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Cierran las urnas en Camboya con el actual primer ministro como principal favorito

Las asociaciones internacionales encargadas de comprobar que los comicios cumplen con los requisitos democráticos han denunciado que la votación no ha sido justa ni libre.

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Dos oficiales del Comité Nacional de las Elecciones traslada el material necesario para las elecciones del domingo. / EFE

Los centros electorales cerraron el domingo en unas controvertidas elecciones nacionales de Camboya que según grupos de derechos humanos no fueron ni justas ni libres ante la ausencia de un rival importante para el primer ministro Hun Sen y la intimidación de los votantes.

Los grupos opositores de Hun Sen pidieron boicotear los comicios.

La Comisión Electoral Nacional dijo en un documento enviado después de que las urnas cerraran que la participación electoral fue del 70,41 por ciento en todo el país.

Sin embargo, las escenas sobre el terreno en la capital Nom Pen mostraban una imagen diferente. En un centro de votación cerca del río, los trabajadores electorales superaban en número a los votantes y la afluencia de electores durante el día fue lenta.

En otro colegio electoral imperaba el silencio mientras un puñado de votantes depositaba su voto bajo el calor de media tarde.

Un turista holandés de vacaciones en Camboya dijo que no se había dado cuenta de que había elecciones.

"¿Es el día de las elecciones? No lo sé. Parece muy tranquilo, como un domingo normal", dijo el turista, que pidió no ser identificado.

Los críticos dicen que las elecciones son un paso atrás para la democracia del país, marcadas por la intimidación del gobernante Partido Popular Camboyano (PPC) y la disolución del Partido de Rescate Nacional Camboyano (CNRP) el año pasado y el encarcelamiento de su líder, Kem Sokha, acusado de traición.

Miembros de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ANSA) dijeron en un comunicado que la votación tuvo lugar en un "ambiente político altamente represivo".

Hun Sen, un excomandante de los Jemeres Rojos que desertó del régimen asesino de Pol Pot, ha gobernado Camboya durante más de 30 años y es el primer ministro que más tiempo lleva en su cargo en el mundo.

Phil Robertson, subdirector de la división asiática de Human Rights Watch (HRW, "Observatorio de Derechos Humanos"), dijo a Reuters en un correo electrónico que muchos votantes acudieron a regañadientes a las urnas por miedo. Las autoridades han advertido que cualquiera que boicotee la votación será considerado un "traidor".

Se trata de las sextas elecciones desde 1993, cuando el país salió de décadas de guerra, incluido el régimen de los Jemeres Rojos de 1975-1979, al que se responsabiliza de la muerte de 1,7 millones de personas.