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Elecciones de 2019 Unidas Podemos confía en conseguir votos del PSOE y de los indecisos y formar parte del Gobierno

Los sondeos internos de los partidos muestran a Unidas Podemos en alza desde los debates electorales. Los dirigentes aseguran que "huele a remontada" e Iglesias se ve más cerca que nunca de gobernar. 

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Acto de cierre de campaña de Podemos en Madrid / EFE

"Huele a remontada", aseguran miembros de la dirección de Podemos. Desde los dos debates a cuatro y el impulso de Pablo Iglesias en el sprint final la balanza parece que se ha movido a favor del partido morado. Ya lo dijo Noelia Vera este viernes en el multitudinario acto de final de campaña: "Les estamos callando la boca a todos los señoritos de este país".

Podemos y al menos otros dos partidos reconocen a Público que manejan unos sondeos que les dan buenos resultados al partido morado. No hay mucha más información pero, entre el silencio que marca la ley sobre la publicación de encuestas, parece que ya se da por hecho que los malos augurios sobre Iglesias no se harán realidad. El partido parece haber conseguido votos de aquellos que ya tenía un pie en el PSOE y de los indecisos y abstencionistas: votos necesario para sumar indecisos en algunas circunscripciones. Porque Podemos, al contrario de lo que pasó en las elecciones andaluzas, ha conseguido levantar el interés sobre "los problemas de la gente" y mostrar una imagen de Iglesias que nunca antes se había dado: un mensaje antiblishment pero de la mano de la Constitución y moderador del "trío de jovenzuelos inmaduros", como bautizó The New York Times a Casado, Sánchez y Rivera.

El partido decidió apostar todo por Iglesias y la última campaña. La jugada parece que puede haberles salido bien: también ya hay sondeos que dan prácticamente la mayoría absoluta al POSE y a Podemos, como publica este sábado El Español. Si PSOE se mantiene y Podemos sube todo apunta a que el 28-A dan los números. Esta ha sido la gran batalla desde que se convocaron los comicios. Iglesias lo ha recordado en muchas ocasiones durante la campaña: "No sólo hay que vencer, también hay que convencer". Tener los suficientes diputados para que el PSOE no pueda elegir y tengan que ser la llave del futuro Gobierno progresista. "Gobernar está más cerca que nunca"", ha insistido el candidato.

Iglesias ha conseguido poner en el centro su gran baza: el silencio de Sánchez sobre el pacto con Ciudadanos

Iglesias en el mitin de este viernes recordó que en los debates a cuatro se había hablado de "los problemas de los españoles": vivienda, empleo, pensiones, servicios públicos... "Y la gente nos repite que fuimos los únicos que estuvimos haciendo propuestas y no haciendo el payaso". De hecho, la mayoría de los ciudadanos entrevistados por los medios de comunicación recriminan que el resto de candidatos no explicaran su programa y el "show". Una muestra de que Catalunya no es percibido por los ciudadanos como uno de los principales problemas de España, mientras que sí lo son el paro, la clase política o la sanidad pública, según las encuestas del CIS.

Iglesias también ha conseguido poner en el centro el posible pacto entre el PSOE y Ciudadanos. La principal baza de la campaña. El silencio de Sánchez le ha dado un impulso al partido morado: "Nosotros nunca vamos a pactar con la derecha". Las dudas sobre qué harán los socialistas están en el aire después del pacto que intentaron en las pasadas elecciones y la falta de claridad del presidente.

El voto estraégico, seguramente, sea la principal traba de este domingo. Varios tracking electorales mostraban durante la última semana la posibilidad de que Podemos no sacara diputados prácticamente ni en las dos Castillas ni en Extremadura. Lo mismo ocurre en otras provincias repartidas por España y que puede hacer que los indecisos decidan votar al PSOE para asegurar un voto en contra de la extrema derecha. 

Podemos también se juega su futuro en las elecciones

En estas elecciones Podemos es el partido que más se juega. Podemos acababa de pasar por una de sus mayores crisis internas tras la ruptura con Iñigo Errejón cuando se convocaron elecciones. Las encuestas vaticinaban los peores resultados para el partido y la presencia en los medios de comunicación cada vez era menor. Pero la vuelta de Iglesias el pasado 23 de marzo consiguió dar la vuelta a la situación y comenzaron a recuperar la iniciativa con un discurso que ya se había olvidado. Recuperó el tono impugnatorio con el que sedujo a buena parte de la sociedad española en su irrupción en 2014.

A los días las cloacas volvieron a entrar en campaña, pero esta vez jugaron más a favor que en contra del partido. Iglesias fue a declarar a la Audiencia Nacional para personarse como perjudicado en el caso Villarejo en relación al hallazgo de un móvil relacionado con él en los registros que se practicaron en la operación Tándem en la que fue detenido el comisario jubilado. Dicho móvil, de su entonces exasesora y ahora candidata autonómica Dina Bousselham, contenía datos personales que acabaron publicados en Ok Diario posteriormente.

Estos dos factores salvaron la precampaña. Cuando llegó el inicio, se centraron en las propuestas e Iglesias comenzó a recorrer España con la Constitución en la mano. El sprint final es el remate en el que confían para convencer.

Pero más allá de conseguir formar Gobierno: Podemos es el que más se juega porque su futuro también se verá tras las elecciones del 28-A y las próximas municipales y autonómicas. "Vamos con lo que tenemos y con esto vamos a ganar. Después ya tendremos tiempo para pensar", reconocían desde la Ejecutiva de Podemos a Público antes de empezar la campaña. El partido ya es muy diferente a lo que construyó Iglesias junto a un grupo de amigos y profesores y muchos ya hablan de una "refundación" de todo el movimiento de izquierdas. Pasadas las elecciones, este será el reto que tendrán que abordar. Una batalla casi más difícil que la de las urnas. 

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