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Brexit El parlamento británico vuelve a tumbar cualquier alternativa al acuerdo de May

A diez días de otro posible brexit sin acuerdo, la Primera Ministra británica se encierra este martes con su gabinete para analizar la situación después de que el parlamento británico volviera a rechazar cualquier alternativa a su acuerdo. El adelanto electoral podría estar más cerca.

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Manifestantes contra el brexit a las afueras del Parlamento británico este lunes. REUTERS/Alkis Konstantinidis

La situación en torno al brexit ya ha cruzado la línea roja de lo frustrante para situarse mucho más allá. Porque da igual lo que se someta a votación, el parlamento británico es incapaz de ponerse de acuerdo en nada sobre este asunto, y así llevan ya dos años sin sacar adelanten una sola votación. Ni aprueban el plan de Theresa May con la UE —que ya han rechazado tres veces— ni respaldan cualquier alternativa a éste. El lunes parecía que la opción de un brexit suave que mantuviera a Reino Unido dentro de una unión aduanera lograría por fin sacar un resultado positivo. Pero tampoco. Es la alternativa que más cerca ha estado pero le han faltado 3 votos (273 a favor frente a 273 en contra).

El texto, presentado por el conservador Ken Clarke, sostenía que cualquier acuerdo con la Unión Europea sobre el brexit debía incluir, como mínimo, un compromiso para negociar una "unión aduanera permanente y completa de todo Reino Unido con la UE". Pero parece que entres sus compañeros de partido ha calado más el mensaje del Ministro del Interior Salid Javid, que decía que esta posibilidad "parece una mantita caliente pero en realidad es una camisa de fuerza".

Así que la imagen del brexit vuelve a ser la de un coche atascado en el barro intentado acelerar pero incapaz de tirar ni para adelante ni para atrás.

¿Qué puede pasar ahora?

Theresa May podría utilizar el hecho de que ninguna de las alternativas a su acuerdo haya logrado apoyo suficiente en la Cámara de los Comunes para intentar que el texto que suscribió con los líderes de los 27 vuelva a ser sometido a votación —la cuarta— en el parlamento británico. Porque el tiempo se agota… otra vez.

brexit sin acuerdo ya está asomando la patita por debajo de la puerta y si se quiere evitar una salida a las bravas de la UE el próximo 12 de abril, el gobierno británico tiene que decirle antes a Bruselas cuáles son sus planes. Que a día de hoy ya vemos que son: ninguno.

Pero no olvidemos que si el acuerdo de May logró ser sometido el viernes a una tercera votación fue porque el gobierno tiró de estrategia para evitar el veto impuesto por el speaker a que el parlamento volviera a votar otras vez el mismo texto. Así que habrá que ver si les queda alguna bala en la recámara porque esa ya está gastada.

Si en menos de diez días siguen sin plan, sólo les quedarán dos comodines frente al brexit sin acuerdo: revocar el articulo 50 (lo que supondría cancelar el brexit) o pedir una extensión larga que podría ir hasta finales de 2019 o principios de 2020. Ese tiempo extra podría utilizarse para celebrar elecciones anticipadas o un segundo referéndum; porque aunque esta última opción también ha sido sometida a votación el lunes por la noche y también ha sido rechazada, se ha quedado sólo a 12 votos de pasar y es la que ha contado con el mayor número de apoyos: 280 a favor frente a 268 en contra.

Todo ello estará el martes encima de la mesa en torno a la que Theresa May ha convocado a su gabinete durante cinco horas para analizar la situación. Y ojo porque según el editor político del canal ITV, Robert Peston,  el orden del día de la reunión del gobierno comienza con una “presentación de las encuestas"; en la misma línea apunta el diario The Guardian citando a fuentes de Downing Street. Así que las aguas revueltas podrían llevar a May a plantearse de una vez el adelanto electoral.

¿Cómo sería un brexit manteniendo la unión aduanera?

Uno de los grandes reclamos de la campaña del Vote Leave en favor de abandonar la UE durante el referéndum de 2016 fue que con el brexit Reino Unido dejaría de formar parte de la unión aduanera y pasaría a ser "libre para comerciar con todo el mundo". Y casi tres años después sigue siendo uno de los principales argumentos de los partidarios del brexit.

Porque permanecer en ella significaría que, aunque Reino Unido dejara de ser miembro de la UE en lo que respecta a muchas otras cuestiones, en lo relativo al movimiento de mercancías las cosas se mantendrían como hasta ahora: los productos no tienen que pasar un control de fronteras ni están sometidos a ningún pago cuando viajan de un país a otro.

Que las cosas se mantengan así garantizaría en gran medida que no vaya a establecerse una frontera dura entre Irlanda e Irlanda del Norte, una de las cuestiones clave en todo el debate sobre el brexit y el gran temor de los socios de gobierno de May, el Partido Unionista Democrático de Irlanda del Norte —que se mantiene rotundo a su 'no' al acuerdo de la Primera Ministra pero aun así hoy ha votado en contra—.

Pero la unión aduanera establece también que las mercancías procedentes de un mercado distinto a la UE están gravadas con lo que se conoce como aranceles. Y Reino Unido, al igual que el resto de países miembros, no puede controlar estos aranceles a su antojo; son las instituciones comunitarias las que los establecen -el mismo sea cual sea el país por el que esa mercancía acceda a la UE-.

El ejecutivo de Theresa May es contrario a mantenerse dentro de la unión aduanera porque lo que defiende es que las instituciones británicas puedan establecer sus propias reglas del juego para las mercancías que quieran acceder a su territorio. Actualmente, por ejemplo, la UE tiene acuerdos comerciales con hasta 69 países como Canadá o Corea del Sur y Reino Unido lo que quiere es negociar con ellos esos aranceles de manera bilateral.

Por eso Liam Fox, el Secretario de Estado de Comercio Internacional sostenía antes de la votación que permanecer en la unión aduanera “como ha hecho Turquía, nos dejaría atrapados” y supondría “una traición al interés nacional de Gran Bretaña y a los votantes del referéndum”.