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Preocupación en el PP vasco por la deriva de Iturgaiz: "Vamos como un pollo sin cabeza"

El lenguaje "cuasi guerracivilista" del candidato impuesto por Pablo Casado en Euskadi y el escaso apoyo a la coalición con Ciudadanos para las autonómicas del 12 de julio causan inquietud en la formación conservadora.

Iturgaiz y Casado
El candidato a lehendakari de la coalición PP+C's, Carlos Iturgaiz, y el presidente del PP, Pablo Casado, e una imagen de archivo. EP/H.Bilbao

Nadie lo esperaba, pero ocurrió. Alejado de la primera línea de la política, el dirigente del PP Carlos Iturgaiz resurgía por encargo del líder del partido, Pablo Casado, nada más y nada menos que para ocupar el cargo de lehendakari. Se preveía que Alfonso Alonso, hasta entonces la apuesta de la formación conservadora en Euskadi, podía caer por sus discrepancias con la dirección del partido en Madrid. Lo que nadie terminaba de creer es que Iturgaiz sería el elegido para sustituirle.

Luego llegó el coronavirus y lo paró todo, elecciones vascas (y gallegas) incluidas. La cita electoral en la que el veterano miembro del PP, próximo a la línea más dura del partido, volvería a ocupar carteles quedó suspendida por la emergencia sanitaria. El plan se retrasó, pero nunca se canceló: contra todo y contra muchos, Iturgaiz estará, ahora sí, en los anuncios de los populares para las elecciones del próximo 12 de julio.

Serán unas elecciones tan diferentes como inciertas para los populares vascos. Por un lado, porque van en coalición con Ciudadanos. Por otro, porque ni esa coalición ni ese candidato lo han elegido en Euskadi, sino que ha caído por designio de Casado. Y también porque no hay encuesta que no pronostique una caída. A falta de saber si será más o menos dolorosa, lo cierto es que a día de hoy aparecen nubarrones en el horizonte del PP en el País Vasco.

Nubarrones fuera y tormenta dentro. "La coalición con Ciudadanos no acaba de cuajar en las bases", señalaron a Público fuentes próximas al PP en el País Vasco. Hay, en tal sentido, una reflexión que sobrevuela en el ámbito de la formación popular: "lo que se entiende mal en casa, se explica peor fuera".

En efecto, ni la candidatura de Iturgaiz ni el acuerdo electoral con Ciudadanos –ambas decisiones tomadas en Madrid– terminan de cosechar amplias simpatías a nivel interno. "No solo por la forma en que se hizo la coalición con un partido sin implantación en Euskadi, sino por el choque de posiciones políticas entre ambas formaciones en cuestiones esenciales", añaden.

Las últimas citas electorales han confirmado que Ciudadanos carece de cualquier tipo de apoyo significativo en el País Vasco, donde mantiene un discurso ultracentralista que poco y nada tiene que ver con el espíritu "foralista" que defiende un amplio sector del PP vasco.

Guiños a Vox

La cosa no termina ahí. La propia candidatura de Iturgaiz tampoco termina de cuajar entre las bases del partido, donde sigue existiendo una importante identificación con lo que representaba Alfonso Alonso en términos de "moderación" y de alejamiento de Vox. 

"En amplios cuadros del partido hay la sensación de que vamos como pollo sin cabeza: un día el candidato guiña el ojo a los dirigentes de Vox, al día siguiente echa la caña a los desencantados del PSOE, y al otro hace ojitos a los votantes fugados al PNV en los últimos años", recordaron las fuentes consultadas por este periódico. "Así no se puede; las bases del PP están acostumbradas a la tranquilidad y a las certezas", remarcaron.

"Lenguaje guerracivilista"

Tampoco despiertan grandes pasiones las formas empleadas por Iturgaiz para criticar al Gobierno de Pedro Sánchez, al que suele denominar "sociocomunista" o "Frente Popular". "Se trata de un lenguaje en ocasiones cuasi guerracivilista, cuando tu socio de coalición en Euskadi pacta todas las semanas con ese gobierno", señalaron en alusión a Ciudadanos y sus acercamientos al Ejecutivo.

En ese contexto, el PP vasco ultima detalles de cara a la campaña electoral para las elecciones del 12 de julio, en las que se jugará su futuro político en Euskadi. Lo hace, de momento, sin cerrar heridas.

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