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Venezuela Los venezolanos se cansan del entusiasmo de Guaidó

Pinchan las últimas movilizaciones de la oposición y cunde el pesimismo entre los antichavistas.

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El autoproclamado presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó, tras una reunión con los trabajadores de una petrolera estatal en Caracas. / REUTERS - MANAURE QUINTERO

Ya han pasado casi cuatro meses desde que Juan Guaidó se autoproclamase presidente y anunciara que el final del chavismo era cuestión de días. Después de 104 días, el líder opositor sigue asegurando que solo falta la “ofensiva final”. Sin embargo, ya no es capaz de movilizar grandes masas de ciudadanos como hacía en enero. No es que sus seguidores hayan cambiado de opinión, sino que su figura ya no despierta la ilusión de entonces, y muchos ya no se creen la “inminencia” de sus proclamas.

Esto se ha visto esta semana con el pinchazo de las dos últimas movilizaciones que la oposición convocó para intentar mantener el pulso en la calle después del fallido intento de golpe de estado del pasado día 30. Tanto la marcha hacia los cuarteles para intentar convencer a los militares para que se cambiaran de bando, como la vigilia religiosa en honor a los muertos en las movilizaciones de estos días fueron muy poco concurridas, y en su mayoría por gente mayor y sin apenas jóvenes.

El ambiente en la vigilia fue particularmente triste, especialmente cuando se anunció que el presidente autoproclamado finalmente no asistiría. Su nombre arrancó unos tímidos aplausos, que nada tienen que ver con lo que sucedía hace unos meses cuando había tortas para poder acercarse y tocarle.

Los asistentes, sin embargo, admiten el cansancio y la frustración, pero se muestran dispuestos a continuar: “No nos podemos cansar. Los venezolanos no podemos ser tan flojos”, decían en una de las marchas. Otros preferían excusarse en el clima, la hora y el miedo a la represión de estos días. Pero lo cierto es que, aunque la represión ha dejado hasta cuatro muertos y cientos de heridos, según el Foro Penal, son muchos menos que las decenas que hubo en enero cuando las manifestaciones fueron descomunales.

Opositores se enfrentan con la policía en una manifestación en las calles de Caracas (Venezuela). /EFE

Entre los resilientes manifestantes opositores existe el convencimiento profundo de estar luchando por el futuro de la juventud de su país: “Tenemos que hacerlo por ellos. No vienen porque muchos se han ido y es peligroso para ellos”, dice una pareja a punto de jubilarse que tiene sus dos hijos en Colombia.

Pero algunos jóvenes antichavistas que prefirieron no asistir a la marcha desmienten el miedo que les presuponen sus mayores y aseguran estar cansados de la estrategia y el “excesivo entusiasmo” de Guaidó. “Yo salí todas las veces que me dijeron. Hasta esta vez que me fue de poco”, señala Jackson, un veinteañero muy crítico con el líder opositor.

Jackson destaca que lo único positivo que tuvo el golpe de estado fue la liberación de Leopoldo López, a quien considera un líder mucho más sólido y preparado. Como muchos otros jóvenes, Jackson critica a Guaidó por su falta de resultados y se muestran partidarios de opciones más radicales como el de la intervención militarextranjera.

La difícil unidad opositora

Con los días se va viendo claro el error estratégico que supuso el intento de levantamiento militar, aunque desde la oposición se quiera ver como un primer paso en el resquebrajamiento de la unidad de los militares —claves en esta pugna por controlar el país—entorno a Nicolás Maduro.

La frágil unidad de la amalgama partidos que integran la oposición venezolana también empieza a agrietarse por lo que muchos consideran que fue un exceso de precipitación. De momento las críticas se mantienen en privado pero no es descartable que salgan a la luz en las próximas semanas si no hay avances tangibles. “Realmente parece que no haya estrategia. Lo respaldamos como presidente, pero muchas de sus acciones no tienen sentido. Falta liderazgo”, señalaba en privado un diputado de uno de los principales partidos opositores.

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, hace una muestra de fuerza con una marcha del Ejército en Caracas. / REUTERS

La razón es que hay una parte de la oposición que considera que después de los acontecimientos Maduro puede haber salido reforzado tras de la desmoralización en la calle y la confirmación de los militares leales al chavismo. “La gente cree que si Maduro acaba saliendo de esta será muy difícil levantar el ánimo”, resume Jackson un sentir bastante extendido entre la población.

A pesar de que Caracas es una ciudad con las cicatrices de su polarización política bien visibles en forma de pintadas y el rastro de destrozos causados durante las marchas, la capital vive con una calma inusual, sin una excesiva presencia de policía en las calles. Se hace casi imposible imaginar que hubo un intento de golpe de estado hace solo siete días.