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Cumbre de la UE Comienza el tira y afloja por un ‘plan Marshall’ europeo de 1,5 billones que no estará disponible antes de fin de año

Nueva videoconferencia de los jefes de Estado y de Gobierno de los 27 países de la Unión Europea. Es la cuarta en poco más de un mes. Con el plan de choque a corto plazo de más de medio billón de euros ya atado, los líderes buscan esbozar las primeras líneas de un fondo de reconstrucción.

Un operario desinfecta un atril con la bandera de la UE, antes de la rueda de prensa del presidente del Consejo Eureopeo, Charles Michel. tras la primera cumbre de la UE en la se comenzaron a discutir el plan contra la crisis del coronavirus.. REUTERS/Fra
Un operario desinfecta un atril con la bandera de la UE, antes de la rueda de prensa del presidente del Consejo Eureopeo, Charles Michel. tras la primera cumbre de la UE en la se comenzaron a discutir el plan contra la crisis del coronavirus.. REUTERS/Francois Walschaerts

A las tres de la tarde de este jueves se abre un nuevo capítulo en el intento de los líderes europeos por evitar que la crisis del coronavirus acabe siendo una amenaza realmente seria para la supervivencia de la Unión Europea. Pedro Sánchez y sus homólogos se sentarán frente a sus ordenadores y webcams para tratar de acordar las primeras líneas maestras del plan de reconstrucción, cuya potencia de fuego podría estar entre 1 y 1,5 billones de euros, o incluso más, según las propuestas sobre la mesa. Es decir, un tamaño que podría superar el PIB anual de España, y acercarse a un 10% del valor total de la producción de la UE.

Una vez que los coronabonos están a todas luces descartados y con el plan de choque a corto plazo de 550.000 millones de euros apalabrado, esta será la primera vez que el fondo de reconstrucción a largo plazo copará la mayor parte del debate. El tema es complejo: hay que decidir cómo se financiará (la posibilidad de emitir deuda común sigue sobre la mesa), si las transferencias de Bruselas hacia las capitales serán sobre todo subvenciones o préstamos, en qué se gastará, cuál será su tamaño, y cuáles serán sus condiciones de uso.

Muchos caballos de batalla y unas posiciones aún alejadas. Con diferentes matices, España, Francia e Italia piden más solidaridad, mientras los más ortodoxos del Norte, con Países Bajos a la cabeza, reconocen que hace falta un fondo europeo, pero tratarán de limitar las transferencias al máximo. Donde acabe Alemania, también en el lado moderado, pero abierta a usar los presupuestos europeos para financiar la recuperación, puede acabar decantando la balanza.

Con tanto en juego, el presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, se conforma con que los líderes acuerden una idea general común. Fuentes comunitarias indican que este jueves ni siquiera se discutirá el montante total del fondo. "Lo más importante es primero saber para qué servirá el dinero",  afirmaban antes de la reunión. Por si no fuera ya lo suficientemente difícil, las negociaciones por el plan Marshall irán de la mano del Marco Financiero Plurianual (MFP), el presupuesto a lago plazo de la UE para el periodo 2021-2027.

Hace poco más de dos meses, sin coronavirus, los líderes se peleaban por unas centésimas del porcentaje de la renta nacional que deberían aportar. Ahora se trata de casi doblar el tamaño de los fondos comunitarios. Hasta ahora los Estados ponían alrededor de un 1% de su renta nacional bruta. El borrador que ha preparado la Comisión Europea, y que se discutirá en la reunión del jueves, sitúa esa aportación cerca del 1,9%, según ha adelantado El País

Unas líneas generales pueden parecer un resultado flojo, pero pueden marcar la dirección hacia un fondo históricamente ambicioso, decepcionante, o de término medio. "El tono y la discusión de este jueves son muy importantes para valorar cómo van a ir las siguientes etapas", afirmaban fuentes españolas horas antes de la videollamada. Para que el fondo acabe teniendo fuerza, es clave que de la reunión salga un "mandato lo más claro y lo más potente posible".

Objetivo: enero de 2021

Orquestar todo esto no va a ser cosa de un día. En Bruselas esperan que en las próximas semanas continúe la frecuencia inusitada de reuniones del Eurogrupo, de líderes y de contactos en todas direcciones. El Gobierno de Pedro Sánchez busca zanjarlo todo este año para que los fondos estén disponibles el 1 de enero de 2021. ¿Será posible?

La presidenta del BCE, Christine Lagarde, el primer ministro de Holanda, Mark Rutte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sanchez, y el presidente francés Emmanuel Macron, antes del comienzo de la cumbre de la UE, en Bruselas, del pasado diciembre.AFP/Aris Oikomonou

El sentimiento de urgencia está ahí en toda Europa, pero nadie quiere apostar a un calendario concreto. Dependerá mucho de cómo avance la crisis y de si Sánchez y sus homólogos podrán viajar a Bruselas para trabajar en un documento en persona. "Es difícil conseguir esto a través de videoconferencia", explican fuentes comunitarias. Y "si a final de verano tenemos sorpresas negativas, todo llevará incluso más tiempo". De momento, una reunión física prevista para el 18 de junio, pero no está claro si se podrá producir.

Emisión de deuda conjunta o aportaciones más altas

El primer gran punto de la tarde será la financiación. Volverá a aparecer la posibilidad de emitir deuda conjunta, algo que "sigue siendo controvertido", según las mismas fuentes de Bruselas. El pasado lunes, España llegó a proponer la emisión de deuda perpetua como forma de financiación de ese fondo. Títulos cuyo principal nunca se devolvería y cuyos intereses se irían pagando con impuestos a nivel comunitario. Una idea que tiene pocas posibilidades en algunas latitudes. "Hay palabras difíciles de tragar", apunta esa fuente.

La mayoría de los países acepta una financiación a través de préstamos. Los Estados pondrían en común avales de forma que quien lo necesite pueda recibir préstamos blandos. Una señal, apuntan desde el entorno español de las negociaciones, de que "incluso los halcones del Eurogrupo se dan cuenta de que si queremos dar recursos extraordinarios necesitamos una via extraordinaria".

Subvenciones frente a préstamos

Otra de las primeras grandes batallas se producirá entre los que, como España, pretenden que el fondo de reconstrucción envíe transferencias directas a fondo perdido a las capitales, frente a los que, sobre todo al Norte, prefieren un sistema de préstamos bonificados. Lo que parece más probable es que consista en una combinación de ambas. "Necesitaremos algo de creatividad", apuntan fuentes comunitarias. De ser la parte de los préstamos demasiado grande, en La Moncloa temen que pueda alimentar "un nivel de gasto que se traslade a las deudas nacionales de forma insostenible".

Una recuperación verde y digital

El último punto que puede quedar algo más despejado es quién recibirá los fondos. Hay un apoyo general por que las inversiones verdes y la agenda digital se vean reforzadas gracias a este paquete. Pero España también pretende que el turismo y el transporte, dos de los sectores más afectados del país, reciban una atención especial. Algo que levantará ampollas, ya que en el Este temen que poner las prioridades demasiado cerca de los intereses de Madrid y Roma suponga una pérdida de los fondos de cohesión que han sido tan importantes para su desarrollo en los últimos años. Otros como Francia han empujado una línea de reindustrialización para reducir la dependencia del continente respecto al resto del mundo.

En todo esto sí abrá una parte fácil: los líderes prevén aprobar formalmente el paquete de choque a corto plazo de 550.000 millones de euros que los ministros de Finanzas cerraron hace dos semanas. De confirmarse las previsiones, este primer plan podría estar listo para empezar a funcionar el 1 de junio. "La primera parte del partido se ha jugado bien y los resultados son buenos", resalta una fuente española cercana a las negociaciones.  "Falta rematar esto con el MFP", concluye.

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