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"Es el festival de Eurovisión de las familias"

La Iglesia celebra la Misa de la Familia en la plaza de Colón de Madrid

J.B.

"La familia en España y en Europa está perseguida, como los cristianos. Nosotros estamos aquí para decir que nos gusta ser católicos y que queremos que nos respeten". Carlos tiene 7 añitos pero el mismo discurso que su padre, Germán. Y el de la ultraderecha eclesial, que un año más ya van cuatro ha movilizado a todos sus efectivos (kikos, Comunión y Liberación, propagandistas, focolares, Opus Dei) para acudir a la Misa de la Familia de Colón. A su edad, Carlos ya sabe que este Gobierno "es laicista" y que "el Papa nos manda luchar contra el aborto y la eutanasia". Y también que su padre sonríe, orgulloso, a su lado. También su mujer y los otros cuatro hijos del matrimonio, que han venido a Madrid desde Jerez "en un viaje de nueve horas".

"Nos gusta ser católicos y queremos que nos respeten", repite un niño

El ambiente, sin embargo, distaba mucho del de otras ocasiones. Se trató de un acto mucho más litúrgico, menos festivo, y se notó en la audiencia. Menos risas, menos ruido durante la misa, y los únicos cantos, los que marcaba, desde el altar, Kiko Argüello. Unas pocas banderas simbolizaban a los países presentes: Portugal, Brasil, Polonia, Francia, Suiza, Holanda, Alemania "Es el festival de Eurovisión de las familias", proclamaba, sin tapujos, uno de los animadores del evento, que trataba de seguir con su guitarra los acordes de Argüello.

A las diez de la mañana, unos niños comenzaron a cantar villancicos y el sol fue apareciendo por la plaza de Colón. En media hora, el perímetro de la plaza estaba casi lleno, pero sin las aglomeraciones de otros años ni, mucho menos, las de cualquier manifestación. Los laterales del Paseo de Recoletos y de la Castellana estaban casi vacíos, y detrás del altar, otras familias paseaban a sus perros, mientras algunos jóvenes le daban al skate en los Jardines del Descubrimiento.

"Amamos incluso a los laicistas radicales", asegura Miguel, un asistente

Apenas hubo pancartas. Y es que la organización pidió expresamente que se evitaran insultos o descalificaciones al presidente del Gobierno o al PSOE. "La familia cristiana no va contra nadie. Amamos incluso a los laicistas radicales, como dice el Papa", apuntó Miguel, de Madrid. Otro padre con su mujer y sus seis hijos.

Hubo pocos aplausos. Los que hubo fueron especialmente para el Papa, para quien Rouco Varela pidió una ovación. El medio centenar de obispos que secundaron al cardenal arzobispo de Madrid no abrió la boca, pero sí el rey Melchor, "el verdadero" según el presidente del Episcopado, que prometió regalos para todos los niñosque ayer fueron a misa.

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