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Techo de gasto El Gobierno mide su fuerza parlamentaria en los primeros pasos de los Presupuestos

El Ejecutivo no llevará el techo de gasto a la Cámara hasta que tenga garantizada una mayoría, pero los grupos parlamentarios aún no quieren avanzar su posición. Sánchez debe alcanzar una mayoría tanto en el Congreso como en el Senado.

La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, en el Senado
La ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, en el Senado / EFE

El Gobierno está a punto de meterse de lleno en el procedimiento del que depende, en gran medida, el éxito o el fracaso de la legislatura: la aprobación de los Presupuestos Generales para 2020. Si los de Pedro Sánchez no logran sacar sus cuentas adelante, será muy difícil que el ciclo político que se inició tras su investidura pueda tener una mínima estabilidad.

Antes del proyecto presupuestario, el Ejecutivo enviará al Congreso sus objetivos de déficit, en los que se incluye el límite de gasto no financiero, denominado techo de gasto. Esta senda de déficit constituye el marco económico en el que se moverán los Presupuestos y fijan las líneas maestras de gastos e ingresos previstos por el Gobierno.

La aprobación o no del techo de gasto tiene una doble lectura respecto al futuro del Ejecutivo de coalición. Por un lado, si Sánchez no logra sacar adelante los objetivos de déficit, las cuentas públicas que elabore el Gobierno van a tenir que ceñirse a las últimas cifras económicas aprobadas, las del exministro de Hacienda Cristóbal Montoro.

Esto significa, de facto, que el Gobierno deberá ajustar la previsión de gastos e ingresos y elaborar un Presupuesto en el que no tendrían cabida la mayoría de las reformas que se pretenden impulsar en la actualidad. Por otro lado, el éxito o el fracaso del PSOE y de Unidas Podemos en cuanto a la aprobación de los objetivos de estabilidad presupuestaria en el Congreso servirá para medir los apoyos parlamentarios con los que puede contar al Gobierno de cara a la posterior aprobación de sus cuentas.

Aunque la de los Presupuestos es una tramitación más compleja que la del techo de gasto, este último no deja de ser la 'antesala' de las cuentas. Sánchez e Iglesias deberán atraerse una mayoría suficiente para sacar adelante los PGE de 2020, lo que supone llegar a grandes acuerdos de tipo económico y político con partidos como ERC, el PNV o el BNG; pero antes, estas formaciones mostrarán su predisposición tanto al éxito de las cuentas como al de la propia legislatura con la tramitación del techo de gasto.

La ministra de Hacienda y portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero, presentó los objetivos de déficit el pasado martes tras la reunión del Consejo de Ministros. El Gobierno ha aumentado el límite de gasto no financiero un 3,8%, lo que supone 127.609 millones de euros; este incremento tiene como base el gasto efectivo realizado en el pasado ejercicio, 122.899 millones.

La cifra anunciada por Montero supone una ampliación de la previsión del límite de gasto no financiero que el PSOE trató de aprobar, sin éxito, en diciembre de 2018, cuando se propuso un techo de gasto del 1,8%. Junto con la aprobación de las cifras, el Consejo de Ministros ha aprobado un acuerdo para remitirlas al Congreso, por lo que es muy probable que se sometan a votación en las próximas semanas.

Los de Pedro Sánchez tienen que lograr una mayoría simple en ambas Cámaras para poder sacar adelante sus cifras. La tramitación del límite de gasto no financiero presenta una anomalía respecto a la del resto de leyes que llegan al Parlamento: el Senado tiene capacidad de veto; es decir, si el Congreso da el visto bueno a las previsiones del Ejecutivo, pero el Senado no, el techo de gasto y los objetivos de déficit decaen.

El PP tumbó el techo de gasto en el Senado en 2018

Esta prerrogativa se introdujo en el año 2012, como una de las medidas que desarrollaban la reforma constitucional pactada por socialistas y conservadores un año antes, dentro de la denominada ley de estabilidad presupuestaria. La entonces vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró que la reforma respondía a la intención de dotar de mayor peso político al Senado, una Cámara que el PP ha controlado tras la mayoría de los procesos electorales y en la que ha disfrutado de numerosas mayorías absolutas.

De hecho, en diciembre de 2018 fue la mayoría absoluta de los conservadores en el Senado la que tumbó el techo de gasto propuesto por el Gobierno de Sánchez. Los socialistas habían logrado atraerse los apoyos de ERC, JxCat y el PNV en el Congreso para salvar sus objetivos de déficit, pero la abrumadora mayoría que tenían los de Pablo Casado en el Senado tumbó el mandato de la Cámara Baja.

El PSOE registró una iniciativa para eliminar esta capacidad de veto del Senado de la ley de estabilidad presupuestaria, pero el PP y Ciudadanos tenían mayoría en la Mesa del Congreso, y ambas formaciones unieron sus fuerzas para bloquear la proposición. Los socialistas han vuelto a registrar esta reforma al comienzo de la nueva legislatura.

Sin mayorías absolutas ni en el Congreso ni en el Senado, el éxito del techo de gasto propuesto por Hacienda depende de la capacidad del Ejecutivo para atraerse los apoyos y abstenciones necesarias. Al igual que en la investidura, Sánchez necesita sumar más votos que, al menos, el PP, Vox y Ciudadanos en las dos Cámaras. Si las mayorías se repiten, a estos votos contrarios habría que sumar los de JxCat y la CUP.

Todavía no se conoce la posición de partidos como ERC, el PNV, Bildu, Más País, Compromís o Teruel Existe

De momento, ninguna de las formaciones ha querido avanzar cuál es su posición en este sentido. Sánchez se reunió la pasada semana con el portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, aunque nada trascendió de ese encuentro y ninguna de las partes se ha referido a que en las conversaciones que se mantienen se esté hablando del techo de gasto.

El pasado jueves, una delegación encabezada por la portavoz del Grupo Socialista en la Cámara Baja, Adriana Lastra, se reunió con otra del BNG liderada por el portavoz del BNG en el Congreso, Néstor Rego. Aunque los gallegos admiten que se habló de cuestiones presupuestarias (específicamente las recogidas en el acuerdo de investidura firmado por ambos partidos), aseguran no tener una postura concreta sobre los objetivos de estabilidad presupuestaria: "Tenemos que estudiarlos".

Tampoco se conoce, de momento, la posición de formaciones como el PNV, Más País, Compromís, Bildu, Teruel Existe, PRC, Coalición Canaria o Nueva Canarias, ni la existencia de contactos entre estas fuerzas y el PSOE. Habrá que esperar a las próximas semanas para ver cómo afronta el Ejecutivo los primeros pasos de la tramitación parlamentaria que marcará el futuro de la legislatura.