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emergencia climática

Tres temporales de récord en sólo nueve meses convierten en zona crítica el litoral mediterráneo

Las lluvias torrenciales de la Semana Santa de 2019, la Dana de septiembre que hizo colapsar el Mar Menor en septiembre de ese mismo año y la borrasca 'Gloria' son ejemplos de cómo la crisis climática hace que los fenómenos meteorológicos extremos se den con mayor asiduidad.

20/01/2020 Turistas se sacan una foto en la playa de Barcelona bajo el temporal 'Gloria'. REUTERS/Nacho Doce
Turistas se sacan una foto en la playa de Barcelona bajo el temporal 'Gloria'. REUTERS/Nacho Doce

alejandro tena

La Organización Meteorológica Mundial advertía el pasado mes de diciembre de cómo los efectos de la crisis climática se estaban comenzando a hacer visibles y habituales. Su secretario general, Petteri Taalas, ponía el foco sobre la subida de temperaturas del planeta, el deshielo y el incremento de los niveles del mar. Todo ello, comentaba a los medios, desembocará en un aumento de los fenómenos extremos que desgarran ecosistemas y derrumban las formas de vida de sociedades y pueblos. La cotidianidad de la devastación, sin embargo, no parece quedar tan lejos. De hecho, España es un buen ejemplo de cómo el cambio climático hace de la Tierra un lugar difícil de habitar.

Gloria, que ha arrasado kilómetros de costa en el litoral mediterráneo, podría ser interpretado como un caso aislado que, fruto del invierno, destruye economías locales. Sin embargo, este es el tercer temporal que azota a España en menos de nueve meses, tal y como recogen los datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica. Se trata, según la propia entidad, de un hecho "histórico" y "sin precedentes" que guarda cierta coherencia con "los distintos escenarios de cambio climático que se vienen realizando desde hace décadas" en la costa del este de España.

Lo cierto es que el Mediterráneo es una zona crítica en cuanto a las consecuencias de la crisis climática, tal y como detalla un reciente informe del Instituto Mediterráneo de Biodiversidad y Ecología, que alerta de cómo la subida del nivel del mar y las inundaciones podrían podría poner en peligro la forma de subsistencia de una gran cantidad de población que vive en la costa marítima.

Diluvia en Semana Santa

Cada año, las procesiones se ven amenazadas por las nubes negras y sus consecuencias húmedas. En abril de 2019, al comienzo de una Semana Santa precedida por unos meses demasiado secos y calurosos, la lluvia llegó a España de una forma un tanto abrupta y, al igual que ha ocurrido con 'Gloria', sin precedentes. 

La Aemet señala que en zonas del Mediterráneo como Alicante o Murcia llegó a llover, en tan sólo cinco días, cinco veces más de lo que suele llover en todo un mes de abril. Asimismo, Meteorología indica que las zonas de Alicante-Elche, Torrevieja y Jávea experimentaron el mes de abril más lluvioso de toda la serie y el más lluvioso de todos los meses fuera del otoño.

La gota fría que mató al mar menor

Cinco meses más tarde, del 11 al 15 de septiembre, se vuelve a repetir la historia y un nuevo temporal azota España y, con mayor virulencia, al litoral mediterráneo. Las lluvias torrenciales cayeron con intensidad en la Comunitat Valenciana y la Región de Murcia, provocando la muerte de siete personas y dejando decenas de carreteras cortadas por las inundaciones.

Especialmente atroces fueron las consecuencias que esta DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos) tuvo en el campo de Cartagena y el Mar Menor, donde las entrada de agua masiva –junto con los malos usos del suelo del territorio– provocó el colapso de la laguna de agua salada y la muerte de millones de especies subacuáticas. 

Las cifras, más allá de desperfectos, también fueron de récord, en tanto que, según la Aemet, la Vega Baja del Segura (Murcia) acumuló en unas horas el promedio anual de lluvias de la comarca y registró unos datos de precipitaciones en al menos cien años. Por otro lado, se superaron los 400 litros por metro cuadrado en seis estaciones de la Comunitat Valenciana.

Los desperfectos generados por este escenario de gota fría tuvieron repercusiones económicas para las arcas del estado, que tuvieron que destinar 11,4 millones de euros a las actuaciones de reparación de infraestructuras.

'Gloria', la borrasca con datos de récord

La borrasca Gloria, por su parte, todavía no tiene cifras oficiales y certeras que cuantifiquen económicamente sus daños. No en vano, los efectos de este temporal se pueden atisvar en una simple imagen del servicio europeo Copernicus que muestra como las inundaciones hicieron desaparecer del mapa parte del Delta del Ebro en Catalunya.

En cualquier caso, Gloria es el temporal de los récords. Tanto que los datos de la Aemet registran el mayor número de descargas eléctricas –3.035 rayos– desde que hay datos (1990) en la Comunitat Valenciana. En los cinco días centrales en los que se desarrolló el fenómeno meteorológico, siete estaciones meteorológicas acumularon más de 300 litros den agua por metro cuadrado.

La borrasca, por tanto ha elevado al alza los registros históricos que se conocen hasta la fecha: 86 cm de expresor de nieve en Castellón, olas de 14 metros de altura en las Islas Baleares, más de 3.000 rayos en un día en València y máximas de precipitación recogidas en un día del mes de enero. "Lo vivido estos últimos años en el área mediterránea es coherente con los distintos escenarios de cambio climático que se vienen realizando desde hace décadas", zanjan desde la Aemet.