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Gallardón será candidato aunque fracase Madrid 2016

Define los Juegos como su objetivo 'prioritario', pero insiste en que intentará un tercer mandato

MARÍA JESÚS GÜEMES

No tirará la toalla. Si Madrid no es finalmente sede de los Juegos Olímpicos en 2016, Alberto Ruiz-Gallardón asumirá la derrota e intentará un tercer mandato como alcalde de la capital.

Este jueves se volvió a reabrir el debate sobre su futuro. Él mismo se encargó de hacerlo. 'Si tal objetivo no se alcanzase, evidentemente, al margen de cualquier responsabilidad, tendría que ser muy consciente de que lo que he considerado prioritario no he sido capaz de alcanzarlo', sentenció en una entrevista en la SER.

Explica que para hablar de escuchas hay que esperar a conocer el sumario

Sus palabras se interpretaron de inmediato como el anuncio de su retirada. Y más con sus antencedentes. No hay que olvidar que ya en 2008, cuando Mariano Rajoy decidió no incluirle en las listas al Congreso, Gallardón abrió un periodo de reflexión y tras su frustrado salto a la escena política nacional durante un tiempo se barajó la posibilidad de que se fuera.

Ante las especulaciones que se desataron este jueves, Gallardón se vio obligado a aclarar sus planes. En una rueda de prensa posterior a la reunión del Gobierno local, afirmó que, pase lo que pase, se presentará a la reelección en 2011 y dejará que sean los madrileños quienes juzguen su labor.

Exige que el espionaje en Madrid no pase «inadvertido»

A pesar del crítico informe del Comité Olímpico Internacional (COI) y a la espera del dictamen final que se conocerá el 2 de octubre en Copenhague, Gallardón siguió mostrandose optimista. Sus colaboradores hicieron hincapié en que, si se cosecha un fracaso, él no eludirá su responsabilidad: 'No le va a echar la culpa a otros'. Y en cuanto a su continuidad, están convencidos de que cumplirá el pacto que alcanzó con Mariano Rajoy.

A finales de junio, Gallardón aceptó los deseos del líder del PP y, en medio del debate sobre el estado de la ciudad, proclamó que pensaba repetir como candidato. El presidente conservador se lo había pedido tras la victoria de las elecciones europeas y Gallardón tuvo que responder afirmativamente a un año y medio de la cita electoral.

Pero si bien esa incógnita se cerró, otra muy distinta comenzó a adquirir forma. En el PP muchos se preguntan a qué acuerdo habrán llegado ambos dirigentes. Los que rodean a Rajoy dicen que no hay ninguno. Los de Gallardón explican que su única intención era la de satisfacer a su partido y a su jefe de filas, recordando que ahora forma parte del Comité de Dirección del PP. Pero algunos miembros del Comité Ejecutivo opinan que, si se muestra tan servicial, es porque espera que Rajoy le recompense de cara a las generales.

Hay quien piensa que su sueño de ser diputado podría hacerse realidad. Y que, desde esa plataforma, él tendría muchas opciones de ser uno de los elegidos para formar parte del Consejo de Ministros si el PP ganase las elecciones en 2012. En caso de una nueva derrota, y dando por hecho la dimisión de Rajoy, sus posibilidades sucesorias volverían a reabrirse.

En la dirección del PP no quieren entrar a analizar todas estas cábalas. Y lo único que descartan es que Gallardón les vaya a fallar. Rajoy, centrado en la conquista de los feudos socialistas, quiere tener atada la joya de la corona conservadora y sabe que con el actual alcalde es posible.

El portavoz adjunto del Grupo Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, salió a defender a su compañero: 'Es el mejor candidato y el mejor alcalde porque es el que obtiene la mayoría absoluta para serlo', comentó deshaciendose en elogios.

Y si a Gallardón no le basta con el apoyo de los suyos, ahí tiene también el del propio presidente del Gobierno. Aunque sólo sea para lograr los Juegos. Zapatero le llamó ayer para hacerle saber que el Ejecutivo 'redoblará sus esfuerzos' para que Madrid apruebe el examen.

Al margen de su futuro, Gallardón también se refirió al tema de las supuestas escuchas ilegales a dirigentes del PP. Recalcó que había echado en falta una investigación por parte del Gobierno y trató de ser diplomático al hablar de la estrategia de su partido. Pero aconsejó esperar hasta que se levante el secreto del sumario del caso Gürtel para certificar si hay o no escuchas ilegales.

El alcalde de Madrid sí quiso detenerse en los casos de espionaje a altos cargos de la Comunidad y al vicealcalde, Manuel Cobo. 'No es de ninguna de las formas una conducta que pueda pasar inadvertida', dijo. A su juicio, es un asunto que debe 'tener el reproche del Estado de Derecho' y pidió que la Justicia llegue hasta el final para depurar todas las responsabilidades.

El vicepresidente y portavoz del Gobierno regional, Ignacio González, le respondió apuntando que los supuestos seguimientos no han pasado 'desapercibidos' y que los tribunales ya están actuando.

 

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