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La dimisión de Pablo Iglesias Podemos, ante el reto de sobrevivir a su creador: la marcha de Iglesias deja al partido sin sus fundadores originales

La mayoría de los fundadores de Podemos (Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa, Miguel Urbán, Teresa Rodríguez, Luis Alegre) no están ya en el partido y, tras la marcha de Iglesias, la formación deberá acometer una renovación que romperá con la foto fundacional.

Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre, en la primera Asamblea Ciudadana de Podemos, en el Palacio de Vistalegre (octubre de 2014). JAIRO VARGAS
Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, Carolina Bescansa y Luis Alegre, en la primera Asamblea Ciudadana de Podemos, en el Palacio de Vistalegre (octubre de 2014). JAIRO VARGAS.

La foto fundacional de Podemos, que congeló el momento de la creación de una formación que cambiaría el sistema político del país y que acabaría siendo un partido de Gobierno, ya es historia. En prácticamente cada aniversario los morados han asistido a los cambios en una instantánea que tiene un poder simbólico enorme, no solo por lo que representó en términos políticos la fundación de Podemos, sino porque contiene una mirada al pasado de un partido joven que ha madurado a marchas forzadas en apenas siete años.

La dimisión de su secretario general, Pablo Iglesias, ha terminado de mandar esta instantánea al archivo de una historia que ya generaba nostalgia solo unos años después de la fundación de la formación. Sin embargo, pese a que los cambios y las salidas de los fundadores de Podemos se han ido sucediendo a lo largo del tiempo (por lo que no se asistirá a la primera renovación importante en la estructura de la formación), la marcha de Iglesias es, sin duda, el acto final y más importante de esa evolución a marchas forzadas.

En 2014 la primera Asamblea Ciudadana de Vistalegre encumbró a Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, Juan Carlos Monedero y Luis Alegre al liderazgo de una formación que terminaría rompiendo con el bipartidismo imperante en España en los últimos casi 40 años (también fueron una parte fundamental de la fundación del partido dirigentes como Miguel Urbán y Teresa Rodríguez. A partir de ese momento, el partido comenzó a experimentar fases que derivaron en salidas abruptas de los fundadores.

Juan Carlos Monedero fue uno de los primeros en salir de la dirección de Podemos, pero en todo este tiempo se ha mantenido muy presente en el partido, siendo uno de los apoyos principales de Iglesias y formando parte de órganos que complementaban a las secretarías de la formación (los denominados "gobiernos en la sombra"). En 2015 anunció su dimisión de la dirección del partido tras la polémica creada por la investigación de sus servicios de asesoría a gobiernos latinoamericanos, a pesar de desmentir estas informaciones y de que la Justicia terminó archivando todos los procesos contra él.

Luis Alegre fue otro de los hombres fuertes de Iglesias, pero el enfrentamiento que mantuvieron por la dirección del partido en Madrid les llevó a romper relaciones. La crisis interna por la que atravesó la formación llevó a que se convocara un congreso extraordinario y a unas primarias en las que Ramón Espinar sustituyó a Alegre como secretario general autonómico.

Carolina Bescansa comenzó a distanciarse de Iglesias y de la dirección del partido cuando en las elecciones de 2016 apostó por no llevar a cabo la confluencia con IU, uno de los grandes debates que ha provocado enfrentamientos en la formación (junto a otros, como la entrada en el Gobierno de coalición). En Vistalegre II criticó abiertamente el enfrentamiento entre Iglesias y Errejón y rechazó participar en las listas de los candidatos.

Renovación desde el Gobierno de coalición

Pese a que el distanciamiento ya era notable entonces, en 2019 la filtración de un plan para derrocar a Iglesias y a la dirección en el que aparecía su nombre (junto con el de Errejón, aunque el líder de Más Madrid rechazó haber participado, algo que corroboró la propia Bescansa), terminó por forzar su salida definitiva.

La última salida relevante, y quizá la más dolorosa para Podemos, fue la de Íñigo Errejón. Tras mantener durante bastante tiempo diferencias políticas de calado con Iglesias acerca de temas fundamentales del futuro político y el rumbo del partido, el número uno y el número dos terminaron enfrentando sus proyectos en la Asamblea Ciudadana de Vistalegre II. Errejón perdió y quedó relegado en la dirección del partido, aunque la dirección decidió que fuera el candidato de Podemos a las elecciones autonómicas de la Comunidad de Madrid en 2019.

Poco tiempo antes de los comicios, Errejón anunció que abandonaba el proyecto para fundar Más Madrid de la mano de la plataforma que Manuela Carmena estaba construyendo desde la Alcaldía de la capital. Ese fue el punto final del ex número dos de Iglesias en Podemos.

Ahora es el secretario general el que abandona el partido, aunque su marcha no se parece en nada a la del resto de dirigentes. El liderazgo de Iglesias no se cuestiona desde Vistalegre II y la entrada de Podemos en el Gobierno de coalición (una apuesta personal del secretario general) había reforzado su proyecto. 

La Asamblea para elegir a los nuevos cargos tendrá lugar el 13 de junio

Iglesias se aparta tras un año y medio de acoso a su familia y tras constatar (sobre todo tras las últimas elecciones madrileñas) que su figura provoca una fuerte movilización entre el electorado de la derecha y de la ultraderecha. Aunque el rumbo del partido es una incógnita, la entrada en el Ejecutivo le permitió a Iglesias asentar los cimientos de una renovación que se acometerá antes de lo previsto (el 13 de junio Podemos ratificará sus nuevos liderazgos en la que será la Cuarta Asamblea Ciudadana Estatal de la formación).

Para Iglesias, la entrada en el Gobierno de coalición ha permitido revelar, construir y fortalecer el liderazgo de Yolanda Díaz, que ha mostrado su capacidad de gestión y negociación al frente de una cartera tan importante como la de Trabajo. El plan es que Díaz asuma el liderazgo de Unidas Podemos y sea la candidata del espacio confederal en las próximas elecciones generales, un proceso para el que tendrá dos años por delante para reforzar su figura a través de su dirección en Trabajo y de las negociaciones que mantendrá con el PSOE para mantener a flote a la coalición a través de la Vicepresidencia Tercera.

La dirección de Podemos ya ha consensuado que su candidata a las primarias para ocupar la Secretaría General del partido sea Ione Belarra, otro de los perfiles que se han construido a través de su trabajo en el Gobierno (antes en la Secretaría de Estado de Agenda 2030 y ahora desde su posición como ministra de Derechos Sociales).

La foto de la nueva cúpula del partido va a diferir mucho de la de los padres y madres fundadores. El objetivo es que se consagre un nuevo liderazgo feminizado que refuerce al partido y lo devuelva a posiciones desde las que poder disputar de nuevo la hegemonía de la izquierda al PSOE e, incluso, que les permita optar a la Presidencia del Gobierno.

Será el tiempo el que desvele si Podemos logra sobrevivir a sus fundadores y también, si, como pretende Iglesias con su marcha, puede llegar más lejos de lo que lo hizo con sus anteriores dirigentes.

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