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Entrevista a Valentín González Formoso, secretario xeral del PSdeG Valentín González Formoso, secretario xeral del PSdeG: "El márketing personal de Feijóo está haciendo mucho daño a Galicia"

El nuevo secretario general PSdeG, Valentín González Formoso
El nuevo secretario general PSdeG, Valentín González Formoso. Deputación de A Coruña

Valentín González Formoso (As Pontes de García Rodríguez, A Coruña, 1975) ganó hace dos meses las primarias a la secretaría xeral del PsdeG-PSOE al hasta entonces líder del partido, Gonzalo Caballero, en una enconada batalla que dejó en la formación heridas que ahora le toca cerrar. Formoso ganó las elecciones municipales del 2007 cuando tenía 32 años y ha revalidado su cargo en tres ocasiones por mayoría absoluta, y desde el 2015 preside también la Diputación de A Coruña. Y asegura que pese a la fortaleza del PP de Feijóo y del BNG de Ana Pontón, será capaz de explicar su proyecto a la sociedad gallega pese a no contar con escaño en el Parlamento autonómico. De ese éxito depende que decida ser candidato a la Presidencia de la Xunta.

¿Cuál es su proyecto para Galicia?

Tenemos que superar esta Galicia de dos velocidades. Ahí está el producto interior bruto de la zona atlática costera, de unos 26.000 millones, contra el de la Galicia interior, de unos 4.000 millones en Lugo, por poner una referencia. Y no lo digo por una cuestión de prurito autonómico, de querer ser una potencia a nivel nacional, sino de ofrecer oportunidades para la gente joven. Nuestro proyecto va a pilotar sobre cuatro grandes pilares. Primero las políticas de innovación, y no sólo para cubrir ese flanco, como parece que se hace a veces, sino por convicción. Es la gran apuesta europea y debe ser la gran apuesta de Galicia en un mundo globalizado donde no podemos competir con reducciones salariales. Tenemos recursos naturales pero no basta con explotarlos, hace falta su transformación avanzada. Un segundo pilar es la apuesta por la industria, por el empleo industrial. Hay una política de resignación y brazos caídos en este ámbito, en el que Galicia tiene que ser una potencia. Esto no va sólo de la energía eólica. De la energía eólica y del agua va a venir en el protagonismo de Galicia en el combustible del futuro, el hidrógeno. Para ser una realidad el hidrógeno necesita agua y viento, y esa conjunción sólo coexiste en Galicia. Eso es lo que significa ser independiente energéticamente. Se acabó el comprar gas a Argelia, carbón a Wyoming, fuel a Rusia... Alcoa pasaría a tener un coste energético irrelevante. Y Citroën, e Inditex, y todas las empresas que están parando por el precio de la energía, que será una energía no contaminante.

Ahora la apuesta es la energía eólica.

El PSdeG apuesta por la energía eólica de una manera en la que tenga presencia el sector público, es decir los ayuntamientos de los municipios donde se implantan los parques para que se deriven parte de sus beneficios a esas comunidades. Hay que llegar a un acuerdo de país, no ponérselo difícil al Gobierno gallego para que pueda ofertar un modelo que sea aceptable para la sociedad. Y aprovechar la oportunidad que tiene Galicia para ser una potencia en algo innovador, además de en la pesca y en el sector forestal. Por primera vez vamos a tener un papel relevante en materia de energía si confiamos en nuestros recursos y en nuestras posibilidades. Lo que no debemos permitir nunca es la especulación, eso de que en el Paseo de la Castellana en Madrid una empresa decida sin tener en cuenta lo que piensan los gallegos. No vamos a permitirlo. Cualquier inversor será bien recibido si apuesta por el país, y eso significa que tiene que tener implantación industrial en el territorio.

Me hablaba de los cuatro pilares de su proyecto.

Sí. El sector forestal. En un momento en el que estamos previendo la posibilidad de renunciar a un gran transformador como Ence, tenemos que tener alternativas y la conciencia de que no podemos ser sólo exportadores de madera sin transformar. Ayer estuve en la estación de Vedra, un punto de exportación de nuestra madera para todo el Estado. Es normal que haya un porcentaje de exportación, pero ¿por qué el resto no lo podemos transformar aquí? Lo mismo sucede con el sector extractivo del mar. Y todo vinculado al primer pilar, el de la innovación. No puede haber un sector forestal transformador si no apostamos por la innovación. Si nos conformamos con ser una fábrica que no innova, sólo podremos competir reduciendo costes laborales. El otro gran pilar es la defensa razonable, razonada y sostenible de los servicios públicos. La pandemia tiene que enseñarnos el valor de lo público. Mientras veíamos pasar la pandemia desde la ventana, los sanitarios estaban arriesgando sus vidas, literalmente. No podemos tener memoria de pez.

Ya sé que el sistema de salud es costosísimo, y nosotros no somos un partido al que eso le dé igual. Estamos dispuestos a reducir otras partidas presupuestarias que consideremos menos esenciales para favorecer un desarrollo justo de la política laboral de los sanitarios en Galicia. Todos conocemos médicos, enferemeras y enfermeros que tienen contratos de una semana. Hay que facilitar que la Xunta pueda dedicar más presupuesto a eso. Somos una oposición constructiva, nuestros orígenes son las instituciones y sabemos lo que es cuadrar un presupuesto. Lo mismo sirve para la educación. Si la expresión de hace unos años era prima de riesgo, ahora es la España vaciada y la Galicia vaciada. Es una realidad en un país que en el año 1961 tenía la misma población que Irlanda. Somos la Irmandade Celta, pero hoy ellos tienen seis millones de habitantes y nosotros 2,7 millones. Allí apostaron por un modelo innovador y tecnológico, y no hay ningún irlandés emigrando a Galicia, pero sí gallegos y gallegas emigrando a Irlanda. En ese escenario es en el que no puedes cerrar un colegio. Sé que es difícil de entender que se pueda mantener una escuela unitaria con cinco niños y niñas. Pero si la cerramos, no habrá ninguno dentro de unos años.

¿Cómo va a trasladar todo eso a la sociedad gallega sin tener el altavoz del Parlamento de Galicia?

No me preocupa. Tenemos un sistema de medios de comunicación variado y plural, y podemos permitirnos el lujo de hacer política donde hay que hacerla. Hay una cobertura mediática que permite que lo hagamos allí donde la gente quiere que estemos, que es a su lado. El Parlamento representa la soberanía de Galicia y es la institución más respetable del país, pero la opinión de la ciudadanía no se conoce entre sus muros. No voy a decir que agradezco esta situación, porque no es así, pero creo que nuestro proyecto es perfectamente explicable y que podremos conectar perfectamente con la sociedad gallega estando más fuera que dentro del Parlamento de Galicia.

Sus rivales están en una posición de mayor fuerza y sí están en el Parlamento.

Insisto en que venimos de las instituciones municipales, de verle la cara y de ponerle nombre a la gente. Esa es la política que hacemos, la que nos gusta, y no vamos a cambiarla. Tenemos a nuestros representantes en el Parlamento para hacer política en esa institución, pero como correa de transmisión de la política que hagamos con la sociedad gallega.

Para ganarle a Feijóo va a tener que atraerse el voto de los gallegos que llevan años apoyando al PP. ¿Cómo va a hacerlo? ¿Tiene estrategia para eso?

En As Pontes yo tengo el apoyo de gente que en otras convocatorias electorales votan al PP. Esa conexión existe si haces una política constructiva, propositiva, con criterio de país. Nosotros aspiramos a gobernar, y eso pasa por reconocer los aciertos del rival, pero también tus propias debilidades.

¿Qué aciertos reconoce en los gobiernos de Feijóo?

Lleva muchos años en el Gobierno y es normal que haya tenido aciertos. Si me pregunta por uno, le diré que en la Ley de Emprendimiento hay algunas cuestiones que me parecen interesantes. Pero lo que caracteriza los mandatos de Feijóo es la renuncia. La renuncia a la eficiencia, al compromiso con el país, a abordar asuntos que pasan sin pena ni gloria, a evitar esta permanente sensación de depresión colectiva... Es cierto que el márketing del que se rodea es muy bueno, pero el márketing personal de Feijóo le está haciendo mucho daño a Galicia.

Me habla como si ya hubiera decidido ser el candidato a la Presidencia de la Xunta, ¿es así?

No quiero repetir lo que parece un tópico, pero en este partido quien decide es la militancia. Yo tomaré la decisión de presentarme si veo que mi proyecto entusiasma a la sociedad gallega.

¿Cómo cuentan las mujeres en su proyecto? ¿Por qué cree que el PSdeG nunca ha tenido una secretaria xeral, ni una candidata a la Presidencia de la Xunta?

La presidenta de mi ejecutiva es una mujer, Carmela Silva [presidenta de la Diputación de Pontevedra], y la vicesecretaria xeral es una mujer, Lara Méndez, alcaldesa de Lugo. En mi ejecutiva hay una mayoría de mujeres. Dentro de un marco democrático en una formación que defiende y promueve la igualdad, ¿cómo dudar de que el presidente del Gobierno pueda ser un hombre? Entra dentro del funcionamiento normal de nuestro partido que yo pueda dirigir el PSdeG.

¿Va a contar en su proyecto con Gonzalo Caballero, el anterior secretario xeral y su rival en las primarias?

Claro que voy a contar con él. Es una persona muy válida, que ha trabajado con muchísima dedicación al partido, es imprescindible. Coincidimos en un 95% de las cuestiones relevantes. Y no quiero perder un momento en las cuestiones internas, en si nos hemos tomado cuatro o siete cafés juntos, porque eso no va a contribuir a cambiar este país.

¿Pero se han tomado un café juntos?

Bueno, hemos hablado.

¿Va a mantenerle en la portavocía del grupo parlamentario?

No, creemos que la militancia ha enviado un mensaje de que quiere nuevas formas y un nuevo discurso que se transmita de manera diferente desde el grupo parlamentario.

¿Y quién va a sustituirle?

Ya veremos, hay distintas opciones.