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¿Cómo contener a la extrema derecha en Ripoll: cordón sanitario o dejar que gobierne?

ERC, PSC, la CUP y Junts negocian un acuerdo para impedir que la candidata de Aliança Catalana llegue a la Alcaldía. Hablamos con expertos sobre cuál es la mejor estrategia para combatir la ultraderecha desde las instituciones.

Unas sesenta personas participan en una asamblea abierta convocada por Alternativa per Ripoll frente a la amenaza de la ultraderecha en la localidad, a 3 de junio de 2023.
Unas sesenta personas participan en una asamblea abierta convocada por la formación Alternativa per Ripoll ante la amenaza de la ultraderecha en la localidad, a 3 de junio de 2023. Laura Busquets / ACN

La extrema derecha en Catalunya –representada por Vox, Som Identitaris (Somi), Aliança Catalana y Front Nacional de Catalunya (FNC)– ganó representación en la mayoría de capitales de comarca el pasado 28 de mayo, pero sólo en una tiene posibilidades de gobernar en Ripoll (Girona), donde Aliança Catalana –liderada por Sílvia Orriols– fue la fuerza más votada y logró 6 concejales.

La victoria de Orriols ha llevado al resto de partidos –ERC (3 concejales), PSC (2), la CUP (2) y Junts (3)– a negociar un pacto a cuatro bandas para impedir que la candidata del partido xenófobo e independentista llegue a la alcaldía de la capital del Ripollès. Si las cuatro formaciones no logran un acuerdo que sume mayoría absoluta (9 concejales) –la constitución de los ayuntamientos es este sábado–, Orriols formaría gobierno en minoría y será la próxima alcaldesa. Sin embargo, todo apunta a que Aliança Catalana no gobernará y habrá un gobierno alternativo.

La victoria de Orriols ha llevado al resto de partidos a negociar un pacto a cuatro bandas

Tanto Esquerra Republicana como el PSC y la CUP son partidarios de llegar a un acuerdo a para evitar que gobierne la extrema derecha independentista en Ripoll. Junts también ha dejado claro que está a favor de aislar a la candidata xenófoba. Lo ha hecho después de que su presidenta, Laura Borràs, dijera el domingo en un tuit que apuesta por respetar la lista más votada. La expresidenta del Parlament argumenta que hay que "dejarles gobernar un tiempo" para que la gente vea "su auténtico rostro", "si saben o no gobernar".

Las palabras de Borràs han generado mucha polémica, hasta el punto de que su propio partido la ha desautorizardo públicamente este lunes. "Junts ha sido siempre inflexible contra la extrema derecha. Nuestro posicionamiento es incuestionable. Por lo tanto, vamos a participar en el cordón sanitario para frenarla en Ripoll", ha dicho la portavoz de los postconvergente en el Congreso, Míriam Nogueras. Cabe recordar que Junts también firmó el pacto antifascista impulsado por el Parlament para excluir a Vox de la elección de senadores autonómicos y frenar al grupo liderado por Ignacio Garriga de toda cuota institucional tras el 14-F.

El posicionamiento de la que fue presidenta del Parlament también ha provocado la reacción del presidente de la Generalitat, Pere Aragonès, que ha defendido que "las posiciones de extrema derecha deben detenerse en todas partes". "A pesar de las palabras que se puedan utilizar, pese a que la extrema derecha se pueda disfrazar con piel de cordero, sabemos que es una clara enemiga de la cohesión social", ha sentenciado.

¿Cordón sanitario o dejar que gobierne?

La irrupción de la extrema derecha en muchos ayuntamientos tras los resultados del 28-M y la posibilidad de que gobierne en Ripoll ha reabierto el debate sobre cuál es la mejor estrategia para combatir desde las instituciones a los partidos que se basan en el populismo, la demagogia y racismo: ¿cordón sanitario o dejar que gobierne y que caiga por su propio peso? Hablamos con expertos.

Karvala: "La extrema derecha no tiene soluciones a nada"

Tanto David Karvala, portavoz de la plataforma Unitat contra el Racisme, como Xavier Rius, investigador y periodista especializado en extrema derecha, creen que dejar gobernar a la extrema derecha no es el mejor antídoto para combatirla, más bien el contrario. "Si gobierna y no comete ningún gran error, quedará legitimada, y corremos el riesgo de que se acabe normalizando", comenta Rius, quien alerta de que "por mucho que a efectos legales no pueda llevar a la práctica la mayoría de sus promesas o propuestas, puede dar la imagen de que sí".

"En el caso de Ripoll, por ejemplo, la candidata de Aliança Catalana dice que no permitirá el empadronamiento de personas migradas irregulares, pero en realidad tiene la obligación de hacerlo y no puede oponerse porque le obliga la llei. Tampoco puede negar las ayudas sociales a nadie si cumple los requisitos", detalla Rius. "La extrema derecha no tiene soluciones a nada, pero se aprovecha del descontento general para presentarse como la solución a todo. Aliança Catalana es un poti poti de una versión muy propia del independentismo catalán, pero sobre todo es un partido islamófobo", apunta Karvala.

Según el portavoz de Unitat contra el Racisme, "por muy mal que vayan las cosas, fomentar el crecimiento de la extrema derecha no va a solucionar nada, al contrario, lo va a empeorar, y la más perjudicada será la clase trabajadora". "Hace unos días, vi un tuit en el que Silvia Orriols celebraba la figura de Margaret Thatcher, eso ya da alguna pista...", señala Karvala.

"Es obvio que si todo fuera como tiene que ir, la extrema derecha tendría menos margen para crecer. Que la gente rica y racista les vote es lógico, pero que gane votos entre las clases más populares, es una aberración que reside en el fracaso de la política institucional y en el hecho de no tiene soluciones a problemas que son de fondo. Cuando los partidos establecidos dan espacio al racismo, la extrema derecha se presenta como la solución a un 'problema' que a menudo ni existe", comenta Karvala.

En este sentido, tanto Rius como Karvala son partidarios del cordón sanitario, pero creen que no es "la solución definitiva". El experto en extrema derecha cree que es indispensable que el gobierno alternativo a estas formaciones ultra tenga un liderazgo fuerte. "El cordón sanitario tiene riesgos si es un gobierno de can pixa, es decir, si no se ponen de acuerdo en nada", apunta.

Por su parte, Karvala cree que el cordón sanitario no es mágico, pero "es una forma de precaución democrática". "La prioridad debe ser construir un movimiento de base para minar el apoyo a los partidos de extrema derecha, y el primer paso para hacerlo es evitar que gobierne, y después trabajar para que no gane más adeptos", comenta el portavoz, que insiste en que el resto de fuerzas políticas sí "deben estar dispuestas a hacer frente al racismo".

Aliança Catalana es "una mezcla un independentismo de plis plas (hacemos la DUI y levantamos fronteras) fruto de teorías conspiranoicas como la que el CNI permitió el atentado del 17 de agosto [de 2017]", ha sentenciado Rius. Pero en esta línea, Karvala ha recordado que la extrema derecha catalanista no es un aliado, "y menos para el independentismo, que defiende el derecho a decidir como un derecho democrático". "No puedes defender los derechos democráticos de la mano de la extrema derecha... es una contradicción total", aseveró.

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