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La crisis del coronavirus "Si entra el virus va a ser una masacre": las residencias comienzan a confinar a los mayores en sus habitaciones

Los centros de mayores y el Gobierno actúan ante la alarma generada por los casos registrados de contagios y muertes

Residenco mayores coronavirus
Imagen de archivo de una persona en una residencia de mayores..

raúl bocanegra

"La habitación es normal. Son dos camas individuales. Cada una tiene una mesita de noche a su derecha. El cuarto tiene una ventana que da a la calle. Hay un baño dentro y una televisión para las dos, una pequeña, que pusimos nosotros", dice Sandra, en conversación telefónica con Público.

Su abuela, de 81 años, tuvo una caída bien fuerte en fechas recientes y reside desde entonces en una residencia de mayores, concertada con la Comunidad de Madrid. "Tiene movilidad reducida. Sí puede mover los brazos y ponerse de pie. Se entera de lo que está pasando", afirma Sandra.

Primero, el 9 de marzo pasado, hace diez días, Sandra y su familia ya no pudieron entrar más en la residencia, debido a los contagios por el coronavirus, una crisis de dimensiones globales que ha paralizado también España. "Nos avisaron de que se cerraban las visitas". Las comunidades autónomas han ido prohibiendo las visitas de familiares a las residencias por el riesgo de contagio, como, por ejemplo, hizo Andalucía el viernes pasado y Balares este jueves.

Y este miércoles –"ayer, fue ayer, añade Sandra– "avisaron de que les habían confinado en sus habitaciones". "En el caso de la residencia de mi abuela no hay positivo –por coronavirus– ninguno. Llevan, con hoy, dos días sin salir de las habitaciones", añade Sandra. Luego, aclara: "No le han hecho el test del coronavirus. No hay nadie con síntomas. No ha habido nadie con síntomas en esa residencia en concreto. Pero por prevención, ya han tomado esa decisión".

Julia trabaja como auxiliar de enfermería en una residencia de ancianos pública de la provincia de Sevilla. "Como el virus esté allí, aquello va a ser una masacre. No nos están haciendo las pruebas a nadie. No tenemos mascarillas. ¿Por qué no ponen los test para estar seguros? ¿Por qué no les hacen los test al personal que entra y sale para saber que no tenemos el virus?", afirma en conversación telefónica con Público.

"Las trabajadoras entramos y salimos. Si hay un contagio, pues… Hay compañeras que se han dado de baja, unas por riesgo y otras porque están muy resfriadas", agrega.

300 millones de euros

El Gobierno admitió este jueves que el virus está en las residencias de mayores y que ello causa muertes y verdadera alarma social. "Seguimos teniendo problemas en residencias y eso nos va a obligar a hacer una orden muy estricta para proteger a nuestros mayores que están en estos centros", dijo Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias.

"No es cuestión de quién ha fallado o quién no ha fallado, sino de que el virus entra en nuestras residencias y hay que extremar las medidas de precaución", agregó Simón. En España había en 2017, según un estudio del CSIC, más de 360.000 personas en casi 5.300 residencias. Más de la mitad de ellas habitan en centros en los que conviven con más de 100 personas.

Este es el caso del centro en el que trabaja Julia. "Allí hay personas muy vulnerables. Se mueven dentro de la residencia. Están en los salones. No hay distancia de seguridad. Están hacinados todos en las salitas. Los auxiliares estamos todo el rato con ellos. Y no tenemos refuerzo. La mayoría son grandes dependientes. Están en sillas de ruedas. Pocos caminan. Tienen su móvil. Y allí les llaman las familias. Además, por la tarde, no hay médicos. No se hacen turnos. Los médicos van por las mañanas".

El Gobierno ha comenzado a tomar medidas serias. Así, el protocolo de atención que existía desde el pasado 5 de marzo para evitar el contagio por coronavirus en residencias de ancianos, se convertirá en una orden, que prevé el cierre de las residencias que no cumplan las mínimas condiciones; garantiza la atención médica mínima en los centros, y limita las visitas. La Fiscalía también ha dado orden de controlar las residencias

El vicepresidente Pablo Iglesias, primero, reconoció que las plantillas de las residencias de ancianos "están desbordadas". "En muchos casos no han dispuesto de los equipos de protección individual necesarios" para atender a personas afectadas por el coronavirus, dijo, recoge Europa Press.

Y después, aseguró con contundencia que para el Ejecutivo "es una prioridad absoluta responder a la situación que se está originando en los centros de mayores". Iglesias anunció una dotación de 300 millones de euros que serán transferidos a las comunidades autónomas para reforzar las residencias de mayores, la teleasistencia y la atención en domicilios para personas mayores y dependientes. "Ya estamos trabajando con el Ministerio de Sanidad para que los equipos lleguen cuanto antes", remachó Iglesias.

Nueve metros cuadrados

"Hay que medicalizar las residencias", afirma a Público una dirigente socialista que conoce a fondo el tema de la dependencia después de varios años en la administración andaluza. "Si no medicalizas las residencias, es decir, si no les pones médicos de apoyo del sistema sanitario, y no refuerzas el personal, te vas a encontrar con centros que tienen a usuarios enfermos de coronavirus que tienes que aislar y a profesionales que no llegan", abunda.

"En un hospital la persona es más o menos autónoma aunque esté enferma, pero en una residencia son dependientes. Hay que asearlos y darles de comer. De nada valen las distancias de seguridad", afirma esta experta.

El caso de la abuela de Sandra no es único. Hay otras residencias que han comenzado a confinar a los mayores en sus habitaciones ante el elevado riesgo de contagio y las tasas de mortalidad en mayores.

La abuela de María está en una residencia privada en Madrid. En conversación telefónica con Público, María afirma: "Tiene 91 años y ha vivido de todo. Es increíblemente longeva. Se mantiene estupendamente. Nos llevamos un pedazo de susto hace unos días. Me llamó ella porque las habían encerrado a todas ellas. Les suben la comida una por una. Estaba súper agobiada. Me decía: Tengo 91 años. No me obligues a quedarme aquí sin poder respirar".

"Pasé un agobio muy grande –prosigue María–. ¿Por qué están encerrados? Fue al principio del fin de semana. Ayer –este miércoles– supimos que no hay notificación de que hubiera nadie infectado. Estuvimos varios días con todo en el aire. A ellos no les habían dicho nada al respecto" de los tests.

"Yo prefiero, tomando muchísimas medidas de seguridad, que a mi abuela le dé un rato el aire y el sol"

"Hoy he hablado con mi abuela. Lo ha empezado a asumir. Con lo que sale en las noticias, está muy tranquila de que se tomara tan rápido la decisión en una residencia. En esta, están bien. Se tomaron las medidas necesarias. Con tiempo. Gente muy mayor. Cuentan con los materiales, mascarillas, guantes. Nada que ver con otras residencias", agrega María.

Sandra asegura a Público: "En el fondo es una lotería. Los médicos, los auxiliares van a su casa a dormir. Es un riesgo que hay que asumir. Mi opinión personal es esta: yo prefiero, tomando muchísimas medidas de seguridad, que a mi abuela le dé un rato el aire y el sol, pese al riesgo, antes que estar encerrada no sabemos cuánto tiempo en una habitación de pocos metros cuadrados con otra persona".

"Vivir no es estar en nueve metros cuadrados –añade Sandra–. El riesgo de la vida es morirse. Esa perspectiva no debemos perderla nunca. Me dices, una semana, venga, va. Pero hay gente que tiene que hacer ejercicios con fisioterapeutas, la gente que tiene Alzhéimer necesita estímulos. La gente encerrada puede tener consecuencias psicológicas brutales. Es mi opinión. Espero que tengan en cuenta que tienen que salir".

Alberto tiene a su madre con Alzhéimer avanzado en una residencia pública municipal de la provincia de Sevilla. Antes estuvo en otras residencias. No le gustaron "en absoluto", pero en esta, está contento, con las cautelas propias de la situación.

Tiene el teléfono móvil de la dirección del centro. Y este responde, por el momento, a cualquier hora. "Mi madre ya no habla. En general, no me conoce. Hay veces que sí. Hay veces que se pone a coser sin los utensilios y dice que está cosiendo para sus hijos. Esas cosas me las cuentan las auxiliares. Ella está muy cuidada y está bien".

Alberto tiene confianza en cómo están haciendo las cosas en la residencia. "Dado lo que ha pasado, están tomando todas las medidas y me tranquilizan. No tenían por qué haberme dado su número privado, pero lo han hecho. Están con mascarillas, con sus guantes".

Un vino.

Un vino es lo que quiere tomarse María con su abuela cuando la crisis del coronavirus haya pasado.

Nota del autor: Los nombres de las personas que tienen familiares en las residencias no son los suyos. Tampoco lo es el de la persona que trabaja en una residencia en la provincia de Sevilla. Así lo han reclamado todas ellas a Público por razones de privacidad y de intimidad.

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