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Migración Chafarinas, la alternativa a la valla de Melilla

La Salvamar trasladó hasta la ciudad autónoma un total de 195 personas migrantes que desembarcaron en el archipiélago español en ocho días distintos a lo largo de las últimas dos semanas de agosto. En lo que va de año, se han producido dos saltos a la valla de Melilla en los que lograron entrar un total de 102 individuos.

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Varios de los migrantes a su llegada al puerto de Melilla, tras ser rescatados en las Islas Chafarinas. / EFE

La embarcación naranja de la Salvamar Alcor de Salvamento Marítimo, con el apoyo del GEAS de la Guardia Civil, volvió a atracar el sábado 31 de agosto en el puerto deportivo de Melilla para desembarcar a cuatro hombres procedentes de Bangladesh que llegaron en una barcaza a las islas Chafarinas.

El día anterior lo hizo hasta en dos ocasiones para dejar en tierra española a un total de 61 personas subsaharianas que llegaron a media mañana a las islas Chafarinas, según los datos facilitados a este diario por la Delegación del Gobierno en Melilla. El aviso de la llegada de esta patera al archipiélago español llegaba horas después de conocerse el salto de 153 individuos a la valla de Ceuta por el paso fronterizo de Benzú.

Equipos de la Cruz Roja y ACNUR les esperaban en el muelle acompañados por patrullas de la Policía Nacional. Allí, repartieron botellas de agua y mantas térmicas y comprobaron el estado de salud de las 50 mujeres (dos de ellas embarazadas), los nueve niños y los dos hombres que partieron desde algún punto de la costa marroquí de Nador con el rumbo fijado en el archipiélago español.

Baile de cifras

Esta última llegada ha hecho saltar las alarmas por el repunte de entradas de personas migrantes en situación irregular a la ciudad autónoma de Melilla por vía marítima. A lo largo del mes de agosto llegaron a las islas Chafarinas un total de nueve embarcaciones, ocho de las cuales lo hicieron durante las dos últimas semanas y cinco de ellas entre los días 25 y 31 del pasado mes. Así, en esa última quincena llegaron a Melilla 195 personas, mientras que el cómputo global de agosto asciende a 207 con la entrada que se registró en la primera mitad del mes.

Sin embargo, a pesar del incremento de las llegadas de pateras a las islas Chafarinas en tan poco margen de tiempo, los datos oficiales muestran en realidad un descenso acentuado de la entrada de migrantes a Melilla por vía marítima, aunque superior al de individuos que tratan de acceder a la ciudad autónoma saltando la valla. En lo que va de año, se han producido dos saltos a la valla de Melilla, uno en mayo y otro en julio, en los que consiguieron entrar en total 102 personas (frente a las 432 que lo lograron en los dos saltos que se registraron en 2018).

El último Informe Quinquenal sobre Inmigración Irregular del Ministerio del Interior data del 13 de agosto, por lo que las cifras relativas a las últimas llegadas a Chafarinas aún no las recoge, pero hasta esa fecha y con el dato acumulado desde el 1 de enero, un total de 130 inmigrantes llegaron por vía marítima hasta la ciudad autónoma, esto es un 72,8% menos que durante el mismo periodo respecto al año 2018. Ahora bien, según los datos facilitados por la Delegación, a estos 130 hay que sumarles los que llegaron a las islas Chafarinas en agosto. Así, en lo que llevamos de año, 325 personas han entrado por mar a Melilla (145 menos que en esta misma fecha del pasado año), pero este número es algo más del triple de los que han accedido a la ciudad saltando la valla a lo largo de este 2019. En referencia al incremento de llegadas a las Chafarinas en esta última semana, el expresidente de Melilla, Juan José Imbroda, comentó en su cuenta de Twitter el pasado viernes que “van a convertir a las Chafarinas en Lampedusa por la errática política migratoria del Gobierno del PSOE”, por lo que “las mafias están encantadas”.

Diferentes rutas, distintos perfiles

Hay varios motivos que explican el auge de esta ruta migratoria marítima y la elección de arriesgarse a subir a un bote o saltar la valla con concertinas. Las altas temperaturas y el buen tiempo del verano son algunas de las razones que señala el presidente de la ONG Pro Derechos de la Infancia (Prodein), José Palazón, que habrían motivado este repunte de llegada de pateras en estas fechas a las islas Chafarinas, tendencia que probablemente descenderá cuando llegue el mal tiempo del otoño por el riesgo que conlleva navegar con mar revuelto, con un salvavidas de dudosa efectividad y sin saber nadar. Un viaje plagado de riesgos que no sale gratis. Palazón estima que el precio por persona para subirse a la barcaza está en torno a los 3.000 euros, cantidad que representa en muchos casos los ahorros de toda su vida.

Un viaje plagado de riesgos que no sale gratis

Este activista por los Derechos Humanos también hace hincapié en la diferencia de perfiles de los migrantes que optan por llegar a Melilla a través de las Chafarinas o saltando la valla. De las 207 personas que llegaron en agosto a las islas, 142 eran mujeres acompañadas de 31 niños y niñas y 34 hombres, en su gran mayoría subsaharianos procedentes de Mali, Gambia, Guinea, Senegal y Costa de Marfil, a excepción de cuatro varones yemeníes, tres sirios y cuatro bangladesíes. Un perfil distinto es el de los migrantes que se arriesgan a saltar la valla: la totalidad de los 102 individuos que han saltado la valla en lo que va de año son todos hombres subsaharianos.

“Para las mujeres con niños pequeños y embarazadas es más fácil subirse a una barca, mientras que muchos de los hombres que se esconden en los bosques de Nador esperan el momento oportuno para organizar un salto masivo aunque no todos consigan pasar”, indica. Los roles de género y el sexo no son los únicos parámetros que determinan en gran medida la forma de acceso a Melilla, el color de la piel también influye. “Nunca verás a un migrante blanco saltar la valla porque Marruecos no les impide cruzar la frontera y pasar hasta Melilla para solicitar protección internacional en la Oficina de Asilo y Refugio del paso fronterizo de Beni Enzar”, detalla Palazón, que añade: “En cambio, por los acuerdos entre España y Marruecos, el país vecino sí que evita la entrada de subsaharianos en territorio español. No se quiere a los negros. Aún así, algo debe de estar pasando en la frontera para que la semana pasada algunos yemeníes y sirios, todos ellos blancos, cogieran un bote para llegar a las Chafarinas”.

CETI y solicitud de asilo

Otra crítica que lanza el presidente de Prodein es el trato especialmente discriminatorio que reciben los hombres subsaharianos. Indica que mientras las mujeres y los niños son llevados al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) una vez se ha comprobado que su estado de salud es bueno, a los hombres se les suele llevar a comisaría para identificarlos y, en ocasiones, llegan a pasar la noche en el calabozo antes de ser trasladados al CETI.

Desde la Delegación del Gobierno en Melilla aseguran que se ha procedido a la apertura del expediente de expulsión de estos migrantes, pero señalan que se ha seguido el procedimiento habitual de entrevistas para darles la oportunidad de solicitar asilo como marca la ley. “A toda persona que entra de forma irregular en el país se le hace filiación y se le abre un expediente de expulsión, que entren por perímetro terrestre o por Chafarinas no cambia nada. A menores evidentemente no se les aplica y a las mujeres que se les aplica el protocolo de trata, tampoco”, indica el responsable de prensa de Delegación a Público.

Llegan a pasar la noche en el calabozo antes de ser trasladados

Por su parte, José Palazón cuestiona que este procedimiento cumpla con las garantías necesarias para que se lleve a cabo de forma efectiva. Por otro lado, el abogado especialista en extranjería y miembro del Ilustre Colegio de Abogados de Melilla (ICAME) Antonio Zapata recuerda que todos los migrantes que llegan a Melilla tienen derecho a una entrevista con un abogado y un traductor para solicitar la admisión a trámite de su petición de protección internacional. Este es el procedimiento a seguir en los 2.756 casos de entradas de migrantes a Melilla por vía terrestre desde inicios de año hasta el 10 de agosto (que incluye los 102 que entraron en el salto de valla de mayo y de julio) de acuerdo con el último informe del Ministerio del Interior.

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