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Rastreadores y centros de salud están bajo mínimos ante la campaña de vacunación y una posible tercera ola

El año acaba sin que las Administraciones hayan reforzado Atención Primaria y Salud Pública: una demanda de los trabajadores desde el principio de la pandemia y clave para controlar la emergencia sanitaria.

Una interna de la Residencia Mixta de Gijón antes de recibir hoy domingo la primera vacuna contra el covid-19 desarrollada por la compañía Pfizer.
Personal sanitario espera la llegada de la vacuna de Pfizer este domingo a la Residencia Llarga Laia González de L'Hospitalet de Llobregat. Alejandro García / EFE

beatriz asuar gallego

Ha llegad el "principio del fin" con las primeras vacunas contra la covid, pero hay una tarea pendiente para las Administraciones desde el principio de la pandemia: reforzar Atención Primaria y Salud Pública. Pese a que en los últimos meses las comunidades han ido contratando más personal, los datos y las vivencias de los trabajadores muestran que ambos servicios siguen bajo mínimos. Y todo apunta a que se tendrán que enfrentar así a los siguientes retos de la emergencia sanitaria: la campaña de vacunación y una posible tercera ola tras la Navidad.

Todavía quedan unas semanas por delante para que España empiece a recibir más vacunas y las administre desde los centros de salud. De momento, se recibirán 350.000 dosis de la vacuna de Pfizer cada lunes y se pondrán en las residencias de mayores a los internos y trabajadores. Sin embargo, se prevé que el 6 de enero la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) anuncie su opinión favorable sobre la vacuna de Moderna y que la Comisión Europea otorgue la autorización condicional de comercialización horas después. Entonces empezarán a llegar dos tipos de vacunas a nuestro país cada semana y pronto se comenzará a vacunar a los sanitarios.

La logística y distribución de las vacunas ya supone un gran reto para el Gobierno central y las comunidades autónomas, pero la administración de las vacunas será aún más complicada si este momento se solapa con el inicio de una tercera ola. El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, lo avisó hace semanas: "Tenemos que llegar a la vacunación con la incidencia menor posible para afrontarla con la mayor confianza y poder salir de esta pesadilla", explicó en rueda de prensa.

La situación epidemiológica en España sigue siendo muy grave con una incidencia acumulada a 14 días en a 255 casos por 100.000 habitantes. El ministro de Sanidad, Salvador Illa, no descarta ya una tercera ola tras la Navidad, aunque se puede "minimizar". Para esto es necesario mantener todas las medidas de seguridad.

Sin embargo, más allá de la responsabilidad individual y de las restricciones, las Administraciones tienen en sus manos una de las mejores herramientas demostrada para controlar la pandemia: reforzar el estudio de contactos. España nunca ha tenido los suficientes rastreadores y esto, más allá de las propias denuncias de los trabajadores, se demuestra con los datos: el origen de un 40,7% de los casos de covid aún se desconoce en España.

Las comunidades siempre han detectado un número muy bajo de contactos por caso de coronavirus. Según el último informe epidemiológico del Ministerio de Sanidad, la mediana de contactos identificados es de 2 a nivel estatal. Aunque esto cambia por comunidad y los datos no parecen que mejoren si miramos los de las últimas tres semanas. Baleares a lo largo de la pandemia ha sido la comunidad que más contactos identificaba (11), pero por el repunte de contagios y la sobrecarga de trabajo en la isla ni siquiera se ha recogido ese dato actualizado en el último informe. Euskadi es la siguiente comunidad que más contactos identifica (4) mientras que Castilla-La Mancha es la que peores datos presentas al identificar entre 0 y 2 contactos. Canarias y Cantabria también detectan de media solo un contacto.

Pero, aunque los datos varíen, todos parecen bajos. "Deberíamos identificar muchos más y no solo los más cercanos. Normalmente los contactos identificados son los del entorno estrecho: familiares o amistades. Lo adecuado sería que, por ejemplo, identificáramos también con los que se ha estado en un entorno cerrado como un bar pero esto nunca se ha llegado a hacer", lamenta una rastreadora de la Comunidad de Madrid. Esto es aún más importante tras el reconocimiento de las autoridades sanitarias de la transmisión del coronavirus por aerosoles.

Un estudio publicado en la revista científica The Lancet mostró que uno de los grandes fallos de España fue la falta de rastreadores. Expertos como Elena Legido-Quigley y Alberto García-Basteiro compararon las diferentes formas de afrontar la desecalada en cinco regiones de Asia-Pacífico y en cuatro de Europa: Alemania, Noruega, Reino Unido y España. Una de las claves que marcó el éxito en los países que mejor realizaron esta fase fue la capacidad del sistema sanitario y, en concreto, de los servicios de Salud Pública. 

Como mostró este estudio y el avance de estos países, el estudio de contactos es una de las mejores herramientas para controlar la transmisión del coronavirus. Esto ha sido siempre clave durante la pandemia pero vuelve a destacar en un momento en el que los servicios de Atención Primaria siguen desbordados y tienen por delante la campaña de vacunación.

Los sanitarios de los centros de salud llevan meses denunciando la sobrecarga de trabajo, e incluso situación de colapso, en la mayoría de ciudades de España. Ahora, afrontan la campaña de vacunación pero, pese a la experiencia que ya tienen, los refuerzos serían claves para que no se desborde más la situación y la ciudadanía que tiene que acudir a su médico por motivos no covid pueda hacerlo. Sobre todo, el peso de la vacunación recae en las enfermeras y María José García, secretaria general técnica de SATSE (sindicato estatal de enfermería), advierte: "Antes de la pandemia ya había un déficit de al menos 15.500 enfermeras en Atención Primaria. Ahora hacen falta aún más".

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