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El Gobierno planea abrir una embajada en Myanmar, acusado de limpieza étnica contra los rohingya

Según el Gobierno, aumentar el personal diplomático en el país contribuirá a al proceso de pacificación. Desde agosto de 2017, más de 700.000 personas de la minoría rohingya han huido a Bangladés de las atrocidades que el Ejército de Myanmar está cometiendo contra ellos.

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Un hombre usa una vara para controlar a la multitud mientras proporciona suministros de socorro a los refugiados Rohingya en el campamento de Cox, en Bangladesh. REUTERS / Mohammad Ponir Hossain

"La idea es que si se abre una nueva embajada (en Asia) esa deba ser Myanmar", afirmó el pasado 1 de marzo el secretario de Estado de Asuntos Exteriores en el Senado.

La afirmación sorprendió al senador de EH Bildu, Jon Iñarritu, que formuló una pregunta escrita al Gobierno. Iñarritu quería saber cuáles era las razones por las que Exteriores consideraba buena idea abrir una embajada en un país que, según la ONU, está cometiendo "una limpieza étnica de manual" contra la minoría musulmana rohingya.

Más de 700.000 rohingyas se han visto obligados a huir de Myanmar a la vecina Bangladesh desde la última oleada de violencia del Ejército de Myanmar y de las milicias budistas radicales, que comenzó en agosto de 2017. A día de hoy siguen escapando cientos de personas cada semana. Testimonios recogidos por diferentes organizaciones internacionales hablan de violaciones, asesinatos, ejecuciones, infanticidios, torturas, quema de aldeas y de personas y trabajos forzados por parte de los militares del país.

En su respuesta al senador, el Gobierno afirma que la apertura de la embajada podría contribuir a poner fin a la crisis desatada en el país. "El Gobierno de España y la Unión Europea consideran que el incremento de la presencia diplomática en el país permitirá ejercer mayor influencia sobre esas autoridades al objeto de lograr el cese de la violencia y apoyar el proceso de pacificación, transición y apertura que comenzó en 2011", dice la respuesta oficial. "En el último año y medio el proceso se ha frenado. Por ello, si se quiere ser agentes de cambio y contribuir al proceso de transición, no es el momento de aislar a Myanmar, sino de multiplicar los canales de diálogo", prosigue. 

Para Iñarritu, la idea es "un sinsentido" porque "normalmente la posición común diplomática suele ser que, cuando un Estado conculca y viola Derechos Humanos de manera sistemática, lo que se hace justamente es retirar embajadores. El argumento es contrario a la práctica habitual en Derecho Internacional. Están realizando una limpieza ética de libro. Es una locura, la presión diplomática se hace cortando relaciones internacionales y presionando desde los órganos multinacionales como la ONU y el Consejo de Europa", concluye el sentado de EH Bildu.

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