero de lo que estoy seguro es que no beneficiará a los residentes del East London y tampoco a Reino Unido en su conjunto'.

En su opinión, los Juegos, en realidad, 'no son más que una competencia por la atención de las grandes multinacionales y el COI se convierte en un mero aliado del sector empresarial'.

En este sentido, recuerda que 'aunque en 2002 el Gobierno publicó el informe Game Plan en el que se decía que Reino Unido no se beneficiaría económicamente de los JJOO, siguió adelante'.