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Ciudadanos Libertas Manuel Bofill, responsable de la alianza de Cs con Libertas, dirigirá el partido hasta marzo

Es uno de los fundadores de Cs, fue secretario general de 2007 a 2009, puesto del que dimitió tras el fracaso del pacto con Libertas. Es el presidente del Consejo General y liderará también la gestora hasta la celebración del congreso extraordinario.

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Manuel Bofill, exsecretario general de Cs, en un acto con Libertas en 2009.

Manuel García Bofill es un nombre desconocido para la opinión pública pero cuyo peso a nivel interno en Ciudadanos lo convertirá en la "máxima autoridad" — emulando el término empleado por la socialista Verónica Pérez, que se hizo con el control del PSOE tras la abrupta salida de Pedro Sánchez en 2016— hasta el Congreso extraordinario de marzo, enclave en el que se elegirá a la persona que sustituya a Albert Rivera para liderar Ciudadanos —todas las miradas apuntan a Inés Arrimadas— y, entonces, será suya la potestad de nombrar un nuevo equipo directivo, del que Bofill podrá (o no) ser parte.

Bofill forma parte del aparato de Ciudadanos, pero no mantiene relación alguna con los medios: se encarga de dirigir las reuniones del Consejo General —el máximo órgano entre congresos— pero nunca ha ocupado cargos públicos ni ha concurrido en una lista electoral. Fue secretario general —el número dos del partido, posición que ahora ocupa José Manuel Villegas— de 2007 a 2009, puesto del que dimitió tras el fracaso del pacto con Libertas, una plataforma euroescéptica vinculada con la extrema derecha, para las elecciones al Parlamento Europeo y que provocó la primera crisis interna de la formación.

'Público' desveló que el magnate inglés de origen irlandés Declan James Ganley aportó entre dos y tres millones de euros para que Albert Rivera aceptase en 2008 vender su marca Ciudadanos a la operación electoral 'Libertas'

Fuentes del partido sitúan a Bofill como el artífice de esta alianza, que también resultó el motivo de su dimisión. Años más tarde, Público desveló que el magnate inglés de origen irlandés Declan James Ganley aportó entre dos y tres millones de euros para que Albert Rivera aceptase en 2008 vender su marca Ciudadanos a la operación electoral 'Libertas', diseñada y puesta en marcha por un lobby anti europeísta, compuesto en su mayoría por organizaciones de extrema derecha y ultra católicas, con el respaldo de los propietarios irlandeses de sendas empresas contratistas militares de Estados Unidos.

El objetivo de esta operación era persistir en su intención de acabar con el Tratado de Lisboa desde dentro de las instituciones de la UE. Ganley se puso en contacto con los miembros de la cúpula —desde Cs señalan que Bofill no estuvo en estas negociaciones con Gangley, aunque como secretario general tuvo que gestionar los pormenores de la alianza—, ya que conocía de antemano que Ciudadanos tenía serias dificultades económicas, y que apenas había contado con 300.000 euros para financiar su campaña para las elecciones generales de 2008, y que los resultados electorales fueron un fracaso. Su candidatura al Congreso solo cosechó, entonces, poco más 46.000 votos. "Cuando se pone sobre la mesa esa cantidad de dinero te lo planteas. Es uno de los parámetros que hemos tenido en cuenta", reconoció Rivera al periodista de Crónica Javier Gómez.

Finalmente, la candidatura 'Libertas-Ciudadanos' encabezada por el abogado Miguel Durán fracasó estrepitosamente: apenas obtuvo un 0,18% de los votos —menos de 23.000— y al no tener representación parlamentaria tampoco se benefició de las bonificaciones económicas electorales europeas. "El pacto con Libertas fue un error", aseguró Rivera en una entrevista a este medio en noviembre de 2015. El CIS le auguraba entre 63-66 escaños, un 19% de los votos. Obtuvo 40.

Los miembros de la gestora serán nombrados por Bofill

Como presidente del Consejo General, Bofill será el encargado de elaborar una lista cerrada de entre 10 y 15 miembros para dirigir el partido durante los próximos cuatro meses. El sábado 30 de noviembre los 125 componentes del Consejo General deberán votar la propuesta y contar con una mayoría de dos tercios. Fuentes de la actual dirección aseguran que Bofill realizará una lista muy similar al de la Ejecutiva permanente —el órgano con más poder en el partido— ya que se necesita a personas que conozcan bien el funcionamiento interno del partido.

Quien no formará parte de la gestora será Fernando de Páramo, el hasta ahora secretario de comunicación, que este jueves ha renunciado a su cargo orgánico dentro del partido, a su escaño en el Congreso y a la vida política. "Después de 5 años apasionantes y llenos de intensidad he decidido cerrar una etapa", asegura a través de un comunicado. En el texto también ha querido agradecer al que fuera el líder de Cs, Albert Rivera, "todo lo aprendido y lo vivido desde el primer día". "Esta aventura la empecé contigo. Gracias por todos estos años juntos", le dedica.

Previsiblemente, en este órgano sí estará Villegas, que este jueves también ha anunciado que abandonará la dirección del partido tras el Congreso que elija una nueva cúpula de la que él ya no será parte, aunque no ha concretado si dejará también la política. Fuentes de su entorno no han cerrado la puerta a continuar en la vida pública, subrayan que todavía no ha abordado esta cuestión, ya que ahora su dedicación es plena al partido hasta, al menos, el mes de marzo.

Tanto Páramo como Villegas han sido muy cuestionados en los últimos días. El primero, como encargado de diseñar la estrategia de Ciudadanos y de controlar  la política de medios y el mensaje, fue el creador de "la banda" y "el plan Sánchez", dos términos utilizados insistentemente por Rivera y su núcleo más cercano en los últimos plenos de la pasada legislatura y cuya estrategia pretendía situar al PSOE fuera del "bloque constitucionalista".

El todavía secretario general también fue el director de campaña de Cs, por lo que también se le hace responsable de la debacle electoral. Durante todos estos años ha sido la mano derecha de Rivera, su persona de máxima confianza. Junto a él, trazó la estrategia del veto al PSOE y también la decisión de levantarlo. Aunque desde el partido todavía no pueden enumerar las causas que les han llevado a perder 47 diputados y quedarse con apenas 10, consideran que no es uno, sino varios, los motivos por lo que el partido ha caído en la irrelevancia.

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