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Pablo Iglesias covid-19 La derecha centra en Iglesias su ofensiva contra el Gobierno con descalificaciones y bulos

El vicepresidente segundo del Gobierno considera que la beligerancia de las formaciones que conforman la derecha española se da por la frustración que tienen al no poder gobernar. "La gente cada vez lo tiene más claro", defiende.

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el Congreso. Europa Press
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, en el Congreso. Europa Press

marta monforte

La ofensiva del PP, Vox y también Ciudadanos contra el vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, no cesa. Altos cargos de las tres formaciones llevan semanas insistiendo en que la responsabilidad de lo ocurrido en las residencias de mayores, donde han muerto casi 18.000 personas desde marzo, la mayoría a consecuencia de la expansión de la covid-19, recaen en el Ejecutivo central, y más en concreto en la figura de Iglesias.

Santiago Abascal (Vox), Teodoro García Egea (PP) y Edmundo Bal (Cs) defienden que, con el decreto del estado de alarma, Iglesias asumió "el mando único" en las residencias de ancianos. Pero no es cierto. La administraciones autonómicas conservaron "las competencias que le otorga la legislación vigente en la gestión ordinaria de sus servicios". Así lo refleja el Boletín Oficial del Estado en los artículos 4 y 6 del real decreto del 14 de marzo.

El papel del Ministerio de Sanidad durante la emergencia sanitaria ha sido reforzar el papel de los gobiernos autonómicos. El 19 de marzo, el vicepresidente Iglesias y el ministro de sanidad, Salvador Illa, comparecieron en Moncloa para anunciar una ayuda destinada, sobre todo, al personas de estos centros. Iglesias anunció el reparto de 300 millones de euros para reforzar la atención social durante la emergencia sanitaria.

Esta semana la derecha ha incrementado su críticas a Iglesias tras descubrirse que varias comunidades autónomas gobernadas por PP y Ciudadanos, como Madrid o Galicia, dieron órdenes para no derivar a mayores enfermos en las residencias de ancianos atendiendo a criterios como el nivel de dependencia o la discapacidad intelectual. Ha cobrado especial relevancia el caso de la Comunidad de Madrid, foco de la epidemia, donde una gestión bajo sospecha de "ilegalidad", ha desatado toda una tormenta política en el Ejecutivo de coalición.

Después de que el diario El País revelara que la Comunidad de Madrid envió al menos cuatro correos para excluir de hospitales a ancianos de residencias, el portavoz del PP en el Senado, Javier Maroto, volvía a situar a Iglesias como "único mando responsable". "Pablo Iglesias Turrión, el gran desaparecido", dijo el conservador para eludir la polémica que envuelve al PP y Cs, enfrentados en la región de Madrid por esta cuestión.

La estrategia de Iglesias para defenderse de las acusaciones de la derecha se basa en citar las palabras del consejero de Políticas Sociales de la Comunidad de Madrid, Alberto Reyero, de Ciudadanos, quien aseguró que era "inmoral" y "eventualmente ilegal" que no se permitiera a los ancianos de las residencias madrileñas ser aceptados en los hospitales de la Comunidad. "Era el propio consejero de Ayuso quien estaba señalando un escándalo evidente que, ciertamente, puede tener consecuencias legales", alega el líder de UP.

Este miércoles, en la sesión de control al Ejecutivo, le ha respondido al secretario general del PP, Teodoro García Egea, del mismo modo: "Que mientan no es una novedad. Pero que lo hagan a este nivel es algo deleznable incluso para ustedes. Tuvieron la indecencia de que cuando se publicó la orden para no atender a mayores en la Comunidad de Madrid dijeron que no existía".

Fuentes de la formación morada no creen que se haya quedado la idea de que Iglesias ha sido el responsable de lo ocurrido en las residencias. "La ciudadanía no va a consentir que el PP trate de mentir sobre algo que ha causado tanto dolor y tantos fallecidos como ha sucedido en las residencias de mayores durante esta pandemia", señalan a Público.

El PP dirige sus ataques contra Iglesias con el fin de hacerle la "cabeza visible" del Gobierno

Los ataques a Iglesias han ido 'in crescendo' durante esta crisis, al igual que el tono de la oposición contra el Gobierno. El pasado 30 de marzo fueron varios los diputados del PP, Vox y Ciudadanos que entonaron el 'exprópiese' cuando el dirigente de Podemos hizo alusión en su cuenta de Twitter al artículo 128 de la Constitución, que dice "toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general".

El vicepresidente segundo del Gobierno tuvo que explicar que con este artículo no se refería a expropiaciones, sino a que se le pueda pedir a una farmacéutica que fabrique un determinado medicamento, o a una fábrica de automóviles, que fabrique respiradores para salvar vidas. "Cuando la Constitución se saca, es para aplicarla, y el 128 sirve para definir el patriotismo, es poner lo general por delante de lo particular", explicó Iglesias.

Además de los bulos dirigidos contra el Ejecutivo, las descalificaciones por parte del PP ha Iglesias han llegado a causar cierta incomodidad en el partido, después de que la portavoz del PP en el Congreso, Cayetana Álvarez de Toledo, le llamara "hijo de un terrorista" desde la tribuna de la Cámara Baja. Una afirmación que ha provocado que el padre del vicepresidente, Javier Iglesias, haya anunciado una denuncia contra la diputada.

Álvarez de Toledo también acusó a Iglesias de "el embajador de ETA Batasuna" en el Gobierno

"Usted es el hijo de un terrorista, a esa aristocracia pertenece usted: a la del crimen político", le dijo la conservadora al vicepresidente después de que este la llamara "señora marquesa" durante una interpelación en la Cámara Baja, hace apenas dos semanas. La conservadora también le tildó de "prohijado de los ayatolás", de tener "intimidad con el entorno de ETA" y de ser "el embajador de ETA Batasuna" en el Gobierno. "Usted tiene un plan, un plan contra la democracia", dijo, y le acusó de "legitimar" la violencia y, a veces, "practicarla".

Teodoro García Egea, que se encarga de preguntar a Iglesias cada semana en la sesión de control, acusó al Ejecutivo, que tachó de "comunista", de estar causando "miles de muertos". La presidenta madrileña fue un paso más allá y la pasada semana acusó a su formación de "ser peor que el virus".

Fuentes de la dirección popular explican a este diario que el objetivo del PP con estos ataques es situar a Iglesias "como cabeza visible" del Ejecutivo para impulsar la idea de que las ideas de Podemos "se imponen" sobre las del PSOE, lo que, a su juicio, trasmite la sensación de un gobierno "radicalizado", pese a que, además de Iglesias, solo hay otros cuatro ministros de Unidas Podemos en el Ejecutivo de coalición.

La estrategia de Vox, menos sutil que la del PP

La estrategia de Vox es menos sutil que la del PP. El líder de la formación ultraderechista, Santiago Abascal, ya le dejó claro a Sánchez que "detesta" el modo y con quién gobierna y lleva reclamando la dimisión de Iglesias desde el inicio del estado de alarma. Solo tres días después de que entrara el vigor, Abascal pidió centralizar la sanidad, bajar impuestos y la dimisión de dos de los cuatro vicepresidentes del Ejecutivo: "La señora Calvo y el señor Iglesias no pueden continuar en su Gobierno, ni saben de salud ni de economía", señaló.

Hay, incluso, miembros de la formación ultraderechista, a nivel local, que han participado en los escraches frente al domicilio de Iglesias y su pareja, la también ministra Irene Montero. La concejala de Vox en Galapagar, Cristina Gómez Carva, publicó un vídeo en directo de su participación en un escrache, como los que se suceden a diario frente a su domicilio. El vídeo fue objeto de numerosos comentarios a los que la concejala de Vox comenzó a dar respuesta, en una de ellas se burló de la orientación sexual del ministro del Interior, Grande Marlaska y lanzó duros ataques contra Iglesias.

Pero Gómez Carva no ha sido el único cargo público de Vox en insultar y amenazar a Pablo Iglesias. Más lejos ha ido Manuel Pérez Paniagua, concejal del partido de ultraderecha en San Juan de Aznalfarache (Sevilla), que ha llegado a amenazar de muerte al vicepresidente en las redes sociales: "Coletas, solo te digo que pronto no vas a seguir con vida". Vox ha anunciado que ambos serán expulsados de la formación.

Iglesias señaló en una entrevista que él no se podía quejar de los escraches porque "a la política hay que venir llorado de casa". Sin embargo, advirtió de que si se generalizan protestas como la están llevando a cabo "gente de derechas" frente a sus domicilios, no se sabía "dónde pueden acabar", y lo próximo pueden ser concentraciones "de gente de izquierdas" frente "al apartamento" de Ayuso o de Abascal. A su juicio, esa sería una dinámica "muy negativa". El líder de Vox entendió las palabras de Iglesias como una "amenaza" del vicepresidente segundo hacia su persona y, a través de su cuenta de Twitter, respondió. "Ya que refieres hacer de matón, no mandes sicarios, ven tú".

Iglesias: "Las derechas nunca van a gobernar"

Iglesias considera que la beligerancia de las formaciones que conforman la derecha española se da por la frustración que tienen al no poder gobernar. El líder de Unidas Podemos le espetó el pasado miércoles al PP que su estrategia de "crispación", su recurso a la "pataleta", el "berrinche" y "la provocación", obedece a que saben que no van a gobernar, a que "sus ideas han sido derrotadas políticamente".

"Nunca va a lograr que sumen escaños Vox, PP y Ciudadanos"; "Es consciente de que no va a ser presidente del Gobierno", incidía, entre aspavientos de la bancada conservadora. Entrevistado este lunes en los Desayunos de TVE, Iglesias insistía: "Cada vez más gente tiene claro que las derechas nunca van a gobernar; desde luego los jefes que están ahora nunca van a formar parte de un gobierno, y por eso están instalados en la pataleta".

A su juicio, el actual grado de crispación "es muy indicativo de la enorme debilidad de la derecha en nuestro país", de ahí que "el gobierno no pueda perder ni medio segundo en discutir con los de las rabietas". Iglesias explicó el escenario utilizando un símil deportivo: "Hay equipos de fútbol que cuando van perdiendo intentan organizar una tangana para suspender el partido".

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