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PP y Cs gobernarán Zaragoza bajo la vigilancia de Vox

La ultraderecha anuncia que sus dos concejales serán "determinantes para cualquier decisión que quiera tomar el equipo de gobierno" mientras Ciudadanos insiste en que no ha pactado con ellos.

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El candidato del Partido Popular a la alcaldía de Zaragoza, Jorge Azcon, recoge el bastón de alcalde de manos del concejal de Vox Julio Calvo tras el pleno de constitución de la nueva corporación municipal de Zaragoza. EFE/Javier Cebollada

Partido Popular y Ciudadanos gobernarán Zaragoza condicionados por Vox, cuyos concejales dieron finalmente su apoyo a la coalición de centro-derecha en un acuerdo cerrado de madrugada, y tras una tormentosa tarde de declaraciones cruzadas, que pronostica una legislatura de desajustes que comenzaron a ponerse de manifiesto desde el primer minuto.

"Se ha desbloqueado la situación en Zaragoza y se ha llegado a un acuerdo con PP y Cs, para que Jorge Azcón sea el próximo Alcalde de Zaragoza", anunció la ultraderecha, que mostró "nuestra satisfacción una vez que se ha podido desbloquear la situación con Cs" y aseguró que sus votantes "estarán representados en el gobierno municipal de Zaragoza".

Se refería a la adjudicación de la presidencia de dos juntas de distrito, cargos que en la capital aragonesa se reparten de manera proporcional en los grupos. Es decir, que Vox forma parte del Gobierno de PP y C’s en la misma proporción que lo hacen Zaragoza en Común (ZeC), el PSOE o Podemos-Equo.

Sin embargo, y pese a la insistencia de Ciudadanos en negar un acuerdo con la ultraderecha y en asegurar que su entrada en el gobierno es una “línea roja” que no iban a traspasar, el equipo de Azcón y de Sara Fernández queda, salvo un improbable acercamiento a un PSOE con el que los naranjas siguieron negociando hasta que a media mañana del viernes la dirección de Rivera impuso el acuerdo con el PP, en manos de Vox para sacar adelante los principales acuerdos, caso de los presupuestos municipales o las revisiones anuales de tasas y tributos: el equipo de gobierno suma catorce ediles frente a los quince de la izquierda, lo que sitúa a los dos ediles de Vox en el fiel de la balanza.

Blanquear las posiciones de Vox desde el minuto uno

Azcón, de 45 años, fue concejal entre 2000 y 2003 para regresar en 2011 y dirige el grupo popular desde mediados de la pasada legislatura, cuando Eloy Suárez optó por su cargo de diputado y dejó el consistorio. Portavoz desde 2015, destacó en los últimos años por la virulencia dialéctica de sus intervenciones, tanto en los plenos como en la sala de prensa, contra el equipo de gobierno de Zaragoza en Común que dirigía Pedro Santisteve.

Azcón aseguró en su discurso que el acuerdo de gobierno con C’s y Vox se basa en la "idea firme" de "dar a la ciudad un gobierno sólido y estable" basado en "un pacto de los partidos de centro-derecha". La primera intervención de blanqueo de las posiciones políticas de la ultraderecha de Vox llegaba nada más coger la vara.

"Soy plenamente consciente de las bases ideológicas y programáticas que regirán la iniciativa de mi gobierno", dijo, mientras apelaba al "deseo y la esperanza de dejar atrás la confrontación que ha protagonizado la pasada legislatura" y a su "convicción inquebrantable" de "gobernar para el conjunto de vecinos y vecinas" y de superar "las restricciones partidistas".

"Es imprescindible recuperar la sensatez y la cordialidad", añadió, al tiempo que anunciaba la recuperación de la polémica UAPO (Unidad de Apoyo Operativo) de la Policía Local y "un nuevo plan de vivienda con colaboración público-privada que apueste por la rehabilitación".

Calvo: "Saldrán las medidas que no contradigan nuestro programa"

La influencia de Vox provocó este mismo sábado el primer desencuentro entre los socios de investidura.

"Espero que no" determine la acción política, dijo la portavoz de C’s, Sara Fernández, que aseguró que el partido de ultraderecha "no va a estar en la junta de gobierno". "Ciudadanos no ha pactado con Vox, ha pactado exclusivamente con el PP", sostenía la virtual vicealcaldesa, quien, no obstante, anotó que "a partir de ahí, para cualquier propuesta serán bienvenidos los votos de cualquiera de los 31 concejales".

Sin embargo, Julio Calvo, de Vox, que enmarcó el acuerdo en "un paquete global de negociación en toda España", aseguró que "hemos alcanzado con Jorge Azcón el compromiso de que nuestra participación en el gobierno se negociará en los próximos días".

El portavoz ultraderechista afirmó también que cuentan con el "compromiso de Jorge Azcón de asumir buena parte de nuestro programa". Y fue mucho más allá: "Nuestros votos van a ser determinantes para cualquier decisión que quiera tomar el equipo de gobierno".

En este sentido, incluso anunció varias de las "medidas de sentido común que va a haber que aplicar", como la reducción de la deuda (campo en el que deberán rebajar 160 millones para emular a ZeC), la reforma PGOU, plantear una redistribución de competencias con la comunidad autónoma, bajar los impuestos y reducir la presión fiscal, al tiempo que calificaba como "cuestión de estricta necesidad" la paralización de "infraestructuras pendientes" que "no podrán llevarse a cabo por sentido común" antes de reducir más la deuda.

La ultraderecha quiere marcar la agenda, y también distancias con sus socios de gobierno- O, cuando menos, con uno de ellos. "Evidentemente, creo que Sara Fernández se equivoca al utilizar ese término", dijo Calvo en referencia a las "líneas rojas". "En política lo que hoy es blanco mañana puede ser negro. Los órdagos no son buenos porque muchas veces tienes que comértelos", añadió.

"Con Ciudadanos nos tendremos que entender, o ellos con nosotros", añadió, aunque con un matiz dirigido tanto a los naranjas como a los populares: "Saldrán adelante aquellas partes de su programa que no contradigan frontalmente el nuestro".

La oposición de la izquierda

Los tres portavoces de la izquierda, por su parte, coincidieron en anunciar una labor de oposición exigente y el criticar el peso que los socios de gobierno han dado a Vox en el consistorio.

"Ha habido un pacto vergonzoso y vergonzante del PP, de C’s y de Vox", señaló la portavoz del PSOE, Pilar Alegría, que se mostró "preocupada porque se ha retorcido la voluntad de la ciudadanía zaragozana y finalmente la ultraderecha va a formar parte del gobierno de la ciudad de Zaragoza".

"Azcon y Fernández tendrán que explicar cuánto va a costarle a los zaragozanos ese reparto de sillones", anotó, antes de señalar que "Ciudadanos siempre llevará encima la mancha de la ultraderecha. A los ciudadanos no se les puede mentir ni insultar, y eso es lo que han hecho".

El exalcalde, Pedro Santisteve, mostró su "gran preocupación por el tipo de noche que se cierne sobre esta ciudad, aunque luego habrá un amanecer". "Encontrarnos este gobierno con el tripartito de Colón, que ha crispado la vida política innecesariamente, es preocupante", añadió.

Por último, Fernando Rivarés, de Podemos-Equo, lamentó "el cutre espectáculo de la extrema derecha en las últimas 24 horas", en referencia a las mediáticamente tormentosas negociaciones, y anotó que "un gobierno con Vox es un gobierno de extrema derecha".

El PSOE retiene Huesca y el PP Teruel

Por otro lado, el socialista Luis Felipe seguirá en la alcaldía de Huesca al haber fracasado el pacto a la andaluza que tanto los populares como Ciudadanos habían dado por firmado, con sus respectivos candidatos al frente, durante las últimas 24 horas.

Un voto en blanco que algunas fuentes atribuían a uno de los tres ediles de Ciudadanos y otras al único de Vox, hizo que, automáticamente, Luis Felipe fuera proclamado como alcalde como candidato de la lista más votada.

El pacto a la andaluza sí funcionó en Teruel, donde la conservadora Enma Buj fue investida con los votos de Ciudadanos y de Vox tras la negativa del Par a alinearse con ese espectro ideológico, tal y como hace en la comunidad autónoma.

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