Público
Público

El acuerdo sobre el gas en la UE para salvar el invierno: seis excepciones y mucha letra pequeña

España consigue reducir el objetivo de ahorro a la mitad, mientras la Hungría de Orbán se queda sola en su rechazo al plan.

26/07/2022. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, durante el acto de presentación de 'Ahorra gas para un invierno seguro', en Bruselas, a 20 de julio de 2022.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, durante el acto de presentación de 'Ahorra gas para un invierno seguro', en Bruselas, a 20 de julio de 2022. Christophe Licoppe / Europa Press

Fumata blanca en la UE para ahorrar gas y salvar el invierno. Tras muchas divisiones, recelos y algún que otro reproche, los 27 ministros de Energía han llegado a un acuerdo energético para prepararse ante el peor escenario: el cierre completo de la llave del gas ruso. La UE ha alcanzado un acuerdo político que todavía debe formalizarse por procedimiento escrito. Pero no la he hecho completamente unida. El rebelde tradicional, el húngaro Víktor Orbán, ha sido el único en desmarcarse. 

Los europeos consideran que este pacto les blinda frente a posibles disrupciones de gas de cara al futuro. Pero el diablo está en los detalles. La propuesta Ahorra gas para un invierno seguro, que la Comisión Europea presentó hace una semana, ha sufrido importantes modificaciones en su llegada a la mesa del Consejo Europeo, la institución que reúne a las 27 capitales.

Por lo pronto es más descafeinada. En su plan inicial, Bruselas estableció un umbral del 15% de ahorro para todos los Estados miembros. Sobre una base voluntaria, que podría transformarse en vinculante en caso de emergencia energética. ¿Qué cambia tras el acuerdo de hoy? Muchos matices. Los 27 se han visto obligados a hacer un gran ejercicio de funambulismo para acomodar las situaciones tan dispares de cada uno de sus Estados. Lo que sale es una medida que destaca por sus excepciones.

Los países de la UE podrán acogerse a exenciones en ese umbral en hasta seis supuestos: falta de interconexiones; capacidad de exportación de gas natural licuado; alta dependencia de las infraestructuras rusas; almacenaje de gas por encima de la media; o en caso de que su consumo de gas haya aumentado un 8% en el último año en comparación con los últimos cinco. Todo ello afronta ahora un largo camino de traducciones en umbrales concretos y en un trabajo técnico muy farragoso para evitar discrepancias, egoísmos o malentendidos a la hora de ponerlo en práctica.

España es el principal puerto de entrada de gas natural licuado en la UE

Aterrizado al lenguaje extracomunitario, lo que contempla la propuesta son tres escenarios. Uno que afecta a las islas energéticas. Así, Chipre, Malta e Irlanda son los únicos Estados miembros que quedan directamente exentos de cumplir con los objetivos si se declara la "alerta" energética. En el segundo, es el de prevención. Países como los Bálticos, muy sincronizados con el suministro ruso, solo podrán acogerse a esta derogación si llega un momento más crítico. Y el tercero, podría ser el de "premio". Países como España pueden rebajar la meta del 15% al contar con un escenario favorable contemplado en esas exenciones. 

España es el principal puerto de entrada de gas natural licuado en la UE. En caso de emergencia podría exportar hasta 5.600 millones de metros cúbicos a sus socios comunitarios. Ya reexporta un 20% de su gas. Y, además, sus reservas de gas se encuentran muy por encima de la media comunitaria. Con todo ello de fondo, la vicepresidenta a cargo de Transición Energética, Teresa Ribera, ha arañado una rebaja voluntaria del "7% u 8%" para el país. Un sendero que también seguirán Italia o Portugal. La ministra española ha asegurado en rueda de prensa que el suministro energética en el país no está en peligro y ha descartado un racionamiento para los hogares incluso en un estado de alerta.

El Ejecutivo comunitario quería ahorrar unos 45.000 millones de metros cúbicos de gas en los próximos ocho meses

La designación de este estado de alerta es otra de las novedades. Será el Consejo Europeo por mayoría cualificada quien tendrá potestad para declararlo, y no la Comisión como se preveía en la propuesta inicial. Cinco Estados miembros podrán solicitar a Bruselas este escenario, que se desataría si finalmente Putin corta por completo el grifo de gas. Así, la principal incógnita que nace de la reducción de objetivos es si será suficiente.

El Ejecutivo comunitario quería ahorrar unos 45.000 millones de metros cúbicos de gas en los próximos ocho meses. Con las rebajas, baila ya entre un objetivo de 30.000 millones. La cita concluye, además, a las puertas del segundo corte en el gaseoducto del Nord Stream I en apenas dos semanas. La mayor tubería que nutre a Europa bombeará mañana a medio pulmón.

El Kremlin alega "problemas técnicos", pero en Bruselas achacan estas interrupciones a que Putin utiliza el gas como un "arma"  de "chantaje" para imponer más presión sobre los Gobiernos, sociedades y economías europeas, todavía muy dependientes de este recurso ruso. El calendario europeo pasa por descolgarse por completo de la energía rusa en 2026, pero encontrar mercados alternativos que supriman la demanda está siendo una tarea muy complicada.

La UE celebra el acuerdo como una señal clara de "solidaridad" y "unidad" contra Putin. "No solo enviamos un mensaje firme a Vladimir Putin, que de nuevo ha fracasado en su misión de dividir a la UE, sino a nuestros ciudadanos. El invierno será mucho más barato y fácil para los ciudadanos y las industrias europeas", ha asegurado Josef Sikela, ministro de Energía checo que ostenta la Presidencia rotatoria del Consejo.

¿Te ha resultado interesante esta noticia?

Más noticias de Internacional