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Enagás: la madre de todas las 'puertas giratorias'

El nombramiento de dos exministros del PSOE sitúa a la empresa gasista como la que más antiguos miembros del Gobierno tiene en su consejo de administración

Junta de accionistas de Enagás. E.P.
Junta de accionistas de Enagás. E.P.

VICENTE CLAVERO

La presencia de antiguos responsables políticos en los consejos de administración de las grandes empresas, y en especial las del sector energético, es muy abundante. Pero en una de ellas, Enagás, principal transportista de gas natural en España, resulta sencillamente abrumadora, sobre todo después de los fichajes anunciados esta semana.

En su consejo van a coincidir, a partir de ahora, nada menos que cuatro exministros, dos del PP y dos del PSOE, además de otros ex altos cargos de los gobiernos de José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

Los dos exministros del PP que han hecho uso de esta puerta giratoria son la histórica dirigente popular Isabel Tocino, titular de Medio Ambiente entre 1996 y 2000, y Ana Palacio, que dirigió la cartera de Asuntos Exteriores entre 2002 y 2004 y jugó un destacado papel en la participación de España en la invasión de Irak. Antes de incorporarse al consejo de Enagás (ambas en 2014), Tocino ya estaba en la nómina del Santander, donde fue consejera durante diez años (2007-2017), y Palacio ocupó una vicepresidencia del Banco Mundial (2006-2008).

Los dos exministros del PSOE, éstos recién nombrados consejeros de la empresa gasista, son José Montilla, responsable de Industria, Turismo y Comercio entre 2004 y 2006 y presidente de la Generalitat de Catalunya entre 2006 y 2010, y José Blanco, que llevó Fomento entre 2009 y 2011. Ninguno de los dos ha desempeñado antes ningún cargo empresarial de relevancia. Montilla, después de dejar sus ocupaciones gubernamentales, se convirtió en senador por designación autonómica (2011-2019), y Blanco fue diputado en el Parlamento Europeo (2014-2019), aunque hace pocos meses se incorporó a la consultora Acento.

Junto con ambos se incorpora al consejo de Enagás el ingeniero aeronáutico Cristóbal José Gallegos, especialista en energía eólica y miembro del Observatorio Crítico de la Energía. Está considerado un profesional cercano a Podemos, partido al que representó en la comisión de expertos que asesoró al Gobierno de Pedro Sánchez en materia de transición energética. Gallegos no ha ocupado nunca un cargo público ni hay constancia de que milite en el partido de Pablo Iglesias.

De los demás miembros del consejo de Enagás, el más conocido por su pasado en primera línea de la actividad pública es Antonio Hernández Mancha, presidente de Alianza Popular entre 1987 y 1989, cuya carrera política quedó muy marcada por la fallida moción de censura que presentó en 1987 contra Felipe González, respaldado entonces por una confortable mayoría absoluta. Hernández Mancha fue sustituido por Manuel Fraga, que volvió de su retiro para "poner orden" a instancias de varios dirigentes del partido (José María Aznar, Federico Trillo), y decidió dedicarse al ejercicio de la abogacía.

En el consejo de Enagás están presentes también otros ex altos cargos, que pasaron por la política de una forma más discreta. Su presidente desde 2007, Antonio Llardén, desempeñó la Subsecretaría de Obras Públicas, Transporte y Medio Ambiente, siendo ministro el socialista Josep Borrell. Los consejeros Gonzalo Solana y Luis Valero fueron presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia (2002-2005) y secretario general de Industria y Pequeñas y Medianas Empresas (2012-2014), respectivamente, ambos con el PP.

Antes de lo tres últimos fichajes, el máximo órgano de administración de Enagás lo formaban trece personas, que el año pasado se repartieron un total de 6,9 millones de euros en concepto de retribuciones. De esa cifra, casi 3,5 millones correspondieron a Llardén y 1,6 al consejero delegado, Marcelino Oreja Arburúa, hijo de Marcelino Oreja Aguirre, ministro de Asuntos Exteriores con Adolfo Suárez. Los consejeros rasos vienen a cobrar alrededor de 160.000 euros al año, cifra equivalente a unas seis veces el salario medio español (27.537).

A través de un mensaje en la web del Observatorio Crítico de la Energía, Cristóbal José Gallegos ha anunciado su propósito de donar cada año "una cantidad de dinero suficiente" para que su principal fuente de ingresos siga siendo la actividad remunerada que actualmente desempeña: profesor contratado doctor de la Universidad Polítécnica de Madrid, con un sueldo que ronda los 30.000 euros brutos anuales.

Enagás es una empresa con la mayor parte de su capital en Bolsa, pero que de hecho controla la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), a pesar de que sólo posee un paquete del 5%. Otros accionistas significativos son Amancio Ortega, fundador y propietario de Inditex, que invirtió 280 millones de euros a finales de 2019 para hacerse con el 5% de la empresa; el fondo estadounidense Blackrock (3,20%); Bank of America (3,61%), y el holding bancario, también estadounidense, State Street Corporation (3%).

En el último ejercicio, Enagás tuvo un volumen de negocio de 1.183 millones de euros y un beneficio neto de 422,6 millones, un 4,4% menos que en 2018. Sus previsiones, antes de que estallara la pandemia por coronavirus, eran ganar 440 millones este año. La compañía está presente en siete países, además de España: México, Chile, Perú, Albania, Grecia, Italia y Estados Unidos. Al cierre de 2019, contaba con un total de 1.306 empleados.

Es habitual que las empresas energéticas (un sector, por cierto, fuertemente regulado) recurran a antiguos políticos para aprovechar sus contactos y experiencia. De ellas han cobrado en algún momento desde Felipe González y Narcís Serra (Gas Natural) hasta Ángel Acebes y José Luis Olivas (Iberdrola) o José María Aznar y Rodolfo Martín Villa (Endesa).

Por no hablar de Red Eléctrica, cuyo presidente se nombra a propuesta del Gobierno (ahora es Beatriz Corredor, exministra de Vivienda con Zapatero), ya que el Estado es titular de un 20% de su capital, a través de la SEPI.

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