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Material sanitario covid19 Especulación y contrabando: la odisea de conseguir mascarillas en el mercado internacional

Las mascarillas, los geles hidroalcohólicos y los test de coronavirus se están convirtiendo en algunos de los productos más codiciados del mundo. Gobiernos de todo el planeta multiplican sus contactos con empresas chinas para traer cuantos más y cuanto antes mejor. Ante el miedo de muchos, florece un mercado de mascarillas ilegales, falsificadas y sin certificaciones de ningún tipo.

Mascarillas en Shangai
Mascarillas apiladas en una fábrica de Shangai. (REUTERS)

Al avión de Iberia que aterrizaba este miércoles en Barajas procedente de Shangái no le esperaban decenas de taxistas con nombres monosílabos de ejecutivos chinos escritos en folios o tabletas. Le esperaban los operarios a pie de pista para descargar a la mayor velocidad posible el cargamento de tres millones de mascarillas que llevaba a bordo para ser repartido el personal sanitario del país.

El de la mañana de este miércoles es el tercer vuelo del "corredor aéreo sanitario" que ha puesto en marcha una colaboración de tres actores: las empresas productoras de tecnología sanitaria de España (a través de su federación, FENIN), el grupo Oesía, que provee de sistemas tecnológicos a Inditex para su logística, que mueve 1.500 millones de piezas de ropa al año, y la propia aerolínea Iberia.

Su objetivo, dicen, es solo "ayudar a descongestionar" la odisea que es a día de hoy conseguir mascarillas y material de protección para el personal sanitario, en medio de un aumento repentino de la demanda mundial por la expansión del coronavirus, que en España ya ha dejado a más de 100.000 infectados. Hay una "auténtica guerra" por hacerse con material sanitario, decía la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, el jueves pasado en una entrevista con Telecinco.

Una batalla cuyo epicentro está en China, que antes de la crisis sanitaria ya producía la mitad de las mascarillas de todo el mundo, a un ritmo de 20 millones al día, según medios oficiales. Una capacidad que se ha multiplicado por 12 desde la aparición del virus: ahora producen hasta 115 millones al día.

Eso, mientras gobiernos y empresas de todo el mundo llaman con fuerza a la puerta de los fabricantes chinos para ser los primeros en recibir sus mascarillas, respiradores y test. Ahí es donde entran en juego las relaciones personales.

"Lanzamos un pedido y se atiende", explican los gestores de ese corredor aéreo. ¿Cómo lo consiguen? Porque los importadores españoles, esas grandes empresas que hay dentro de FENIN, ya conocen a los proveedores y saben que les seguirán comprando cargamentos de tamaño "importante" en el futuro. "Dentro de FENIN hay marcas internacionales que saben dónde ir", afirman las mismas fuentes.

Entre los miembros de esa federación destaca la filial española de 3M, que es una de las principales productoras mundiales de mascarillas y material de protección en el trabajo. Son, por ejemplo, los principales fabricantes de esparadrapo, aunque se les conoce aún más por fabricar los post-it originales. En FENIN además hay otras grandes empresas como Philips, Siemens Healthineers o General Electric Healthcare.

Vuelos chárter para mascarillas

Estos no son los únicos vuelos que están trayendo mascarillas, respiradores, y kits de prevención desde China. En los últimos días varios aviones del Ejército también han volado a ese país en busca de mascarillas y material médico.

El ministerio de Transportes también trajo el viernes pasado un avión de carga civil con 1,2 millones de mascarillas, para ser enviadas a las empresas públicas Adif, Renfe, Enaire, Aena, la Policía y la Guardia Civil, además de un lote de más de 350.000 para personal sanitario. En las últimas semanas también se han sumado los envíos de algunas empresas privadas como la fundación Alibaba, la mayor empresa de comercio online del mundo, y el fundador de Huawei, Ren Zhengfei, que han enviado por avión donaciones de mascarillas, test, y otros materiales sanitarios.

El avión se perfila en este caso como una solución ideal a la necesidad de emergencia, ya que los barcos cargueros necesitan hasta dos semanas, o dos meses en envíos normales no urgentes, para traer un cargamento que un avión puede recoger en poco más de 24 horas.

Además de estos envíos exprés, el Gobierno firmó un contrato con China la semana pasada por valor de 432 millones de euros para comprar 550 millones de mascarillas, 950 respiradores, 11 millones de guantes y 5,5 millones de pruebas rápidas de coronavirus. Las mascarillas deberían estar en España en siete semanas, los tests durante los meses de marzo y abril, y los equipos de respiración asistida, entre abril y junio, según anunciaba el ministro de Sanidad, Salvador Illa, hace una semana.

En paralelo, la Comisión Europea ha lanzado un proceso de compra conjunto de todos los países de la Unión, al que se han apuntado 25 de los 27 Estados miembros, para conseguir mejores precios al adquirir el material en grandes volúmenes, según fuentes de las instituciones comunitarias.

Se prevé que el tamaño de ese macrocontrato y los nombres de las empresas proveedoras se revelen en los próximos días. El material podría tardar unas dos semanas en llegar, una vez que el Gobierno firme su contrato con el proveedor que elija de la lista seleccionada por la Comisión. Esto no quita para que Moncloa pueda comprar material también por su cuenta, fuera del marco europeo.

La mascarilla, nueva estrella del contrabando

La punta en la demanda de mascarillas y material sanitario está suponiendo un pingüe negocio para las empresas productoras. Dawn Polymer, una compañía china, veía un aumento del 417% en el valor de sus acciones durante las primeras seis semanas tras la aparición del virus en ese país, según Financial Times. Producir mascarillas es ahora como imprimir dinero. Todo se vende y nunca hay suficientes.

Un incentivo que está llevando muchas empresas dedicadas a la falsificación de ropa en todo el mundo a pasarse a la producción de mascarillas de contrabando. La Interpol ha informado de que se ha interceptado material sanitario falsificado por valor aproximado de 12,8 millones de euros en 91 países. Entre ellos, mascarillas falsas, geles hidroalcohólicos "de calidad insuficiente" y medicamentos antivirales no autorizados. 

El negocio también está floreciendo en internet, donde los agentes han encontrado 2.000 enlaces con publicidad de dispositivos médicos falsificados

"El brote de la enfermedad del coronavirus ofrece la posibilidad de conseguir dinero fácil, ya que los delincuentes se aprovechan de la alta demanda que presentan en el mercado los productos de protección e higiene personal", explica Jürgen Stock, Secretario General de Interpol.

El negocio también está floreciendo en internet, donde los agentes han encontrado 2.000 enlaces con publicidad de dispositivos médicos falsificados relacionados con la covid-19. ¿El producto estrella? Las mascarillas. En respuesta a este mercado negro, Facebook ha llegado a prohibir todos los anuncios en su plataforma relacionados con productos sanitarios usados contra el coronavirus.

Según informa The Independent, estas mascarillas se fabrican en los mismos talleres clandestinos en los que antes se fabricaban bolsos o camisetas de marca falsos. Solo que ahora copian logos, como los de 3M, para hacerlas pasar por auténticas, o incluso el sello de calidad CE de homologación europea. Ya se sabe: a río revuelto, ganancia de pescadores… incluso durante una de las peores pandemias del último siglo.

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