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La agenda del Gobierno La ministra de Economía: "La brecha de género es un lastre para el crecimiento"

"Un crecimiento vigoroso por si solo no permitirá reducir la desigualdad laboral. Los Gobiernos deben dar respuesta a las expectativas de los ciudadanos", afirma Nadia Calviño, quien plantea subir impuestos para reforzar el Estado de Bienestar

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Nadia Calbviño durante su intervención en el Fórum de Nueva Economía en Madrid. (ZIPI | EFE)

Se estrenaba la ministra de Economía, Nadia Calviño, en ese acto tan capitalino y tan madrileño que son los desayunos informativos. "Impresionada" por la asistencia —el salón del hotel Palace estaba hasta arriba— y por la expectación, la ministra presentaba ante los círculos del poder  —empresarios,  ministros, políticos y periodistas — su agenda política y económica. Y en esa "agenda por el cambio", como ella la definió,  hay una prioridad: reducir la brecha de género. "La brecha de género es un lastre para el crecimiento. No podemos renunciar a la aportación del 50% de la población".

Lo dijo este martes en el Fórum a Nueva Economía, celebrado en el Hotel Palace de Madrid. Fue presentada por Joaquín Almunia, quien glosó su capacidad de trabajo. Almunia, que fue comisario europeo, descartó de plano volver a las sendas de austeridad y abogó por una consolidación fiscal pero priorizando el aumento de los ingresos, algo con lo que Calviño se mostró de acuerdo.

Calviño tomó el guante lanzado por Almunia: "No podemos cerrar los ojos y mantener un discurso basado en reducir el peso del déficit público", dijo. Añadió que "España se encuentra en una fase positiva del ciclo económico", lo que permite "normalizar la economía española". ¿Qué implica eso? Seguir una estabilidad presupuestaria, sin aumentar el déficit y la deuda, pero poner el foco en el aumento de ingresos y no en los recortes de gasto público, con el objetivo de reducir la desigualdad social.

Pero se necesita dinero para acometer la agenda transformadora del Gobierno y reducir la desigualdad social en un país que es el quinto de la UE en riesgo de pobreza, y donde —recordó la ministra— proliferan los trabajadores pobres. "Ahora tenemos una coyuntura favorable y el Gobierno tiene que intervenir con el objetivo de evitar crisis futuras. Estamos hablando de justicia intergeneracional, hay que mirar al futuro para tener claro el presente", dijo Calviño, quien recordó que el Ejecutivo actúa también por una cuestión ideológica.

Seguir creciendo, sí, pero ya no supeditándolo todo al crecimiento. Ese fue el mensaje. "Mantener el crecimiento por sí solo no vale. Un crecimiento vigoroso por si solo no permitirá reducir la desigualdad laboral. No hay que elegir entre crecimiento económico e igualdad social". Así que no más recortes, no más bajadas de impuestos que suponen pérdida de ingresos. "Bajar impuestos es contrario a la disciplina fiscal", afirmó la ministra. Por eso, Calviño abogó por subir impuestos —IRPF para rentas muy altas entre ellos— para reforzar el Estado de Bienestar. 

"La economía española es robusta y no hay que lanzar señales de alarma"

"El Gobierno trabaja desde otra óptica. Tenemos que mantener la disciplina presupuestaria pero hacerlo compatible con medidas de cohesión social. Debemos legar a nuestros hijos un Estado de Bienestar digno de tal nombre. No podemos abandonar la disciplina fiscal, de ahí la necesidad de aumentar los ingresos y de reorientar el gasto sólo donde sea necesario", ahondó la ministra

En esa agenda "amplia de miras", además de la lucha contra la brecha de género y la brecha salarial, tiene otras prioridades: "La lucha contra la pobreza infantil, más recursos para la Educación, la agenda digital, la lucha contra el cambio climático y la lucha contra la precariedad laboral". "Esta es nuestra agenda por el cambio", sentenció la ministra. "Los Gobiernos deben dar respuesta a las expectativas de los ciudadanos", concluyó

La duda que expresaron muchos —se notó en el turno de preguntas— es si habrá dinero para sacar adelante esa agenda transf​ormadora del Ejecutivo. Muchos ya hablan de "frenazo" de la economía española a tenor de los últimos datos del turismo y el paro. Calviño negó que se haya producido tal frenazo, aunque sí admitió que los llamados "vientos de cola" —como el crecimiento económico mundial o la política monetaria expansiva, a lo que ha unido el reto de la salida del Reino Unido de la Unión Europea,— ya no soplan tan a favor y que el crecimiento económico se ha moderado en los últimos años.

"La economía española es robusta y no hay que lanzar señales de alarma", fue la respuesta de la ministra, quien ve en el horizonte de los próximos meses más crecimiento económico, lo que implica, según ella, intentar arreglar los desequilibrios como la "cronificación" del paro en determinados segmentos de la población, el "desorbitado" crecimiento de la deuda pública, el alto déficit público estructural o los altos niveles de desigualdad y pobreza. Ese es el reto.