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ELECCIONES EUSKADI 2020 El PNV podrá volver a gobernar con el PSE frente a una oposición liderada por EH Bildu

Las elecciones vascas han estado marcadas por una abstención del 47,1%, lo que supone el máximo histórico en unas elecciones autonómicas. Vox consigue entrar al Parlamento con una representante.

El lehendakari y candidato a la reelección, Iñigo Urkullu (i), junto al presidente del PNV Andoni Ortuzar (d) celebran los resultados electorales en la sede central del PNV este domingo en Bilbao. EFE/LUIS TEJIDO
El lehendakari y candidato a la reelección Iñigo Urkullu, celebra la victoria electoral junto al presidente del PNV, Andoni Ortuzar. EFE/LUIS TEJIDO

Iñigo Urkullu ya sabe lo que hará los próximos cuatro años. El lehendakari y candidato a la reelección por el PNV ha logrado 31 escaños que podrían formar parte de una mayoría absoluta si consigue reeditar el acuerdo con el PSE, que sube tímidamente de nueve a diez escaños. Lo hará, eso sí, ante una oposición de izquierdas consolidada: EH Bildu sube tres escaños y llega a los 21.

Las elecciones más insólitas en la historia de Euskadi han confirmado varios pronósticos, aunque también han arrojado algunas sorpresas. En el primer capítulo entra el PNV con su 39,2% de votos, reflejados en esos 31 escaños.

Los nacionalistas salen así muy reforzados tanto en el escenario político de Euskadi, donde continúan en línea de ascenso, como en el panorama estatal, donde se verá fortalecido en sus relaciones con el Gobierno de Pedro Sánchez de cara a las políticas de reconstrucción o el debate de los Presupuestos Generales del Estado.

El partido del lehendakari se ha quedado a siete escaños de la mayoría absoluta, cifrada en Euskadi en 38. El PSE, su aliado hasta ahora en las principales instituciones vascas –incluyendo el Ejecutivo autonómico–, ha conseguido diez, por lo que una más que posible reedición del pacto entre ambas formaciones garantizará a Urkullu una cómoda mayoría absoluta. Durante esta última legislatura ambos partidos sumaban en el Parlamento 37 escaños, lo que dificultaba la aprobación de determinadas iniciativas.

En cualquier caso, aún falta el sí definitivo del PSE. De momento, su candidata y secretaria general, Idoia Mendia, ha dejado claro principalmente con quién no gobernará: durante las semanas previas a estas elecciones, la candidata socialista cerró la puerta al tripartito de izquierdas que propuso Elkarrekin Podemos-IU y comprendía también a EH Bildu.

Ahí está, precisamente, otra clave arrojada por las urnas. EH Bildu, PSE y Elkarrekin Podemos –en ese orden de aparición– suman 38 escaños. Matemáticamente podrían gobernar, pero a esta hora parece, literalmente, imposible que ese acuerdo vaya a concretarse.

Ese bloque de la izquierda está liderado, de forma clara, por EH Bildu. La coalición abertzale ha alcanzado su máximo histórico tras obtener 22 escaños, uno más que en 2012 y cuatro más que en las autonómicas de 2016.

Durante la campaña electoral EH Bildu no cerró la puerta a un acuerdo tripartito de izquierdas, aunque evitó generar expectativas entre sus bases. La coalición abertzale no confiaba –ni confía– en un giro del PSE que le lleve a abandonar su pacto con el PNV para alcanzar un acuerdo con la coalición soberanista.

Habrá oposición fuerte liderada por EH Bildu y habrá también, por primera vez en la historia de Euskadi, una parlamentaria de la ultraderecha. Amaia Martínez, candidata de Vox por Araba, accederá a la Cámara tras lograr su partido el 1,9% de los votos.

Caída de Podemos y PP

El saldo negativo en estas elecciones ha caído en Elkarrekin Podemos-IU y PP-Ciudadanos. Los conservadores, que llevaban al exeuroparlamentario Carlos Iturgaiz como candidato, caen de nueve a cinco escaños.

Sus peores resultados databan de 1990, cuando obtuvieron ese mismo número de representantes. La caída del PP supone un duro golpe para Pablo Casado, que impuso a Iturgaiz como candidato y abrió una crisis aún sin cerrar en la formación conservadora.

Del mismo modo, los cinco escaños del PP traen otra novedad: uno de ellos estará ocupado por Ciudadanos, un partido con escasísimo apoyo en Euskadi y que en estas elecciones acudió en coalición con los populares.

Por su parte, Elkarrekin Podemos-IU pasa de los 11 escaños que obtuvo en las elecciones de 2016 –primeros comicios autonómicos a los que se presentó la formación morada- a los seis recogidos este domingo. Su declive contrasta precisamente con el tímido aumento del PSE y, principalmente, con la subida de EH Bildu.

Alta abstención

Son las elecciones del PNV y también de la abstención, que bate otro récord: según datos definitivos, ha llegado al 47,1%. La crisis del coronavirus, que durante la campaña estuvo marcada por el foco en la localidad guipuzcoana de Ordizia, ha tenido un alto impacto en las urnas.

Hasta ahora, el dato más alto de abstención correspondía a las elecciones autonómicas de 1994, cuando alcanzó el 40,3%. En las votaciones de 2016 había llegado al 39,9%.

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