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Las agencias de 'rating' bajan a Turquía al nivel de bono basura por la crisis de la lira

El presidente Erdogan acusa a los organismos de "jugar" con la economía del país, mientras el Gobierno alemán recomienda a Ankara que acepte un rescate del FMI

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Una oficina de cambio de moneda en la ciudad turca de Esmirna. REUTERS/Osman Orsal

Las agencias de evaluación de riesgo crediticio Standard & Poor's (S&P) y Moody's han rebajado su calificación de Turquía hasta el nivel de bono basura a causa de la caída de la lira y la política económica del país, al considerar que no se han adoptado las medidas necesarias para sanearla.

"Hemos bajado la calificación de la deuda soberana (de Turquía) a largo plazo en moneda extranjera de BB- a B+, y la de a largo plazo en moneda local de BB-a BB.", indica S&P en un comunicado emitido al filo de la medianoche en Turquía. Con la nueva calificación la agencia señala que comprar deuda soberana es un negocio inseguro y especulativo, una evaluación de los riesgos con perspectiva "estable", es decir, S&P no prevé de momento que tendrá que volver a modificar la nota en los próximos 12 meses.

Moody's redujo su nota de la deuda turca de Ba2 a Ba3, y cambió su perspectiva de "estable" a "negativa", con lo que no descarta una nueva corrección a la baja.

Por su parte, la agencia Fitch, que mantiene la calificación del país euroasiático fijada a mediados del mes pasado, cuando la rebajó de BB+ a BB, con perspectiva "negativa", emitió el viernes un comunicado en el que lamenta la "respuesta política incompleta" del Gobierno turco a la fuerte depreciación de la lira.

La moneda turca ha perdido un 38% frente al dólar desde inicios del año en un proceso que se aceleró abruptamente en agosto, con caídas a mínimos históricos, por la crisis diplomática con EEUU, que reclama a Ankara la liberación del pastor evangélico Andrew Brunson, al que el régimen del presidente Recep Tayyip Erdogan acusa de colaboración con el terrorismo.

El presidente de Turquía Recep Tayyip Erdogan, durante el congreso de su partido, el AKP, en Ankara. EFE/EPA

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, respondió a los movimientos de las agencias de calificación, y dijo  que desafiaría a quienes "juegan" con la economía. "Hoy algunas personas están intentando amenazarnos a través de la economía, a través de los tipos de interés, las divisas, las inversiones y la inflación", dijo ante el congreso de su gobernante Partido AK.

La fuerte caída en las últimas semanas se ha contagiado a otras divisas de mercados emergentes y bolsas mundiales y ha elevado las preocupaciones sobre la economía, sobre todo por la dependencia de Turquía de las importaciones de energía y el posible riesgo para los bancos por la deuda denominada en moneda extranjera.

"No nos hemos rendido ni nos rendiremos a quienes actúan como un socio estratégico pero nos han convertido en un objetivo estratégico", ha apostillado el mandatario turco en una clara referencia a Washington.

Preocupación en Berlín

En este contexto, el Gobierno alemán ha recomendado al Ejecutivo turco aceptar un programa de ayudas del Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar la lira turca. Según el semanario germano Der Spiegel, el ministro de Finanzas alemán, Olaf Scholz, mantuvo una conversación telefónica al respecto con su homólogo turco, Berat Albayrak, el pasado jueves, en la que le animó a reconsiderar el rechazo a un posible rescate.

Albayrak, por su parte, se mostró reticente e informó a Scholz de que la próxima semana llevará a cabo una gira por los estados del Golfo para solicitar ayuda económica a gobiernos afines, al tiempo que expresó su esperanza de que también Rusia se muestre dispuesta ofrecer apoyo a Turquía.

El FMI aboga por una subida drástica de los tipos de interés en Turquía para poner fin a la fuga de capitales y estabilizar la lira turca, y además por un recorte del gasto público.

Según expertos del FMI, un programa de ayudas para Turquía requería poner a disposición, según el diseño, entre 30.000 millones y 70.000 millones de dólares.

Hasta finales el año, Estado y acreedores privados en Turquía deben llevar a cabo una reestructuración de la deuda por valor de 230.000 millones de euros, lo que corresponde a más de una cuarta parte del producto interior bruto del país.