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Tercera ola Las comunidades aún tienen margen para frenar la tercera ola: del cierre de bares o gimnasios al teletrabajo

Todas las comunidades aún tienen margen para tomar medidas que se mostraron efectivas en el pasado para contener la tercera ola, aunque hay regiones como la Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha o Catalunya que casi llegan al límite.

Unos trabajadores de un restaurante del centro de Valencia recogen la terraza. EFE/Biel Aliño
Trabajadores recogiendo la terraza de un bar de Valencia./ EFE.

La modificación del decreto sobre el estado de alarma para permitir a las comunidades autónomas tomar restricciones más severas como el adelanto del toque de queda o los confinamientos domiciliarios es el principal debate de la tercera ola. Varios Gobiernos regionales han pedido al Gobierno tener la capacidad para tomar estas medidas, pero el Ministerio de Sanidad se resiste a ello alegando que las comunidades aún tienen margen para tomar más restricciones que están recogidas en la estrategia estatal que se diseñó durante la segunda ola.

Entre los expertos también hay debate. Mientras que algunos optan por confinamientos domiciliarios cortos en las regiones con más incidencia, otros creen que no es una medida oportuna por las consecuencias negativas en la salud física o mental y piden otro tipo de restricciones, como el cierre total de la hostelería o el teletrabajo. Con el adelanto del toque de queda a las 20.00 horas ocurre lo mismo.

Viendo las restricciones que han tomado las comunidades autónomas, es cierto que aún se pueden tomar más medidas que se adoptaron durante la segunda ola. Algunos Gobiernos autonómicos, como la Comunitat Valenciana, Castilla-La Mancha, Catalunya o Extremadura ya han agotado casi la lista al hacer prácticamente un cierre de toda actividad no esencial, un estilo de confinamiento domiciliario similar al de otros países de Europa pero que permite actividades con poco riesgo como paseos o hacer deporte y mantiene abiertos los colegios pero también los lugares de trabajo.

Otras regiones como Andalucía o Castilla y León, dos de las que han pedido repetitivamente tener la capacidad para ordenar confinamientos domiciliarios u otras medidas, aún tienen restricciones que pueden adoptar como el cierre total de la hostelería o limitar las reuniones solo a convivientes. Mientras que algunas, como la Comunidad de Madrid, pueden tomar medidas mucho más severas prácticamente en todos los ámbitos. 

Un análisis recogido en la siguiente tabla muestra la situación de cada comunidad autónoma. Siguiendo los colores que marca el semáforo de Sanidad para establecer el nivel de alertas, se representa el nivel de dureza de las medidas tomadas. Las celdas en color granate representan las restricciones más severas, es decir, que se ha llegado al límite en ese ámbito. Las celdas en color rojo son restricciones severas pero en las que aún hay margen para endurecer. Mientras que las de color amarillo suponen que aún queda un margen amplio porque son las medidas más laxas.

La tabla recoge actividades en las que hay un riesgo alto de exposición y contagio por ser sitios cerrados en los que las personas suelen quitarse las mascarillas. Un estudio publicado en Nature sobre la movilidad en diez grandes ciudades de Estados Unidos señalaba los restaurantes, bares y gimnasios como los sitios más peligrosos. Según el análisis representado en la tabla, se ven claras diferencias entre las comunidades autónomas aunque hay cierta tendencia a limitar o restringir horarios en lugares claves para controlar la pandemia. La Comunidad de Madrid sigue siendo la que tiene restricciones más laxas respecto al resto teniendo en cuenta que está en el nivel de riesgo extremo.

En ese sentido, y como ya señalaba el médico Javier Padilla a Público con otro análisis de las regiones de máximo riesgo, sí hay una clara apuesta por reconocer la hostelería como un sitio en el que hay un alto riesgo y tomar medidas: "Las comunidades que se lo han tomado en serio están tomando medidas de forma importante, intentando no cerrar los negocios del todo. No hay recetas mágicas y hay cierta heterogeneidad porque hay una clara tendencia sobre la hostelería sobre cerrar antes, limitar los horarios o cerrar interiores".

No hay una apuesta tan clara, por ejemplo, sobre los gimnasios e incluso dentro de los locales de ocio sobre las casas de apuestas. Ambos son espacios que comparten con la hostelería que son sitios cerrados en los que se suele pasar tiempo sin mascarillas por lo que el riesgo crece y no ha habido una tendencia clara sobre cerrar ambos tipos de locales. Aunque para ambos locales se pide en la estrategia estatal que se cierren en la fase de riesgo extremo, situación en la que se encuentran casi todas las comunidades.

Por otro lado, ni el Gobierno central ni ninguna comunidad autónoma ha hecho una apuesta clara sobre el teletrabajo. Si bien hasta ahora un Gobierno regional no ha podido ordenar el teletrabajo como intentó Catalunya, sí que pueden sacar medidas que lo fomenten como incentivos o incluso acuerdos con los sectores. Pero es algo que no se ha hecho desde el confinamiento domiciliario desde el mes de marzo.

Medidas encaminadas al teletrabajo están entre las más reclamadas por los expertos desde hace meses. Además, aunque sea el gran olvido la estrategia estatal también recogía en la fase de riesgo extremo que se debe "acudir al trabajo de manera excepcional para actividades o reuniones precisas" o "fomentar al máximo el teletrabajo y favorecer turnos escalonados en trabajos que requieren actividad presencial".

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