Diez series sobre salud mental que todos deberíamos de ver
Debido a su formato de larga duración, las series ofrecen el espacio necesario para tratar un tema tan complejo como la salud mental.

Zaragoza-
La salud mental ha pasado de ser un asunto tabú a estar en el centro de la conversación pública. Si bien es cierto que todavía queda mucho por hacer, también es verdad que poco a poco se van comprendiendo más las peculiaridades de un conjunto de afecciones y patologías que condicionan la vida de muchas personas. Un papel clave en este proceso de normalización y aceptación lo han jugado los productos culturales; y más concretamente las series de televisión. Al fin y al cabo son el formato más popular de todos los que existen en la actualidad, también el que por extensión permite adentrarse más en los pormenores de cada trastorno.
Los tratamientos son muchos y variados. Desde aquellas series que ponen la salud mental en el centro de la trama a aquellas que lidian con ella de forma más sutil, quizá por medio de un personaje secundario o, simplemente, sin verbalizar lo que está ocurriendo en pantalla. Lo cierto es que la representación audiovisual en un asunto tan complejo es clave, ya que uno de sus grandes problemas hasta hace no mucho era la invisibilización que estas enfermedades sufrían. Sobre todo en un problema que no es detectable a simple vista, lo que llevaba a la incomprensión más absoluta de aquellos que las padecen.
'Los Soprano' (HBO Max, 1999-2007)
Para mucha gente Los Soprano es la mejor serie de la historia. Punto. Se trata de una serie sobre la mafia, desde luego, pero también es una serie que tiene un punto de partida muy concreto: ¿qué pasaría si el jefe de una familia mafiosa fuese a terapia? Curiosamente la misma premisa que también desembocó en Una terapia peligrosa (1999), estrenada apenas un par de meses más tarde. Sin embargo, el tratamiento de una y otra no puede ser más diferente. Mientras una dio pie a una comedia sin más, la otra está considerada toda una obra maestra.
Un estatus alcanzado en gran parte por el retrato de la salud mental que se realiza de Tony Soprano. Unos ataques de pánico que, poco a poco, permiten al espectador echar una mirada a lo más profundo de la psique del personaje. Inicialmente a través de su relación con la doctora Melfi, su terapeuta. Después a través de sus acciones y sus relaciones sociales, siempre con la fachada necesaria para que no se vislumbren sus debilidades. Se da la situación, además, de que el protagonista es una personaje a todas luces negativo. Es decir, no existe la tentación de blanquearlo debido al éxito que tuvo el show. Es una mala persona con problemas de salud mental, algo interrelacionado pero que no sirve como excusa ni absolución moral.
'After life' (Netflix, 2019-2022)
After life es una serie escrita, dirigida y protagonizada por Ricky Gervais, con todo lo que ello implica. El cómico británico es famoso por la brutalidad de su humor y su gusto por la comedia negra, dos características que no abandona en ningún momento. Sin embargo, si alguien esperaba de esta serie un alegato nihilista, lo cierto es que no puede errar más el tiro. El punto de partida es el siguiente: Tony Johnson, un periodista local en la ciudad ficticia de Tambury, queda sumido en una depresión profunda tras el fallecimiento de su esposa.
El duelo, por tanto, es parte fundamental de la serie, que tuvo una duración de tres temporadas. Tras perder las ganas de vivir, el personaje de Gervais trata de suicidarse en más de una ocasión. Sin embargo, hay algo que siempre se lo impide. Pequeñas dependencias, como las de su perro o su padre, que hacen que poco a poco vaya saliendo hacia adelante. Sin incurrir en muchos spoilers, sí se puede decir que termina demostrando manera realista en la que el dolor se asimila en el día a día de muchas personas.
'Euphoria' (HBO Max, 2019-actualidad)
Euphoria es una serie sobre la angustia adolescente llevada al paroxismo. Creada por Sam Levinson, tiene en Rue Bennett a su principal protagonista. Una joven de 17 años interpretada por Zendaya y que sufre de una dependencia severa a las drogas. De hecho, conocemos al personaje después de que regrese de rehabilitación tras sufrir una sobredosis. Poco a poco, la serie va mostrando la raíz de sus problemas, que incluyen trastorno obsesivo-compulsivo, ansiedad, TDA/ADHD y, más adelante, probablemente trastorno bipolar. Todo ello potenciado por episodios depresivos sufridos tras el fallecimiento de su padre y mezclado como la sempiterna búsqueda identitaria de todo joven adulto.
Aunque el personaje de Zendaya es el principal, Euphoria se puede considerar una serie coral. Así, muchos de los personajes que rodean a Rue también tienen sus propios problemas de salud mental que son desarrollados en la trama. Por ejemplo, Cassie padece de baja autoestima, Maddy sufre de estrés emocional a causa de una relación abusiva y Jules tiene un historial de depresión y autolesiones a causa de su dismorfia corporal. En resumidas cuentas, la serie de HBO es un retrato crudo y complejo de la juventud. Una representación que, si bien lo lleva todo al extremo, ha conseguido millones de seguidores en todo el mundo.
'BoJack Horseman' (Netflix, 2014-2020)
La animación no solo es para adultos, también puede ser devastadora. BoJack Horseman puede engañar en un primer vistazo, pues quizá parezca una sátira sobre Hollywood más. Al fin y al cabo se nos presenta a una antigua estrella de televisión venida a menos, pero que a simple vista no posee grandes problemas. Sin embargo, a poco que van avanzando los capítulos, la fachada se cae rápidamente. A lo largo de sus seis temporadas, la serie creada por Raphael Bob‑Waksberg ofrece un tratamiento profundo sobre la depresión y cómo esta afecta al día a día de una persona.
También habla de la adicción. No en vano, Horseman se refugia en el alcohol y las drogas para evadirse de sus problemas y vacío existencial. Un gran acierto de la serie es que no trata estos problemas de manera simplista, sino que muestra como el camino a la recuperación, por norma general, está repleto de altibajos. Una humanización de temas complejos realizados, paradójicamente, por medio de unos personajes antropomórficos.
'Mr. Robot' (SkyShowtime, 2015-2019)
Mr Robot es un thriller tecnológico en el que la salud mental posee un papel preponderante. No en vano, su protagonista es Elliot Alderson (Rami Malek), un hacker aquejado de depresión clínica y trastorno de identidad disociativo. La serie revolotea en torno a una gran cantidad de temas muy actuales, como el poder de las grandes corporaciones tecnológicas, la soledad o la importancia de la desconexión digital. Aunque, sin duda, destaca por mostrar cómo los trastornos del protagonista influyen en su manera de relacionarse con el mundo y, por lo tanto, también en el desarrollo de la trama.
Además, uno de los grandes aciertos de Mr. Robot es que la visión alterada que presenta el protagonista también es experimentada por los espectadores. No en vano, la serie está contada desde el punto de vista de Elliot, así que no se trata de un relator fiable. De esta manera, la confusión mental que este sufre se traslada al otro lado de la pantalla, generando una mayor empatía y comprensión en su toma de decisiones.
'Spinning out' (Netflix, 2020)

Spinning Out es una miniserie centrada en una patinadora artística, interpretada por Kaya Scodelario, que intenta relanzar su trayectoria competitiva tras un accidente que cambia por completo su vida. Más allá del drama deportivo, el verdadero núcleo del relato está en el trastorno bipolar con el que convive la protagonista, que impulsa los conflictos y decisiones clave del argumento. Uno de los mayores aciertos de la ficción es dar visibilidad a una condición pocas veces tratada en pantalla, mostrando sus implicaciones personales y sociales y el impacto que tiene cuando se hace pública.
No solo eso, también se muestran los principales efectos del trastorno. Fundamentalmente la combinación de episodios de hiperactividad con otros de depresión. También la gran paradoja asociada a la enfermedad. Esto es, la necesidad de medicarse para llevar una vida bajo control, algo que a su vez merma varias capacidades fundamentales en el día a día. La serie, en el fondo, es un dramón, algo a tener en cuenta antes de darle al play. Es decir, la representación no es necesariamente fidedigna, aunque sí ofrece visibilidad a un trastorno generalmente olvidado.
'Normal people' (Movistar Plus+, 2020)
Normal people es la adaptación en forma de miniserie del best seller de la escritora irlandesa Sally Rooney. Se trata de una historia romántica protagonizada por dos jóvenes, Connell Waldron y Marianne Sheridan, interpretados por Paul Mescal y Daisy Edgar-Jones respectivamente, tremendamente rotos. De hecho, el principal valor de la serie es lo trabajados que están ambos personajes, los cuáles actúan siempre según sus lógicas internas las cuáles están marcadas por el trauma, la depresión o la culpa.
Así, Marianne presenta patrones de baja autoestima, aislamiento emocional y tolerancia a relaciones dañinas. Por su parte, Connell lucha contra la ansiedad, la baja autoestima y, después de una serie de eventos relevantes, también un cuadro depresivo. Por ello, más que usar la salud mental como un rasgo accesorio, la serie la integra en cada giro de guion que se produce. Mostrando cómo el amor puede ser un factor protector, pero también como la falta de herramientas puede separar a dos personas que sienten una conexión profunda entre ellas.
'My mad fat diary' (Movistar Plus+, 2013-2015)
My mad fat diary es una serie de culto. En parte porque, durante muchos años, no hubo manera legal de verla en España. Aunque, sobre todo, porque es una pequeña joya. Ambientada en los años 90, sigue la historia de Rae Earl (interpretada por Sharon Rooney), una adolescente de 16 años que acaba de salir de un hospital psiquiátrico y trata de reinsertarse en su vida cotidiana. Lo hace sufriendo varios altibajos, algo que se muestra en pantalla sin edulcorar.
Fundamentalmente, Rae vive con depresión y ansiedad, además de tener conductas autolesivas a causa de su insatisfacción corporal. Narrativamente, en ocasiones rompe la cuarta pared, lo que ayuda a hacer más comprensible el estado mental por el que está pasando, y sobre todo por qué reacciona de la manera que lo hace a situaciones en principio nimias. No obstante, hay que tener en cuenta que la serie también utiliza grandes dosis de comedia. Un equilibrio difícil de mantener, pero en el que excede sin caer en paternalismos.
'Ted Lasso' (Apple TV, 2020-actualidad)
Ted Lasso es, probablemente, el mejor producto audiovisual realizado sobre fútbol, con la excepción quizá de Evasión o victoria (1981) o Campeones (1983-1986). Y, sin embargo, el deporte rey es lo menos importante de todo lo que sucede en la serie. De hecho, se podría contar lo mismo en otro set-up diferente, pues más allá del tropo del pez fuera del agua, el balompié no aporta en exceso a la trama.
Porque lo verdaderamente importante en Ted Lasso es el personaje de Ted Lasso. Sobre todo su personalidad única, así como la sensibilidad con la que retrata los ataques de pánico. Se trata de un personaje vulnerable, lo cual ya supuso una novedad. También lo fue la apuesta que hace por la terapia, algo que en poco tiempo se ha normalizado, pero que en su momento era rompedor, más si cabe en una figura de autoridad como lo es un entrenador de fútbol. Al fin y al cabo, el deporte rey es conocido por ser un entorno muy hostil con lo que, en líneas generales, se considera la debilidad. Una conversación, la de la salud mental en un ambiente hipercompetitivo como lo es el deporte profesional, que se ha ido abriendo poco a poco en los últimos tiempos.
'Cleptómanas' (Netflix, 2019-2020)
Celptómanas es una serie de Netflix que cuenta la historia de tres adolescentes que se conocen en un grupo de rehabilitación para personas que tienen adicción a robar. Aunque son muy diferentes entre sí, las jóvenes forjan una fuerte amistad secreta mientras tratan de superar sus problemas. Poco a poco se va descubriendo las motivaciones detrás de su comportamiento, al mismo tiempo que las consecuencias de sus acciones van golpeándolas de manera progresiva.
La serie retrata la cleptomanía como una conducta compulsiva asociada al malestar emocional. Sobre todo en el personaje de Elodie Davis (Brianna Hildebrand), para la que el impulso de robar en tiendas supone una vía de escape ante la soledad y la sensación de descontrol que posee de su vida. De hecho, queda perfectamente reflejado que no desea tanto los objetos, sino reducir la ansiedad que sufre en momentos determinados. Además, Cleptómanas también toca temas como el trauma, el duelo, la presión social o la dificultad de construir una identidad durante la adolescencia.














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