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Crisis del coronavirus Las asociaciones vecinales de Madrid advierten de que no dan abasto ante el aumento de las 'colas del hambre'

La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid denuncia que las ayudas del Ayuntamiento en los barrios más golpeados por la crisis es "lenta, insuficiente e ineficaz". "Le estamos solucionando la papeleta", afirman.

Banco de Alimentos de Madrid
Reparto de comida en un banco de alimentos de Madrid. -Redacción-.

"Los datos son desoladores". Las palabras con las que la vicelalcaldesa de Madrid, Begoña Villacís, se refirió a la situación social y económica de Madrid durante la presentación de un informe sobre el impacto de la pandemia en la capital del Estado sorprendieron por su crudeza este pasado viernes. Acompañada por el delegado de Familias, Igualdad y Bienestar Social, Pepe Aniorte, Villacís informó de que uno de cada tres hogares de la ciudad se han empobrecido a lo largo de 2020 debido a la crisis del coronavirus, especialmente aquellos con menores a cargo y los de familias monoparentales encabezadas por mujeres.

En el informe, titulado Diagnóstico Social de la crisis por Covid-19, el Ayuntamiento de Madrid asegura que la pandemia está creando una "expansión descomunal de nuevos vulnerables". Nadie se libra: mujeres, familias con hijos, jóvenes menores de 35 años y personas mayores de 65 años son los colectivos más golpeados por la crisis. Es normal en una ciudad que ha visto como su tasa de paro crecía más de un tercio hasta situarse en un preocupante 14%, según los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

En realidad, Villacís y su mano derecha ofrecieron muchos datos pero pocas soluciones más allá de señalar más vulnerables — los distritos de Carabanchel, Latina, Usera, Puente de Vallecas o Arganzuela, Tetuán, Ciudad Lineal y San Blas— y de anunciar la creación de un panel de hogares con 8.000 familias con el que el Ayuntamiento pretende monitorizar las necesidades sociales de los ciudadanos y responder con celeridad a la demanda, según explicó Villacís. 

Sin embargo, aunque el diagnóstico del Ayuntamiento es acertado, sus políticas sociales no son tan efectivas. Ese al menos es el mensaje que trasladan las asociaciones vecinales de Madrid y la propia Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM). Desde que se desencadenó la pandemia allá por el mes de marzo del año pasado, las asociaciones vecinales han actuado como una auténtica red solidaria para la inmensa mayoría de las personas arrasadas por la crisis.

Donde el Ayuntamiento no llega, ahí están las asociaciones de vecinos, las organizaciones solidarias de todo tipo, casi todas las ONG y los bancos de alimentos. Ellos han sostenido a los más necesitados de la capital, aquellos que engrosan las llamadas "colas del hambre". En ese sentido la creación de las llamadas despensas solidarias por todo Madrid han supuesto un colchón para miles de familias.

"Al Ayuntamiento le estamos solucionando la papeleta nosotros", explica Antonio Ramírez, miembro de la Asociación de Vecinos de Aluche (AVA), uno de los barrios al sur de Madrid donde más ha golpeado la crisis. "De los servicios sociales del Ayuntamiento aquí no sabemos nada. Nos dan la callada por respuesta", añade el portavoz de la AVA.

El ejemplo de Aluche sirve para explicar lo ocurrido a lo largo y ancho de la ciudad cuando llegó el coronavirus. Ramírez lo explica así: "Ante la avalancha de gente que necesitaba ayuda en el barrio, en mayo de 2020 pusimos en marcha un servicio de reparto de comida. Cada sábado por la mañana repartimos comida que nos donan el banco de alimentos, los vecinos, las tiendas y los comercios del barrio y todo aquel que quiera hacerlo. También repartimos alimentos a las familias con niños menores de 18 meses. Ayudamos en total a 650 familias, la mayoría con hijos, muchas de ellas numerosas. La demanda no ha decaído ningún día".

Ramírez también cuenta que se han tejido alianzas con otras asociaciones de vecinos, pero que del Ayuntamiento poco se sabe en el barrio de Aluche. "A los servicios sociales les pasamos los datos de las familias que vienen por aquí, pero no sé qué hace luego con ellos. Hasta donde yo sé, ninguna de las familias a las que ayudamos han sido contactadas".

La FRAMV certifica que la ayuda del Ayuntamiento es "lenta, insuficiente e ineficaz" y que no llega a los barrios como debería. "Nosotros derivamos los casos al Ayuntamiento pero nos consta que está todo atascado porque los casos han crecido muchísimo", afirma Javier Cuenca, vicepresidente de la organización, quien denuncia una falta endémica de medios de la administración municipal para hacer frente a la situación.

Cuenca, que además es miembro de la asociación La Incolora en el distrito de Villaverde Alto, al sur de la capital, conoce muy bien el trabajo solidario que desarrollan las diferentes asociaciones vecinales de Madrid y advierte de que con la llegada de la tercera ola del coronavirus ha aumentado el número de personas y familias que necesitan ayuda: "Las colas del hambre han crecido porque el paro está aumentando en Madrid. La crisis se está alargando y las asociaciones ya no damos abasto. Nos sentimos desbordadas".

Desde el inicio de la pandemia, se ha multiplicado por diez el número de personas que acuden a los repartos de comida, según un cálculo de otra organización solidaria, la Fundación Altius. Pero no se trata sólo de repartir comida. Las asociaciones vecinales cubren muchos frentes, señala Cuenca, desde el reparto de juguetes al de mantas y ropa de invierno o recolectas para pagar el alquiler.

Todo esto ocurre en una ciudad cuyo Ayuntamiento presume de trabajar para detectar los problemas allí donde ocurren. Pero Cuenca prefiere cuidarse de los anuncios a bombo y platillo y explica lo ocurrido con la puesta en marcha de la Tarjeta Familiar, una ayuda implantada por el Ayuntamiento en tiempos de covid para familias necesitadas a la que también se dio mucho vuelo: "Se dijo que iba a llegar en el mes de agosto, estamos en febrero y apenas una mínima cantidas de familias la que ha accedido a ella. Este tipo de noticias que salen en prensa vendiendo las excelencias de algunas campañas recibe luego una bofetada de la realidad".

"Hay que redoblar esfuerzos", sostiene Cuenca, quien denuncia la falta de medios en los servicios sociales del consistorio madrileño en un momento tan crítico. El vicepresidente de la FRAMV hace un llamamiento a las administraciones públicas: "Ya no podemos basarnos en lo que pasaba en marzo de 2020, porque era todo improvisación. Ahora sabemos que la pandemia aún va a durar mucho tiempo, sabemos que hay gente que se está quedando en la cuneta y lo que hay que hacer es coger el toro por los cuernos, actuar cuanto antes . Cada día que pasa hay una familia más en situación de vulnerabilidad".

Cuenca resalta que las asociaciones vecinales están llegando al límite y que no tienen los medios del Ayuntamiento, al que reprocha no haber aprobado unos presupuestos más sociales: Las asociaciones ya estamos actuando, pero nosotras ni legislamos ni aprobamos presupuestos. Lo hacen ellos y si saben que hay un montón de personas en Madrid que están necesitando ayuda, los presupuestos municipales tendrían que haber sido completamente sociales. Hay que priorizar y en este momento la prioridad es salvar a la gente".

Por eso Cuenca no entiende ciertas actitudes del Ayuntamiento, a veces más interesado en poner piedras en el camino que en cooperar, según explica: "Las asociaciones vecinales estamos sufriendo otro problema: el Ayuntamiento está revisando la cesión de espacios y lugares municipales a las asociaciones y pocas están siendo desalojadas o corren el peligro de serlo y por lo tanto, la labor humanitaria que estamos realizando queda desamparada: nos quedamos también nosotros en la calle sin la posibilidad de poder una echar mano".

Mientras tanto, el Ayuntamiento, el mismo que plantea ayudas al alquiler para gente que gana más de 30.000 euros al año o que vende terrenos públicos para vender vivienda libre, presume de pasar de "una política social de intuición a otra de previsión", mientras muestra su preocupación y  apunta pero no dispara sus ayudas a quien más lo necesita. 

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