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Venezuela Guaidó ya actúa como si dirigiera Venezuela

Maduro se deja ver con el ejército para reforzar el mensaje de lealtad al chavismo.

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El autoproclamado "presidente interino" Juan Guaidó en un discurso en Caracas el 26 de enero de 2019 | AFP

Desde un escritorio improvisado con unos cuantos libros y con un busto patriótico y la bandera venezolana de fondo, Juan Guaidó —ataviado con un traje para tratar de dar una imagen presidencial— se dirigía al país desde su escondite a través de Periscope donde anunció las nuevas movilizaciones para esta semana que serán clave para dirimir el éxito en su intento de derrocar a Nicolás Maduro.

El presidente de la Asamblea Nacional, que se autoproclamó presidente de Venezuela, ya actúa como si controlara el país y quiere transmitir esa imagen entre sus seguidores. Guaidó incluso se atrevió a dar órdenes al ejército, elemento clave en este pulso que mantienen gobierno y oposición, con la participación de la comunidad internacional. Hasta ahora el venezolano de a pie lo ve como algo simbólico, pero en su mayoría le apoya.

“Soldado de la patria de Venezula, hoy te doy una orden: no dispares al pueblo … No reprimas manifestaciones”, dijo Guaidó en un acto después de que sus seguidores se presentarán en varias bases militares con miles de ejemplares de la ley de amnistía que el líder opositor ofrece a los que deserten. Sin demasiado éxito, ya que en algunos casos se vio a militares quemando los papeles que les entregaban los opositores. Desde que empezaron los llamados, solo un Coronel, el agregado militar de la embajada venezolana en Washington ha abandonado el barco.

Pero algo sucede dentro de los estamentos militares porque hasta el mismo Maduro siente la necesidad de responder los ofrecimientos de Guaidó. Ayer el presidente venezolano estuvo todo el día subiendo imágenes a Twitter en las que aparecía rodeado por militares armados en un claro intento de demostrar que el ejército le sigue apoyando. Un hecho que hace pensar en el clásico refrán ‘dime de que presumes y te diré de qué careces’.

El sucesor de Chávez anunció “importantes” maniobras militares para el mes que viene para marcar músculo militar. Aunque aparentemente no hayan fisuras en la cúpula militar, no se puede decir lo mismo en los cargos bajos e intermedios del ejército que, a diferencia de sus jefes, no escapan a las penurias económicas que sufre el pueblo venezolano.

Los expertos atribuyen a esto el motivo por el que las Fuerzas Especiales (FAES) asumieron la dirección de la represión de la semana pasada que ha dejado 35 muertos en las calles, en detrimento de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB). La GNB no reprimió en algunas partes del país y existe el temor de que no lo hicieran ante una manifestación de gran envergadura como las que se esperan el miércoles y el sábado.

Cansancio en la calle

Existe la percepción entre la ciudadanía de que el momentum ha pasado y que la revuelta se está enfriando, algo que no queda muy claro por la exaltación y la propaganda que transmiten los líderes contrarios al chavismo.

Sí es cierto que parte de la población está algo cansada de la hipermovilización cuando los resultados no dejan de ser simbólicos. Atento a esto, Guaidó dijo que convocaba la primer manifestación el miércoles para que sus seguidores pudieran ocuparse de otras cosas relacionadas con el día a día. Y también anunció otra movilización para el sábado que viene, coincidiendo con el final del ultimátum de ocho días a Maduro por parte de los países europeos para que convoque elecciones.

Pero el chavismo también tiene sus propias debilidades como por ejemplo el incumplimiento de las amenazas a los diplomáticos estadounidenses para que abandonaran el país en 72 horas. En una justificación algo estrambótica Maduro amplía el plazo a un mes, asegurando que se está negociando una presencia diplomática mínima en el país.

Independientemente de los actores externos que influyen en la crisis venezolana, en estos momentos parece imposible establecer un diálogo sincero entre gobierno y oposición que ponga freno a la escalada de tensión que vive el país.