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PARTIDO POPULAR Casado acabó 2021 radicalizado contra el Gobierno tres meses después de disimular ser un hombre de Estado

En el mes de octubre el líder del PP se presentaba con un perfil pactista y de oposición responsable tras acordar con el Gobierno la renovación del Tribunal Constitucional y otros órganos. En diciembre, la confrontación con el Ejecutivo de Sánchez ha llegado a uno de sus puntos más altos de crispación directa. 

El presidente del PP, Pablo Casado, en un acto del partido en A Coruña.
El líder del PP, Pablo Casado,

El pasado 15 de octubre el Gobierno y el Partido Popular (PP) anunciaron un acuerdo para renovar el Tribunal Constitucional, el Defensor del Pueblo, la Agencia de Protección de Datos y el Tribunal de Cuentas. Se trataba del primer gran "pacto de Estado" entre los principales partidos. Parecía que se podía así abrir una nueva etapa en las filas de la oposición liderada por Pablo Casado. Suponía un nuevo giro estratégico tras meses de "no a todo". Tres meses después, el líder del PP acabó el año 2021 con un endurecimiento del tono y las formas contra el Gobierno de Pedro Sánchez llevando la máxima crispación en sus declaraciones. 

"La audacia de Casado es lo que ha permitido el acuerdo. Sin el paso dado esto no habría sido posible", ponía en valor desde el PP en los momentos del acuerdo. Se jactaban, además, de haber dejado descolocado al Gobierno con esa estrategia para el desbloqueo. Un mes después los populares también firmaban, junto a todos los partidos menos Vox, el Pacto de Estado contra la Violencia de Género. Desde entonces, ni rastro de otros acercamientos. Sigue pendiente la renovación del Consejo General del Poder Judicial, un asunto eternizado.

En las últimas semanas del año ha vuelto a tomar protagonismo el asunto de Catalunya y la lengua. Especialmente tras un suceso ocurrido con una familia en Canet de Mar. El PP lo ha usado, como suele ser habitual, como arma arrojadiza. Además, el PP ha sacado también a colación un asunto de abusos sexuales a menores tutelados en Baleares y Valencia. Los populares han acusado duramente al Gobierno de PSOE y Podemos de tapar estos escándalos y no querer investigarlos. 

Precisamente a raíz de estas dos últimas cuestiones se pudo ver el pasado 15 de diciembre a un Casado visiblemente irritado y duro en su discurso contra Sánchez durante la habitual sesión de control. Fueron entonces muy comentadas las formas de Casado. "¿Qué coño tiene que pasar en España para que usted asuma su responsabilidad?", dijo antes de golpear el micrófono y concluir su intervención. El PP trató de parafrasear a Sánchez, que hizo unas declaraciones similares sobre Rajoy en 2015. Eso sí, fuera de la sede parlamentaria. 

La batalla del PP aumentó aún más esa misma tarde en un acto empresarial en el que coincidieron la vicepresidenta primera y ministra de Asuntos Económicos Nadia Calviño y el propio Casado. Según publicó El Confidencial, la ministra dijo estar "asqueada" con las insinuaciones del líder del PP. "Tu jefe es un desequilibrado", le dijo al alcalde de Madrid y portavoz nacional popular, José Luis Martínez-Almeida. Unas palabras que el propio alcalde quiso confirmar públicamente al día siguiente. 

Feijóo pidió a Casado serenidad y sosiego pero el líder del PP rechazó sus consejos

Desde entonces, la ofensiva contra Calviño ha sido constante. El PP ha usado esa conversación privada para atacar de forma personal y política a la ministra. Comenzó el propio Casado en A Coruña, en un acto junto a Alberto Nuñez-Feijóo. La llamó "defraudadora fiscal", pidió a Sánchez que la echara, la calificó como "la ministra más incompetente de España" y la "peor ministra de Economía" de toda Europa. 

Ese acto del PP dio mucho de sí y visualizó además ciertas reticencias en algunos sectores de los populares ante una posible radicalización en el discurso de Casado. Feijóo siempre se ha presentado como el sector moderado del partido. Y lo dejó claro de forma pública.

El presidente de la Xunta de Galicia instó a Casado a tomar como ejemplo a la política gallega para llevar "la responsabilidad, la serenidad y el sosiego" al panorama estatal. "Te invito no solamente a que vengas a Galicia, sino a que mires a Galicia. Porque mejor que la tensión, que la agitación de otros lugares, es la serenidad", dijo el barón de los populares.

No es la primera vez que Feijóo le lanza mensajes similares a su líder. El pasado año, meses antes de las elecciones autonómicas, ya pidió moderación a su líder estatal. El PP ganó holgadamente de nuevo en Galicia, con mayoría absoluta y anulando por completo a Vox, que es una fuerza extraparlamentaria allí. "A nosotros nadie nos tiene que llevar a la moderación, porque siempre hemos estado en ella. Pero nadie nos debe apartar tampoco del combate contra la radicalidad de algunos", señalaba Casado poco después, dejando claro que no cambiaría de estrategia. 

Las palabras del mandatario gallego tampoco provocaron ningún giro de Casado la pasada semana. Todo lo contrario. Minutos después y ante el dirigente gallego se reafirmaba en su estrategia. "No nos van a callar", proclamó el líder del PP, afeando que pretendan "amordazarlos en aras de no sé que moderación o qué ausencia de confrontación". Según su punto de vista, lo que el PP hace es "hablar claro" y "decir la verdad a los españoles".

El balance de fin de año realizado por el líder del PP el pasado miércoles 29 dejó buena muestra también de la estrategia. Casado usó todo tipo de calificativos hacia Sánchez, como acusarle de "arrogancia", "incompetencia", "insensibilidad", de "mentir a todo el mundo" y hasta de actuar con "recochineo".

Objetivo Calviño

Lejos de apaciguarse los ánimos, la última sesión de control al Gobierno del año visibilizó aún más la ofensiva total contra el Gobierno personificada en Calviño nuevamente. Hasta tres preguntas seguidas le realizaron los populares en el Congreso. En todas ellas, menciones directas o indirectas a la calificación de "desequilibrado" que supuestamente la ministra realizó contra Casado. Una suerte de venganza política y castigo personal. 

Cuca Gamarra, portavoz del PP en el Congreso, y las diputadas Marga Prohens y Belén Hoyo fueron las encargadas de atacar a la ministra. La gestión económica fue uno de los puntos clave pero de nuevo usaron los casos de menores en Baleares y Valencia. La ministra no quiso entrar en el cuerpo a cuerpo directo y se limitó a criticar el "tono" usado con "temas sensibles" y los "insultos", "calumnias" y "actitud" mostrada por el PP. Vistas las últimas declaraciones de Casado habrá más momentos similares tanto dentro como fuera del Congreso. 

 

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