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Primarias en Podemos Podemos acelera para zanjar sus primarias en Barcelona, Valencia o Sevilla antes de verano

La Secretaría de Organización calcula que un centenar de municipios cumplen con los requisitos para volver a dotarse de estructuras orgánicas, aunque depende de ellos solicitarlo. El mandato de los Consejos Ciudadanos Municipales y de sus secretarios generales expiró el 3 de enero, y el partido morado quiere aglutinar sus procesos internos este 2018 en tres tandas, la primera antes del verano.

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De izquierda a derecha, Echenique, Iglesias y Montero en el Consejo Ciudadano Estatal.- FLICKR

Podemos se prepara -de nuevo- para el que será un año electoral cargado de procesos internos, con la vista puesta en las elecciones municipales y autonómicas de 2019. Según trasladan fuentes de la Secretaría de Organización del partido morado a Público, la elección de los nuevos órganos directivos -Consejos Ciudadanos Municipales- y los secretarios generales se desarrollará en tres tandas -como marca su reglamento-, comenzando, previsiblemente, antes de verano, y concluyendo antes del fin de 2018.

Y, si desde municipios como Barcelona, Valencia, Sevilla, A Coruña, Toledo, o Tenerife así lo requieren formalmente -han tenido estructuras orgánicas sólidas y cuentan con músculo militante-, podrán entrar en esta primera tanda de Asambleas Ciudadanas Municipales.

La cifra total de municipios que están llamados a dotarse de una nueva dirección es difícil de estimar; en 2016 celebraron primarias ciudades como Alicante, Málaga, Salamanca o Lleida, y en 2017 lo hicieron Madrid, Zaragoza, Córdoba o Jaén.

El cálculo de Organización, facilitado por su titular, Pablo Echenique, en entrevista con EFE -y confirmado por este diario-, es que cerca de un centenar de municipios cumplirán los requisitos y solicitarán entrar en este proceso, en el que tendrán como interlocutoras a sus respectivas Secretarías de Organización Autonómicas, para volver a dotarse de estructuras internas.

Las prisas obedecen a que el pasado 3 de enero expiró el mandato de los órganos directivos y de los secretarios generales locales, y por tanto Podemos no cuenta hoy con estructura orgánica en la mayoría de municipios.

El proceso se rige por el nuevo reglamento para órganos municipales, aprobado por el Consejo Ciudadano Estatal -máximo órgano de dirección del partido. Este texto detalla que sólo podrán dotarse de consejos ciudadanos los municipios que tengan más de 50 militantes, pero esta restricción no hace ninguna referencia al secretario general.

De hecho, los municipios más pequeños en los que haya vida militante sí podrán elegir a su propio líder, y este podrá ayudarse de un reducido Consejo de Coordinación -Ejecutiva- para desempeñar tareas como las relacionadas con la tesorería, la comunicación y otros menesteres.

La lógica es que en los municipios más pequeños no se dé la situación de que haya el mismo número de cargos que de militantes, explican fuentes del partido, e insisten en que los militantes podrán acordar con las direcciones autonómicas el tipo de organización a construir.

No obstante, desde Podemos avanzan que, en determinados casos, sea por el elevado número de habitantes de un municipio, por su importancia política o por otros factores, contemplan fórmulas para flexibilizar este reglamento.

El reglamento, que ha entrado en vigor este año -con la intención de que opere, al menos, hasta el próximo congreso-, viene a asentar el método de votación utilizado en Vistalegre II-, DesBorda-, marca el número de dirigentes a elegir en función de la población, e impone que un 50% de los mismos sean necesariamente mujeres.

Pendientes Catalunya y -probablemente- Cantabria

Por otro lado, y tras un año en el que la formación morada ha renovado 12 de sus estructuras orgánicas autonómicas, en 2018 esperan celebrar primarias en Catalunya -donde la formación está en manos de un equipo técnico desde la dimisión forzosa de Albano Dante Fachín, en noviembre- y, probablemente, en Cantabria.

Como ocurrió en 2015, cuando se dotó de sus primeras estructuras municipales y autonómicas -la estatal cobró forma en noviembre de 2014-, el partido tiene por delante el desafío de construir, en base a los tiempos y particularidades de cada uno de los territorios, la estructura orgánica que lo sustente en un año clave. Y estos cimientos deben ser sólidos, teniendo en cuenta que la dirección de Pablo Iglesias quiere profundizar aún más en su apuesta por la confluencia con Izquierda Unida, Equo y otros actores. Y, más allá de aterrizar los términos de estas alianzas, tocará confeccionar programas electorales y elaborar las listas electorales con las que aspiran a revalidar -y expandir- los ayuntamientos del cambio.

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