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Palestina El conflicto con los palestinos, casi ausente en las elecciones de Israel

Los líderes no ven cambios plausibles y achacan gran parte de ese estancamiento en que los líderes palestinos no quieren negociar la paz. 

Un pelotón de soldados israelíes se prepara para salir a patrullar en la frontera entre Israel y Gaza. Foto: Atef Safadi / EFE

Ana Cárdenes (EFE)

El conflicto entre israelíes y palestinos, y más concretamente, su resolución, está prácticamente ausente en la campaña electoral israelí para los comicios del martes, en la que los principales candidatos apenas han hablado de la dirección a seguir.

Ninguno de los dos políticos con opciones a liderar un gobierno, el primer ministro Benjamín Netanyahu y el exjefe del Estado Mayor Beni Gantz –ambos con una estimación de obtener unos 30 escaños–, ha querido ahondar mucho en el futuro del conflicto territorial y político con los palestinos, a sabiendas de que no es un tema que atraiga voto y que buena parte del público israelí prefiere evitar la cuestión.

Aunque ni uno ni otro han puesto sobre la mesa una propuesta para la consecución de la paz, Gantz sí ha hecho algunas referencias al conflicto y mostrado su voluntad de alcanzar un acuerdo con los palestinos, asegurando que "no hay que avergonzarse" de buscar la paz.

El líder de la formación Azul y Blanco piensa que los grandes bloques de asentamientos en territorio ocupado deben quedarse en manos israelíes, pero ha admitido estar dispuesto a ceder otras zonas para permitir la creación de un futuro estado palestino.

Bibi (apodo de Netanyahu) tampoco ha querido entrar mucho en materia, pero ha flirteado con el voto de los colonos prometiendo continuar la política de colonización de los territorios ocupados y evitando hablar de planes de paz, incluso sin apenas menciones al acuerdo que impulsa el Gobierno de EEUU desde hace meses y que la Casa Blanca asegura que se presentará pronto.

Promesas a los colonos

En enero, Netanyahu visitó el asentamiento de Elazar, en Gush Etzion, al sur de Jerusalén, donde declaró: "En tanto que dependa de mi, nadie será desarraigado de su hogar", una promesa a los colonos de que no les sacará de los asentamientos.
También ha declarado que no cree en el concepto de "paz por territorios", hasta ahora considerado la base de la solución que pasaría por dos estados y, además, ha dejado claro que no piensa dejar de ampliar las colonias.

"No hay un líder palestino en frente con quien sea posible negociar la paz"

"No habrá cese de los asentamientos, sino totalmente lo contrario", prometió en Elazar. Había previsto dar el último mitin de campaña en el Monte de los Olivos, en el territorio ocupado de Jerusalén Este, un evento que finalmente ha sido cancelado por motivos de seguridad.

En lo que sí coinciden estos dos candidatos es en asegurar que, en estos momentos, "no hay un líder palestino en frente con quien sea posible negociar la paz", como dijo recientemente Gantz.

El laborismo, encabezado por Avi Gabai y al que las encuestas dan alrededor de diez escaños, sí ha planteado un plan diplomático para acabar con el conflicto. Cree en un estado palestino desmilitarizado, pero admite que este "no es posible en un futuro próximo", por lo que apuesta por trabajar en "la separación gradual de los palestinos".

Para ello, ofrece la congelación de los asentamientos fuera de los grandes bloques, compensación a los colonos que viven fuera de ellos para que se muden a otros lugares y un referéndum para decidir qué hacer con los barrios palestinos de Jerusalén Este más alejados del centro.

El deterioro de la situación de seguridad en Gaza ha sido quizás el aspecto que más se ha tratado en la carrera electoral. Netanyahu ha evitado hacer hincapié en este aspecto, tras encontrarse con una nueva oleada de violencia con cohetes desde la franja y bombardeos del Ejército en represalia a pocas semanas de la cita electoral.

Gantz lo ha utilizado para acusar a Bibi de permitir entrar dinero de donación catarí en el enclave palestino a pesar de que el fuego de cohetes ha continuado, si bien ocasionalmente.

Pocas opciones de cambios

Ofer Zalzberg, analista del International Crisis Group, cree que no hay motivo para esperar "cambios espectaculares" en la política israelí hacia la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), gane quien gane los comicios. Pero resalta que, de hacerlo Netanyahu, podría tener una coalición frágil, más dependiente del apoyo de los pequeños partidos de ultraderecha que la actual y, por tanto, menos proclive a hacer concesiones para la paz.

Un menos probable gobierno encabezado por Gantz, por el contrario "podría tratar de restaurar el interés de la OLP en negociaciones (de paz) que, aunque tendrían pocos visos de tener éxito, podrían abrir el camino a una mayor cooperación" entre las partes, especialmente si el ejecutivo que forme tiene necesidad de contar con el apoyo de partidos árabe israelíes, situación posible, aunque Gantz ha asegurado que no lo hará.

Entre las medidas que podría tomar un ejecutivo así estarían "restringir la construcción fuera de los bloques de asentamientos, permitir crecer las ciudades palestinas en Cisjordania" e incentivar económicamente el traslado voluntario de los colonos, lo que a la larga podría debilitar el movimiento colono.
La OLP cree que, ante estos comicios, "aparte del progresista partido Meretz, el debilitado laborismo y los partidos palestino-israelíes, todos los otros partidos que concurren se oponen a los derechos palestinos, rechazan la solución de dos estados y han prometido garantizar que los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación y la libertad queden anulados".

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