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Análisis Paisaje andaluz tras el 28-A en siete claves: cotidianidad y terremoto

El PSOE recupera la hegemonía mientras Ciudadanos supera al PP

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Juanma Moreno y Pablo Casado, en Sevilla. EFE/Julio Muñoz

No eran unas elecciones autonómicas ni una segunda vuelta del 2D, pero los resultados que arrojaron las elecciones generales en Andalucía pueden calificarse al mismo tiempo como una vuelta a la cotidianidad y como un terremoto. La referencia a la cotidianidad se explica porque el PSOE recupera de manera cómoda (34% de los votos) su lugar como fuerza hegemónica en la Comunidad y la referencia al terremoto se explica porque el PP, el único partido diferente del PSOE que ha ganado unas elecciones autonómicas -en 2012 con Javier Arenas como cabeza de cartel- y el que hoy preside el Gobierno, ha sido desplazado por Ciudadanos como la fuerza mayoritaria de la derecha.

1. Ciudadanos supera al PP

En Andalucía sí hubo sorpasso. 808.865 votos para el partido de Albert Rivera por 785.169 para el de Pablo Casado.

El presidente de la Junta se llama Juanma Moreno y es del PP. El vicepresidente de la Junta se llama Juan Marín y es de Ciudadanos. “Cuidado, no vaya mañana [cuando se celebra el Consejo de Gobierno] Marín y se siente en la silla del presidente”, decía, en tono de broma, muy gráficamente, uno de los analistas consultados por Público. Marín dio por la mañana una rueda de prensa en la que manifestó dos cosas, fundamentalmente: que nadie espere de él nada que no sea cumplir estrictamente con los acuerdos firmados y por “encapsular” el Gobierno andaluz del resultado nacional, pero también afirmó, con claridad, que Ciudadanos es hoy la referencia y el segundo partido en Andalucía, por delante del PP.

Moreno optó por dejar pasar el día y dejó que fuera su número dos en el partido, Loles López, quien hiciera el análisis. López se esforzó, en una entrevista en Canal Sur Radio, en asegurar la estabilidad del Gobierno después de que la izquierda, la suma de PSOE y Unidas Podemos, recuperase la mayoría. El Ejecutivo de coalición entre PP y Ciudadanos, que cuenta con los apoyos parlamentarios de la ultraderecha, queda tocado por dentro -los equilibrios forzosamente no serán  iguales- debido al hundimiento del PP y a la subida de Ciudadanos y Vox, y externos, porque  la mayoría social de Andalucía rechaza el experimento que salió del 2D. 

Poco menos de 100 días después de la formación del primer Ejecutivo de derechas en la Comunidad, los andaluces se movilizaron para votar y no refrendaron, como pretendían las tres fuerzas, su apuesta. Por el contrario, el PSOE sacó 24 escaños, Ciudadanos, 11, PP, 11, Unidas Podemos, 9 y Vox 6. 33 para la izquierda, 28 para los tres partidos que hoy mandan en Andalucía.

“Tenemos gobierno para tiempo porque se están haciendo las cosas bien”, dijo López. “Una cosa son las elecciones generales, otra las autonómicas y otra las municipales”. “Cada elección tiene su peculiaridad”, señaló la secretaria general del PP de Andalucía. No le falta algo de razón a López: lo cierto es que las elecciones generales de 2016, cuando gobernaba el PSOE con una amplia mayoría con los apoyos de Ciudadanos, fue el PP quien las ganó en la Comunidad.

2. El liderazgo de Moreno

López pareció dejar entre líneas un mensaje para Casado y para Génova: destacó el talante moderado de los conservadores en Andalucía. Es una opinión extendida en el PP que la cercanía a Vox, un partido de ultraderecha, que defiende sin tapujos el franquismo, les mató en estas elecciones. Los excesos de Casado, en un intento de impedir que el voto ultra se les fuese de las manos, dejaron el espacio de moderación, liberal, en manos de Ciudadanos, y se ha revelado como un error a la vista de los resultados.

Así lo cree, por ejemplo, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, quien se juega el cargo el 26  de mayo, y anda enfadado por la debacle conservadora: "El PP ha descuidado el centro político. Descuidando  el espacio del centro, es muy difícil competir", dijo el regidor.

Es, en cierto sentido, paradójico que el liderazgo de Moreno, que es un dirigente de la escuela sorayista, más en la línea de Alberto Núñez Feijóo que en la dura del expresidente José María Aznar y su hasta ahora protegido Casado, dependa de la ultraderecha en Andalucía. En el PP de Andalucía lo justifican con que era la única manera de sacar por primera vez del Gobierno al PSOE en Andalucía.

Las generales dejan dos lecturas aparentemente contradictorias. Por un lado, el experimento andaluz y su alegre pacto con Vox, que ha contribuido como pocas cosas a normalizar el discurso ultra en estos meses, ha sido la tumba del PP en el resto del país. Y, por otro, el experimento andaluz deja a Moreno -con la amplia capacidad de maniobra que le da manejar el mayor presupuesto autonómico del país- como la gran referencia institucional del PP, junto al gallego Feijóo.

3. El PP pierde fuelle en las capitales

El resultado en estos comicios deja también en el aire las alcaldías, los tradicionales bastiones del poder conservador en Andalucía. En los tiempos en que los socialistas dirigían la Junta con amplias mayorías, el PP pudo refugiarse en las grandes ciudades, que gobernó durante décadas. El gran poder conservador eran sus regidores. Sin embargo, hoy corre el riesgo de perder alcaldías importantísimas y puede producirse un escenario al revés, en el que Moreno se atrinchere en la Junta durante cuatro años, si logra el apoyo de Vox a sus cuentas, y el PSOE domine las grandes ciudades.

Los socialistas quedaron en primer lugar en todas las ciudades de más de 50.000 habitantes de Andalucía, salvo en El Ejido (Almería), donde ganó Vox. El PP, a un mes de las municipales, ha dejado de ser la primera fuerza de la derecha en tres capitales de provincia, en dos que no gobierna, Huelva (PSOE) y Cádiz (Podemos), y en una de gran valor, Málaga, la segunda ciudad de Andalucía en población, una fuerza económica y cultural, en la que los conservadores llevan décadas gobernando. En estos tres lugares, Ciudadanos quedó por delante.

La esperanza, el clavo ardiendo para Moreno, es que la frase de su lugarteniente López (“cada elección tiene su peculiaridad”) se convierta en realidad el próximo 26 de mayo.

4. Vox saca las uñas

No le va a resultar fácil a Moreno llevar su gobierno hasta el final de la legislatura porque sus socios ultras están en el monte. La reacción de Santiago Abascal a su aparente fracaso en las generales -aunque obtuvieron 2,7 millones de votos y sacaron 24 escaños, sus expectativas eran mayores- ha sido sacar las uñas y amenazar de nuevo al Ejecutivo andaluz, al que quiere llevar a ejecutar políticas nítidamente reaccionarias. Así, Abascal dijo, en una entrevista en Telecinco: “No se está cumpliendo lo firmado [con el PP] y eso va a tener un efecto en los próximos meses cuando haya que aprobar los presupuestos. No tengo ninguna duda”.

Vox mejoró sus resultados del pasado 2D y obtuvo en esta ocasión 611.220 votos y el 13,38% de los votos, por 395.978 y un 10,97% en las autonómicas. Es decir, que solo el PP, de los tres partidos que conforman la mayoría que gobierna hoy en Andalucía, ha perdido fuelle en estos comicios. Abascal ha mordido la presa y no piensa soltarla. Su plan es arañar todo lo que pueda a los conservadores que, hasta ahora, habían mantenido una actitud de cierta suficiencia sobre Vox y que ahora les puede costar cara.

5. Susana Díaz, en el punto de mira

En la izquierda, el PSOE recupera la hegemonía, pero no termina de irse a las mayorías de antaño. Sacó 24 escaños, 13 más que el siguiente, pero uno menos, por ejemplo, que en las elecciones de 2011, que perdió Alfredo Pérez Rubalcaba frente a Mariano Rajoy. El PSOE andaluz, asediado por Ferraz, vendió el resultado como un éxito de Susana Díaz y de todo el partido, lo que les deja en una buena disposición para recuperar el Gobierno de la Junta, hoy o dentro de cuatro años, si aguanta Moreno. Si se dieran estos resultados en unas autonómicas, sería indiscutible la victoria del PSOE.

En los análisis predomina la idea de que este resultado, en clave interna, es una derrota para Díaz, porque refuerza el liderazgo de Sánchez, a quien ya nadie -si logra formar un Gobierno que perdure- le discutirá el olfato y el puesto. Díaz, tras perder la Junta, está en una situación de debilidad, pero nada está escrito. De algún modo, el adelanto electoral en Andalucía y la llegada de Vox al tablero político explican en parte el éxito electoral de Sánchez. La expresidenta de la Junta aspira a recuperar el Gobierno andaluz en los próximos comicios, sean estos cuando sean. Pero está por ver que Sánchez lo permita.

De momento, la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, número 1 por Sevilla al Congreso en la lista socialista, y a quien el sanchismo jalea para que se decida a competir con Díaz, se fue a la Cadena Ser a vender el éxito, mientras Alfonso Gómez de Celis, uno de los coroneles de Sánchez en Andalucía, descartó escaramuzas cercanas. “No hay ningún escenario orgánico previsto y yo creo que todos estamos donde debemos estar”, dijo Gómez de Celis. La proximidad de las elecciones municipales, el próximo 26 de mayo, no aconseja pelea interna alguna.

La dirección regional manifestó lo mismo, que no hay en el horizonte más próximo ningún debate orgánico. El secretario de Organización del PSOE, Juan Cornejo, analizó en Canal Sur Radio que el PSOE de Díaz salía “reforzado” y que los españoles y andaluces habían decidido “movilizarse y no exportar” al Gobierno de España una alianza de las derechas con la ultraderecha, un proyecto que, a su juicio, “tanto daño” está haciendo a Andalucía.

6. El papel de los sindicatos

La falta de tensión electoral con la que buena parte de la izquierda afrontó las autonómicas pasadas no se reprodujo en esta ocasión. Las centrales sindicales, a la vista del resultado del pasado 2 de diciembre, se conjuraron para dejar claro al Gobierno autonómico que el camino no es ese. Este lunes, las secretarias generales de CCOO, Nuria López, y UGT, Carmen Castilla, salieron en rueda de prensa a defender el éxito de la izquierda y arremetieron con fuerza contra el Ejecutivo de Moreno.

López, según recogió Europa Press, manifestó que el resultado del PP es “fruto de sus 100 días de fracaso del nuevo Gobierno de Andalucía”. “La política de imposición, unilateral, de favorecer solamente a las rentas más altas y noquear los servicios públicos, ha tenido una respuesta por parte de los ciudadanos de Andalucía. Creo que debería de hacérselo mirar”, agregó.

En la misma línea de análisis, Castilla aseguró que "las imposiciones no sirven para nada”, y criticó que la “primera medida” del nuevo Gobierno fuera “eliminar un impuesto a la riqueza”. “¿Cómo van a financiar los servicios públicos si siguen bajando los impuestos?”, se preguntó la secretaria general de la UGT.

7. Podemos, resultados "no deseados"

La recuperación del PSOE provocó que el resultado de Podemos en Andalucía fuera el peor, en términos porcentuales, desde que el partido irrumpió en el Parlamento de Andalucía en el año 2015. En aquel momento, en solitario, sin IU, Podemos sacó un 14,8% de los votos. En las elecciones autonómicas, ya en coalición con IU y otras fuerzas andalucistas, y con la marca Adelante Andalucía, obtuvo el 16,1%. En estas elecciones generales, se fue hasta el 14,2% de los sufragios.

El portavoz de Adelante Andalucía y coordinador de IU, Antonio Maíllo, admitió que el resultado no era “el deseado”, pero celebró que había habido “votos suficientes para parar a la derecha y sólidos para defender los derechos fundamentales”. Pablo Pérez Ganfornina, secretario de Política de Podemos en Andalucía, señaló también que, aunque “el resultado podría haber sido mejor” era “suficiente para frenar a la derecha”.

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