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Juicio al procés El falso carrito de bebé, otra técnica para dificultar la actuación policial el 1-O 

Una veintena de policías deben comparercer como testigos en la 32 sesión del juicio a la cúpula del procés, en el Tribunal Supremo. Manuel Marchena, presidente de la Sala, ya ha abroncado a las defensas en las primeras horas de la jornada. 

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Antidisturbios durante el referéndum del 1-O./EUROPA PRESS

Si la trampa del Fairy descrita por Enric Millo, exdelegado del Gobierno en Catalunya, habría servido para hacer caer y golpear a policías y guardias civiles que actuaron para impedir el referéndum soberanista del 1 de Octubre de 2017, el falso carrito de bebé habría permitido a algunos de los ciudadanos concentrados  distraer a los agentes, o quizás influirles para que rebajaran la virulencia de sus actuaciones.

"Vi a una señora con un carrito de bebé en el que no había ningún beb. Iba de un lado a otro interponiéndose en la actuación policial"

Dos de los agentes antidisturbios de la Policía Nacional (UIP) que han declarado este martes como testigos ante el Tribunal Supremo, en el marco del juicio a la cúpula del procés, catalán, se han referido al uso de esta técnica en el colegio Dolors Monserdà (Barcelona): "Vi a una señora con un carrito de bebé en el que no había ningún bebé, iba de un lado a otro interponiéndose en la actuación policial": "Pude ver un carro de niño pequeño", "pero, curiosamente no había ningún niño dentro", explicaban ambos antidisturbios.

Una veintena de policías están citados para testificar en la 32 sesión del juicio. En esencia, los testigos han repetido las mismas ideas que ya defendieron los agentes que comparecieron en las últimas semanas: encontraron hostilidad en las escuelas, sufrieron agresiones, insultos y constataron la supuesta pasividad de los Mossos d'Esquadra. "Los Mossos se dedicaban simplemente a observar", decía uno de los policías. El lunes, otro de los testigos situaba a dos agentes  de la policía catalana escondidos tras un seto: "No nos dijeron ni si queríamos agua". 

Lo que cambia en estos relatos -y sólo a veces- son los insultos y amenazas recibidos -ayer varios testigos denunciaban haber escuchado el "Gora ETA"; los objetos que les lanzaban, o la presencia de personalidades como la consellera d'Ensenyament, Clara Ponsatí. En el caso de esta consellera, la ubican en la sede de su departamento, reconvertida en centro de votación. "Estaba gritando que quería entrar, que esa era su casa, estaba en el suelo, en actitud nerviosa", relataba otro de los testigos, que no era el primero en situarla en este lugar.

Otro agente afirmaba que no tenían instrucciones "específicas" para vigilar a los Mossos. "Teníamos que hacer vigilancia en general, nada específico". Y el sexto testigo, destinado al instituto Torreforta (Tarragona), aseguraba  que le agredieron golpeándole "con una urna en la cabeza". Por su parte, en la inmensa mayoría de los casos, los agentes no han reconocido agresiones a civiles concentrados para votar; o no las vieron o no fueron tales, según sus relatos. Esto, sumado a que la Sala no permite que los vídeos de estas jornadas se exhiban en esta etapa del juicio, cuando los letrados querrían servirse de ellos para contrarrestar los relatos de los policías, supone que día a día planteen quejas por esta decisión. 

El magistrado presidente de la Sala de Lo Penal, Manuel Marchena, ha suspendido la sesión hora y media antes de lo habitual, pasadas las 12.30 horas. Marchena, que ha vuelto a abroncar a las defensas -en este caso al abogado de Jordi Cuixart, Alex Solà, por preguntar de forma no pertinente a un testigo- cortaba la sesión cuando apenas habían testificado ocho de los 23 citados. La tarde acogerá el grueso de comparecencias. 




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