Público
Público

Libertad Pablo González

Pablo Iglesias en La Base
Pablo Iglesias en La Base.

El 14 de este mes, el foto periodista Juan Teixeira, amigo de Pablo González, escribió una columna en Público que lleva por título "Sobre Pablo González y la menguante libertad de prensa". Allí habla de su relación con Pablo, de su trabajo con él en Ucrania y de su detención. Os recomiendo, de hecho, que leáis su columna entera, pero permitidme que os lea dos párrafos:

Precisamente en una de estas conexiones con Ferreras es cuando todo comenzó a torcerse. Pablo decidió hacer su directo con los militares de fondo, que siempre queda más televisivo. Desde La Sexta lo tuvieron más de 45 minutos esperando bajo la nieve y con los militares cada vez más tensos preguntándose qué hacía ese calvo de pie delante de un móvil sobre un trípode.

Hasta que los militares se cansaron y nos invitaron a irnos, no sin antes borrar todo el material y hacerle una foto al pasaporte de Pablo. Esa misma noche, recibió una llamada del SBU (servicios de inteligencia ucranianos), indicándole que debía personarse lo antes posible en sus oficinas centrales. A pesar de que quedaba trabajo por hacer, volvimos a Kiev. Allí Pablo fue interrogado durante 4 largas horas, y acusado de ser un agente ruso con pruebas tan convincentes como escribir para Gara y tener una tarjeta bancaria de Caja Laboral Kutxa, según ellos ambos financiados por Rusia. Todo tan loco que Pablo no se lo tomó demasiado en serio. Pensaba que simplemente le estaban "apretando las tuercas" para que midiera sus palabras.

Hasta que se enteró que en esos mismos momentos, agentes del CNI se habían personado en su casa familiar, en la de su madre y en la de un amigo de infancia para interrogarlas e informarles de que Pablo era un agente ruso.

Siento que salga Ferreras aquí, que en esto no tiene ninguna culpa el pobre hombre, más allá de que lo que tardara el dúplex, pero me parecía importante que se conozcan los argumentos de los servicios secretos ucranianos. Me parece alucinante que ser hijo de un ruso, escribir en el Gara y tener una cuenta en la Kutxa sea algo que te haga sospechoso de ser un agente secreto de Putin. Por esa regla de tres, habría más pruebas que determinarían que el ministro Albares es, por una parte, agente del Vaticano (estudió en Deusto, allí mandan los jesuitas y el Papa Francisco es jesuita, aten cabos) y, por otro, es también agente de Marruecos (vivió mucho tiempo en Francia y está casado con una jueza francesa asesora de Emmanuel Macron, aten cabos) … Albares podrá simpatizar con los jesuitas y defender una línea pro-marroquí pero sería delirante presentarle como un agente. Pues lo de González es más delirante aún.

El problema es que la lógica de la guerra lo contamina todo y está terminando de destrozar la calidad del ya muy denostado periodismo convencional. Al tiempo que escuchamos a periodistas multi-premiados como Antonio Papell pedir que se ataque a Rusia con bombas nucleares o a la famosa y "progresista" Elisa Beni perder los papeles con una profesora de derecho internacional que cometió el terrible crimen de decir en la radio que, en la geopolítica, no operan los valores, vemos que a un corresponsal que aportaba formación y conocimiento del terreno, le acusan de ser un agente secreto. De locos.
Solo puedo deciros que aquí en La Base vamos a seguir informando y analizando con rigor, desmontando la propaganda venga de donde venga y defendiendo la libertad de informar sin simplificar lo complejo y atendiendo siempre al contexto. En La Base estilo kapuscinski: rigor y compromiso. 

Más noticias