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Gobierno de Sánchez El salto del PSOE de derecha a izquierda: de las 200 medidas con Ciudadanos a los acuerdos con Podemos

En casi tres años, los socialistas han cambiado el rumbo y han pasado de aliados a enemigos con Ciudadanos, dando paso ahora un Gobierno con una agenda social que ya reclamaban en Podemos desde 2016.

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Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. FOTO: JuanJo Martin/EFE

Del 'no dan los números' y negarse a formar un Gobierno con apoyo de partidos independentistas a ganar la moción de censura con estos votos y los de Unidos Podemos. De ser aliado de Ciudadanos a tachar a Albert Rivera de extrema derecha. O de un pacto con medidas neoliberales que no revertían los recortes del PP a las negociaciones con Podemos en las que se prevé una reforma fiscal y mayor gasto social. Estos han sido cambios fundamentales que han dado los socialistas en los casi tres años que han pasado desde el 'pacto del abrazo' a la agenda del Gobierno socialista.

Ciudadanos y PSOE cerraron su "acuerdo para un Gobierno reformista y de progreso" en febrero de 2016. Un negociado en el que el partido naranja quería incluir al Partido Popular, pero no a Podemos. Mientras que el PSOE sí buscaba que se sumaran, aunque sin mover una coma de lo pactado entre Pedro Sánchez y Albert Rivera. De hecho, desde los socialistas comenzaron una táctica de presión para conseguir el voto del partido morado. Fue el secretario de Política Federal del PSOE, Antonio Pradas, uno de los primeros que acusaron a Podemos de ser “la tabla de salvación” del expresidente Mariano Rajoy.

Pero al partido morado ni le salían las cuentas ni estaban a favor del acuerdo con Ciudadanos, asegurando que estaban "preocupados" por la política económica y social y la visión territorial del partido de Rivera. Podemos, para tomar la decisión final, consultó a sus bases: "¿Quieres un Gobierno basado en un pacto Rivera-Sánchez?" y "¿estás de acuerdo con la propuesta de un Gobierno de cambio que defienden Podemos, En Comú Podem y En Marea?", preguntaron a su militancia. El resultado de la consulta fue un no por un 88,23 %.

Mientras Sánchez sostenía que no había números para un Gobierno de izquierda, acusaba a Podemos de salvar a Rajoy

El fin del 'pacto del abrazo' llegó cuando los socialistas contraofertaron la propuesta de Gobierno que llegó desde Valencia. Compromís propuso 'in extremis' un acuerdo con 30 medidas para formar un Gobierno con el PSOE, IU, Podemos, En Marea y En Comú Podem. Una oferta de la que se excluía a Ciudadanos y que el PSOE respondió aceptando veintisiete de las treinta medidas, pero exigiendo garantías de aprobación de al menos dos presupuestos, que Sánchez fuera el presidente y que él formaría un Gobierno con independientes, con el que se sometería a los dos años a una moción de confianza. La propuesta obtuvo el rechazo de Ciudadanos y de Podemos

Sánchez se queda sin posibilidades de formar gobierno. El líder socialista dio por concluidas las negociaciones el 26 de abril y admitió que tenían que hacerse nuevas elecciones. Pero, mientras tiraba la toalla en sus intentos de llegar a La Moncloa, culpó de su fracaso a Pablo Iglesias: "No ha querido nunca un presidente de Gobierno socialista", recriminándole haber impedido el acuerdo "con sus vetos y sus sillones" bloqueando "el cambio”. Las nuevas elecciones hicieron presidente a Mariano Rajoy y abocaron a los socialistas a su proceso de primarias.

Sánchez y Rivera firman el pacto. / CHEMA MOYA (EFE)

De aliados a enemigos en dos años, y viceversa

Iglesias y su partido se mantuvieron firmes en que los números daban para formar un gobierno de coalición de izquierdas, con PSOE, IU y los apoyos que fueran suficientes para una investidura. Aunque en esos apoyos no encajaría Ciudadanos, ya que rechazaron rotundamente aceptar ninguna oferta del PSOE que no suponga revisar los términos del pacto que los socialistas suscribieron con Cs, considerando que consolidaba las medidas económicas de austeridad. 

"Yo no entiendo por qué Pedro Sánchez ha viajado al país de Ciudadanos, ha dejado que Garicano le secuestre el pasaporte y no quiere volver", también criticaba Pablo Echenique, recriminando a Sánchez que empezara los negociados con el partido naranja, que ya tenía menos escaños que Podemos, las confluecnias, IU y Compromís- "Cada vez que nos sentamos a hablar nos explica que ese acuerdo PSOE-C's es imposible de disolver", añadiendo que "hay rumores de diferentes poderes fácticos que a lo mejor no quieren que el PSOE llegue a un acuerdo con Podemos, pero no he conocido a esos poderes y no soy capaz de asegurar".

Destaca la sintonía entre Sánchez e Iglesias y la distancia con Rivera, el único de los principales dirigentes que no ha sido invitado a La Moncloa

No iba desencaminado porque a lo largo de todas las negociaciones fueron conociéndose las presiones de barones socialistas pero, sobre todo, del Ibex 35 para que Sánchez no pactara con Iglesias. De hecho, fue el propio Sánchez el que acusó directamente al diario El País, al expresidente de Telefónica, César Alierta y, a 'otras personas', de haber "evitado un Gobierno de izquierdas" en La Sexta. El actual presidente reveló que desde el diario de Juan Luis Cebrián se le hizo llegar que no le iban a dar su respaldo editorial sino buscaba un acuerdo para facilitar un Gobierno conservador.

En esta misma entrevista, ya se notaba el giro de Sánchez: "Cometí un error: el de firmar solamente con Ciudadanos y no también con Podemos", explicó el socialista, para reconocer que se equivocó "al tachar a Podemos de populista" y asumió que "el PSOE tiene que trabajar de tú a tú" con el partido morado.

Desde entonces hasta ahora, se ha manifestado un viraje aún mayor. La sintonía entre Podemos y el PSOE ya es notable y Sánchez e Iglesias mantienen un contacto bueno y habitual. No ocurre lo mismo entre Sánchez y Rivera, ya que el líder de Ciudadanos ha sido el único de los principales dirigentes que no ha sido invitado a La Moncloa. Además, el presidente ha dejado muy clara su postura tachando a Rivera en varias ocasiones de extrema derecha durante los debates en el pleno del Congreso. 

Los números que no daban y que al final sí dieron

Menos se ha reconocido desde las filas socialistas que daban los números para formar un Gobierno de izquierda. El relato creado para descartar esta opción llegó hasta el expresidente Felipe González que en una tribuna en El País sostuvo que "la solución para que haya una investidura en España, teniendo en cuenta que no hay mayoría alternativa coherente para hacerlo, pasa por un Gobierno del Partido Popular o encabezado por ese partido".  También alegó en una entrevista en Cadena Ser que no había posibilidades de una alternativa: "Desde el punto de vista de los números en algún momento puede caer en la trampa de que lo voten para que pase la investidura, pero hacer un gobierno con 85 diputados y con gente que quiere liquidar España y trocearla, no es posible hacer un gobierno".

Desde 2016, PSOE y Podemos han estado enfrentados en un discurso sobre si daban los números para evitar la llegada de Rajoy a La Moncloa

Y los portavoz del PSOE compraron este discurso, pero ya no sólo para rechazar un acuerdo que invistiera a Sánchez. Durante la legislatura de Rajoy, desde Podemos pidieron en numerosas ocasiones que llevaran adelante la moción de censura. Como recoge Europa Press, el entonces secretario de Organización socialista, José Luis Ábalos, dejó clara la negativa de su partido de presentar la moción de censura: "Debe incorpora una alternativa y para que se produzca esa investidura tienen que salir los números y los números no dan como a nosotros nos gustaría", señalando que no querían "un gobierno apoyado por fuerzas independentistas". "

Cómo se construyó este discurso desde la perspectiva del partido morado lo explica el Secretario de Comunicación de Podemos, Juanma del Olmo, en su libro La política por otros medios. "El marco en disputa durante todo el proceso de la investidura fallida fue establecer quién tenía la culpa de no haberse podido formar un gobierno y de provocar, por tanto, una repetición de las elecciones", apunta el diputado. Además, señala las razones del relato de los socialistas. Por un lado, dar por hecho "que no podía pactar con Podemos (no le dejaban)" y, por otro lado, que en las siguientes elecciones "el objetivo era arrebatar votos a Podemos".

Ahora, desde Podemos celebran este cambio. Fuentes de la dirección del partido morado aseguran a Público que "es una buena noticia que el PSOE, aunque haya sido después de más de dos años, se haya dado cuenta de que se podía sumar una mayoría alternativa al PP sin la presencia de Ciudadanos, que lastraría -como se comprobó en 2016- el impulso de políticas progresistas que traten de devolver la dignidad y mejorar la vida de la mayoría social de españoles. Nosotros lo dijimos muy claro desde casi la misma noche electoral de diciembre de 2015: los números daban y sí se podía echar de la Moncloa al Partido Popular".

Pedro Sánchez e Pablo Iglesias el día de la moción de censura / EFE

Los pactos de PSOE y Cs VS PSOE y Podemos

El viraje del PSOE donde más se puede notar es en las medidas que aceptó en 2016 y los acuerdos a los que está llegando ahora con Podemos. Unas 200 medidas que Podemos descartó, principalmente, por ocho razones que explicaron en un documento interno que desveló El País.

En materia laboral, entonces acordaron que aprobarían una subida del SMI del 1%, mientras que ahora está sobre la mesa subir el SMI a 1.000 €. Además, el PSOE aceptó la mochila austriaca y un sucedáneo del contrato único que propone el partido naranja, un nuevo tipo de contrato temporal "estable y progresivo" y que tendrá una indemnización creciente. Se dispusieron a crear un nuevo Estatuto de los Trabajadores, sin hablar de derogar la reforma laboral del PP. Ahora, el principal foco está sobre la derogación de la reforma laboral, aunque el PSOE haya recuperado el discurso de que no dan los números. Algo que desde Podemos desmienten insistentemente asegurando que puede repetirse la mayoría de la moción de censura.

En 2016 no había medidas que revirtieran de forma drástica los recortes del PP, mientras que ahora es el principal objetivo

En materia fiscal, PSOE y Ciudadanos no acordaron una gran reforma tributaria, apuntando sólo a crear un Impuesto a las grandes fortunas, revisar la configuración de los impuestos especiales "para hacer de los mismos unos auténticos impuestos medioambientales" y una reforma del IRPF a medio plazo, "cuando la situación presupuestaria lo permita" que beneficie a las rentas del trabajo. Ahora las aspiraciones son mayores en pos de conseguir una mayor recaudación para revertir los recortes del PP: desde el impuesto a la banca, a medidas contra el fraude fiscal, subir el IRPF a las rentas superiores a los 140.000 euros o eliminar los privilegios fiscales de la Iglesia, así como restricciones al sistema de módulos y SICAV.

Otro acuerdo de los más avanzados ahora mismo es eliminar el copago farmacéutico a todos los pensionistas, mientras que entonces sólo se preveía que no fuera una barrera de acceso a las personas en situación de vulnerabilidad. 

Y en otras materias hay aún más diferencias, como en seguridad ciudadana ya que no se preveía la derogación de la Ley Mordaza, una de las mayores reivindicaciones de Podemos, sobre todo, los delitos por injurias a la Corona y de ofensas a los sentimientos religiosos y a la Iglesia. También es uno de los compromisos que los socialistas anunciaron con sus electores desde la oposición. 

Hubo y hay ahora más medidas sobre la mesa, aunque estas son algunas de las principales diferencias. Este mes, siguen abiertas las negociaciones que se basan en el documento que Podemos presentó el pasado agosto al Gobierno y los avances que dieron el presidente del Gobierno y el líder de Podemos en La Moncloa. Fuentes conocedoras de las negociaciones explican a Público que van en buena dirección. Sin embargo, todavía no hay nada cerrado y el 15 de octubre el presidente deba presentar las cuentas generales del Estado en Bruselas. De este acuerdo, depende la legislatura socialista, y la viabilidad de un Gobierno de izquierda.

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