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Brexit May exige a la UE que presente alternativas para desbloquear el Brexit tras rechazar su propuesta

La primera ministra británica asegura que prefiere una ruptura abrupta con la UE el próximo 29 marzo que un "mal acuerdo" para el Reino Unido

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May, durante su declaración este viernes en Downing Street. Jack Taylor/Reuters

La primera ministra británica, Theresa May, exigió hoy a los líderes de la Unión Europea que muevan ficha para desbloquear las negociaciones del Brexit y les acusó de no haber puesto sobre la mesa propuestas alternativas tras rechazar su plan en la cumbre de Salzburgo (Austria). En un discurso televisado desde su residencia oficial de Downing Street, May recalcó que prefiere una ruptura abrupta con la UE el próximo 29 marzo que un "mal acuerdo" para el Reino Unido, y admitió que el diálogo se encuentra en un impasse, con ambas partes aún alejadas en cuestiones clave.

El presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, advirtió el jueves a May de que su propuesta, conocida como el plan de Chequers, "no va a funcionar", porque "minaría el mercado único" al permitir la libre circulación de mercancías a través del Canal de la Mancha, pero no de personas, servicios y capitales. La propuesta británica pasa por crear un área de libre comercio de bienes entre el Reino Unido y la UE, lo que permitiría mantener sin aduanas la frontera entre la República de Irlanda y la región británica de Irlanda del Norte, uno de los principales escollos en el diálogo.

"Tusk dijo que nuestras propuestas menoscabarían el mercado único, pero no explicó cómo lo menoscabarían en detalle ni hizo contrapropuesta alguna", sostuvo hoy la primera ministra, que consideró que la actitud de la UE "no es aceptable" cuando quedan pocas semana para la fecha límite marcada para llegar a un acuerdo.

En la misma línea, el ministro británico para el Brexit, Dominic Raab, acusó a Bruselas de haber echado el "freno de mano" a la negociación. "Nuestros planes han sido rechazados sin una explicación coherente. Han hecho cierto tipo de apelaciones dogmáticas a la unidad del mercado único, pero nuestros planes han sido elaborados cuidadosamente para evitarlo [la ruptura de la unidad]", afirmó en una entrevista a la cadena BBC.

La prensa británica coincidió hoy en calificar de "desastre" y "humillación" para May el resultado la cumbre informal en Salzburgo y subrayó las declaraciones del presidente francés, Emmanuel Macron, que llamó "mentirosos" a quienes hicieron campaña por el Brexit en el Reino Unido. "El Brexit es la elección de los británicos, y es una elección empujada por ciertas personas que predijeron soluciones fáciles", afirmó el mandatario galo.

En su discurso de hoy, May declaró que durante las negociaciones ha tratado con "respeto" a sus colegas europeos y el Reino Unido "espera lo mismo por su parte". "La buena relación al final de este proceso depende de ello", alertó la primera ministra, al tiempo que algunos tabloides elevaron el tono de la confrontación, como The Sun, que arremetió en su portada contra "las sucias ratas de la UE" y publicó una imagen de Macron y Tusk vestidos como gánsteres, con gabardina y metralleta.

Desde la oposición, el líder laborista, Jeremy Corbyn, pidió tanto a la Unión Europea como a May que terminen con sus "juegos políticos" y acerquen posturas para evitar una ruptura sin acuerdo.

En los últimos días se ha incrementado la presión sobre Corbyn para que acepte defender un nuevo referéndum sobre el Brexit, una opción que hasta ahora ha rechazado porque prefiere demandar unas elecciones generales adelantadas. La postura oficial de los laboristas respecto a la salida de la UE ha sido hasta ahora la de asegurar que si estuvieran en el poder continuarían cumpliendo el mandato del referéndum de 2016, en el que el 51,9% de los votantes optó por el Brexit, pero pedirían a Bruselas una extensión del plazo de la negociación.

Tanto May como los líderes europeos han insistido en que todavía esperan llegar a un acuerdo en octubre y han abierto la puerta a una cumbre extraordinaria en noviembre para formalizar ese eventual pacto. Si se produce ese escenario, el siguiente escollo sería la aprobación del acuerdo por el Parlamento británico, una votación a la que tanto el Partido Laborista como el Partido Conservador, las dos principales formaciones de la Cámara, podrían presentarse divididas.