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La Eurocámara apoya a Lagarde al frente del BCE, con el voto en contra de la izquierda

Los eurodiputados de izquierda afean que la candidata no haya acudido al debate en el hemiciclo y votan en su contra por considerarla artífice de las políticas de austeridad en su anterior cargo en la dirección del Fondo Monetario Internacional.

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El vicepresidente del Grupo Popular Europeo en el Parlamento Europeo, Esteban González Pons (d.), y otros eurodiputados, durante la votación para ratificar el nombramiento de Christine Lagarde como próxima presidenta del BCE. REUTERS/Vincent Kessler

La francesa Christine Lagarde será la sucesora de Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo, la institución que dirige la política monetaria de los 19 países de la eurozona, a partir del 1 de noviembre.

Tras la aprobación del Parlamento Europeo esta mañana, con una amplia mayoría de 394 votos a favor por 206 en contra y 49 abstenciones, solo falta que los 28 jefes de Estado y de Gobierno den su visto bueno a Lagarde en la próxima cumbre de la UE del 17 y 18 de octubre. La propia nominación de Lagarde es parte del paquete de puestos de poder que los líderes europeos negociaron el pasado julio, con lo que su confirmación es puro trámite. La aprobación de la Eurocámara no era obligatoria, aunque una negativa podría haber puesto en dificultades la candidatura de la francesa.

Los diputados de la comisión de asuntos económicos de la Eurocámara ya habían dado su visto bueno a Lagarde la semana pasada, con 37 votos a favor, 11 en contra y 4 abstenciones. Por ello, no se esperaba que la prueba de hoy fuera a revestir ninguna dificultad para la confirmación de Lagarde, quien no ha asistido al debate de esta mañana en Estrasburgo.

La mayor parte de los eurodiputados que han tomado la palabra esta mañana en el debate que ha tenido lugar en la Eurocámara estaban de acuerdo en un punto clave: Christine Lagarde es lo más parecido que se puede encontrar a Mario Draghi, quien ha presidido el banco central en los últimos ocho años. Más de una decena de parlamentarios han atribuido a Draghi el logro de salvar el euro, con sus políticas de tipos de interés reducidos (e incluso negativos) y de compra de deuda, además de sus vehementes declaraciones a la prensa: aún resuena aquel “haré lo que sea posible para salvar el euro” en lo peor de la crisis económica, cuando muchos daban la moneda única por muerta. Por eso, muchos ven en Lagarde una garantía.

La próxima presidenta del BCE, Christine Lagarde, en una reciente comparecencia en el Parlamento Europeo para defender su candidatura. REUTERS/Francois Lenoir

“La candidata apostó por llevar una línea continuista con Mario Draghi, que ha logrado salvar el euro en momentos muy críticos”, ha afirmado Jonás Fernández, socialista y el primero de los cuatro españoles que han intervenido en el debate.

El eurodiputado de Ciudadanos, Luis Garicano se ha mantenido la misma línea: “El BCE ha sido única institución dispuesta a luchar contra una recesión que podría haber tenido consecuencias impensables”.

Tanto Garicano como Fernández han aprovechado para pedir a Lagarde que continúe con la presión de Draghi a los países con mayor espacio fiscal como Alemania y Países Bajos, para que realicen inversiones públicas que favorezcan la creación de empleo en la eurozona.

Ernest Urtasun, de Iniciativa per Catalunya, también ha alabado la gestión de Draghi, pero ha pedido a Lagarde que actúe ante los riesgos que las políticas de tipos bajos suponen, limitando una posible burbuja inmobiliaria, o dejando de comprar “activos vinculados al carbono, que no ayudan a luchar contra el cambio climático”.

Para José Manuel García-Margallo, exministro de Asuntos Exteriores del PP, el perfil de Lagarde, con experiencia en manejar crisis con un impacto mediático, será útil ante una posible crisis. Para García-Margallo, la incertidumbre que arrojan las relaciones con EEUU, Reino Unido, China e Irán puede provocar la “ruptura de las cadenas de producción y la caída de la riqueza mundial”, ante lo que se necesitaría una respuesta política del BCE y los países europeos.

La izquierda no olvida los tiempos de la troika

Todos los partidos mayoritarios de la Eurocámara han dado su apoyo a Lagarde, incluidos populares, socialistas, liberales y verdes. Han sido los diputados de la izquierda y los de la extrema derecha quienes se han opuesto a su nombramiento. La izquierda, por las políticas de austeridad que Lagarde representa como exdirectora del FMI, parte de la troika; la extrema derecha, porque consideran que Lagarde es miembro de un “establishment anglosajón” ajeno a los intereses europeos.

Vista del pleno del Parlamento Europeo durante la votación para ratificar el nombramiento de Christine Lagarde como próxima presidenta del BCE. REUTERS/Vincent Kessler

“Las políticas del BCE no hacen nada ni para el clima ni para las desigualdades”, ha criticado Manon Aubry, co-presidenta del grupo de la Izquierda en la cámara, quien también ha denunciado que el BCE “no pone sus políticas al servicio de los mas vulnerables”.

“Es la persona que se encarga de dictar la doctrina del shock y del miedo”, ha espetado, José Gusmão, del Bloco de Esquerda portugués, quien ha acusado a la francesa de promover “políticas de ajuste de trágicas consecuencias desde el punto de vista económico, presupuestario y social” cuando ocupaba el puesto de directora del FMI.

En la misma línea, el italiano Piernicola Pedicini, del Movimiento 5 Estrellas, ha acusado a Lagarde de ser “corresponsable de todas aquellas políticas que han aumentado la deuda publica en la UE, solo para salvar a los bancos privados franceses y alemanes antes que todo”. “Una gigantesca obra de redistribución de abajo hacia arriba haciendo a los ricos cada vez más ricos y a los pobres cada vez más pobres”, ha concluido.

La cumbre europea de los próximos 17 y 18 de octubre se anuncia cargada. Además de la confirmación de Lagarde como presidenta del BCE, los líderes europeos confirmarán el equipo de comisarios de la presidenta electa de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen. Esto, además de discutir el presupuesto de la UE para los próximos 7 años y buscar un acuerdo sobre el brexit, si el Reino Unido llega a presentar una alternativa en el mes que queda hasta la reunión.