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ExclusivaLas cloacas de Interior

Grabación exclusiva Villarejo: "Antes de entregarse, se pegó un tiro. A otros les ayudamos. Éste se lo pegó"

El excomisario alardea constantemente de sus 'hazañas' en la lucha antiterrorista; tanto que en conversación con 'Público' llegó a admitir que participó en torturas cuando estaba en la Brigada Político-Social del franquismo. Su obsesión es el director del CNI, Félix Sanz, al que siempre acusa de amenazar de muerte a la expareja de Juan Carlos de Borbón, Corinna zu Sayn-Wittgenstein, como ya publicó este diario hace cuatro meses, difundiendo el audio de su propia voz. 

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Los comisarios José Manuel Villarejo (abajo) y José Luis Olivera (detrás) a su llegada a Melilla, en 2015. EL PAÍS

Se ha convertido en el policía más famoso de España, y tras la entrevista en Salvados se ha transformado en una celebridad. El excomisario José Manuel Villarejo Pérez no se ha ganado esa notoriedad con gestas policiales –por mucho que haga continuo alarde de hazañas imaginarias–, sino por haber protagonizado los capítulos más tenebrosos de Las cloacas de Interior, como se podrá ver dentro de pocos días en el estreno del documental cinematográfico con ese título.

Tras haber pasado muchos años intoxicando a medios de comunicación –a través de los que en su día (1995) calificó como "mis periodistas infiltrados"–, esta vez ha tenido la oportunidad de repetir sus acusaciones e infundios ante una audiencia de millones de telespectadores. Vale la pena, en todo caso, explicar su pantomima de estos años, que en realidad, a quien ofende es a los miembros de las fuerzas de seguridad del Estado; a policías y guardias civiles que sí se han jugado la vida en operaciones antiterroristas o en acciones contra el crimen organizado, mientras que Villarejo fue irregularmente ascendido a comisario en 2011, cuando regresó de diez años de excedencia en los que montó un imperio empresarial multimillonario.

Para empezar, las primeras acciones violentas que Villarejo ejecutó se produjeron al final de la dictadura de Franco, cuando formó parte de la Brigada Político-Social con la que el franquismo reprimió a todos los que luchaban por la democracia. Entre ellos, como él mismo reconoció en conversación con este periodista, Eliseo Bayo, periodista y escritor, padre del que esto escribe:

"He tenido el honor de conocer a tu padre: yo lo detuve"

Villarejo: Por ejemplo, cuando tú escribiste alguna cosa… yo a ti sí te tenía reflejado, porque conozco tu trayectoria y tu posición. Y yo conocía además mucho a los del Grupo-16… Entonces…
Bayo: ¿Y a Eliseo Bayo lo has conocido también?
V: Claro… tu padre.
B: Claro, claro.
V: Yo tuve el honor de conocerle. Yo lo detuve. Pero me costó, me costó…
B: Bueno, a él le ha detenido tanta gente que eres uno más…
V: No, no, no. Fue… yo estaba en los grupos antiterroristas. Yo estuve en la Brigada Social, actuando en los grupos antiterroristas.
B: ¡Político!-Social.
V: Desde que ingresé en la Policía fui voluntario en contraterrorista, que estuve en el [inaudible]. Y cuando hubo el tema del atentado de Correo y tal y cual…
B: A mi padre y a mí nos detuvieron juntos en Barcelona. Estábamos los dos en la casa.
V: Pero ¿cuándo lo de la calle del Correo? No.
B: ¡Sí! Lo que pasa es que luego a él lo trajeron aquí…
V: Es que fue en Madrid…
B: Claro. Trasladaron aquí a mi madre, a mi hermana y a mi padre, pero es que yo todavía no era mayor de edad y me soltaron al cabo de unos días de… y no me enviaron a Madrid.
V: Lo de la calle del Correo lo supimos nosotros en unas anotaciones… nosotros pillamos al comando que trajo los explosivos para Carrero. El grupo Azteca. Éramos nueve, además, y solamente a cuatro les dieron matarile… Éramos no más que cinco en aquella época. Y había unas anotaciones que ponía: Rolando 2.15 – 2.45. Era la hora en la que los policías iban a tomar copas allí.

El autodenominado "agente encubierto" embellece los relatos de sus falsas proezas hasta caer en flagrantes mentiras 

En este fragmento de la conversación que Villarejo mantuvo con dos periodistas de Público en septiembre de 2016, se pone de manifiesto que el autodenominado "agente encubierto" adorna los relatos de sus presuntas proezas hasta caer en las mentiras contrastadas: el excomisario no participó en absoluto en la detención de Eliseo Bayo, ni mucho menos le "costó" nada hacerlo. Fue detenido porque Genoveva Forest entregó en Madrid a la Policía las llaves de un piso que él y su esposa, la abogada Lidia Falcón, habían adquirido en la capital y que ingenuamente cedieron a Forest creyendo que se encargaría de controlar una pequeña reforma para hacer un bufete profesional en esa pequeña vivienda.

¿Cómo puede Villarejo mentirle al propio hijo de ambos, que además tenía 19 años en aquella fecha y recuerda perfectamente los hechos? La torpeza del excomisario va todavía más allá, puesto que luego engalana la ficción de sus andanzas –como para tapar el patinazo inicial– confesando crímenes como las torturas a detenidos y hasta los asesinatos de presuntos etarras fingiendo que se habían suicidado:

"Sería gilipollas si dijera que algunas veces no di hostias"

V: Porque en aquella época obviamente nunca lo largaban… Afortunadamente se ha evolucionado. Pero en aquella época a los que trabajábamos en los grupos antiterroristas nos decían: “Chavales, en media hora como no diga la cita de seguridad, te vas a la calle”… Y algunas veces les dábamos… Yo sería gilipollas si dijera que algunas veces no di hostias y tal. Además, estaba comprometido y creía que estaba haciendo bien.
B: Pues aquella Operación Caperucita en la Boca del Lobo [nombre interno que le dio ETA], que la conozco muy bien…
V: ¿Rolando?
B: Claro. Enviaron a dos descerebrados que colocaron la bolsa contra la pared del servicio…
V: Pero lo cometió ETA…
B: Claro que fue ETA, pero el descerebrado que puso la bolsa ahí no sabía que el explosivo hace fuerza hacia donde hay resistencia. Con lo cual, lo que hundió fue el bar de al lado [el Restaurante Tobogán].
V: Y palmó casi todo el mundo, menos maderos. Maderos, ninguno.
B: No, ninguno. Todos eran gente corriente, que estaban allí…
V: Hubo uno que luego murió al cabo de un tiempo [Félix Ayuso Pinel, quien falleció dos años y cuatro meses después], pero nada más. Y... Bueno, y te quiero decir que el tipo aquel era Apalategui y mantuve un tiroteo con él. Y se pegó un tiro antes de entregarse.
M [otro comensal]: ¿Apala? ¿Apala?
V: No, no. Era Apalategui. Era otro Apala. No, no, ése es otro… Yo te digo el que está con los depresivos... era un tipo que iba a muerte… y que nos sorprendió mucho en un tiroteo, en Alfa, ¡pah, pah, pah! Y al final como se quedó sin munición, se pegó un [incomprensible]. De verdad, eh. A otros les ayudamos, pero a éste… este se lo pegó. Y el tipo… nos quedamos… llevábamos veinte años y estuvimos toda la noche… El tipo envejeció que cuando lo cogimos parece que tenía 40 años. Pues es él, que luego nos enteramos que trajo los explosivos y, claro, el hombre dijo: “como no aguante y me cojan estos tipos, me van a sacar lo del explosivo…” Porque lo pillamos tres días antes del atentado.

Este otro fragmento demuestra que Villarejo sigue patinando, al tratar de atribuirse el protagonismo de las detenciones del atentado de la cafetería Rolando, donde perecieron 13 personas y otras 70 resultaron gravemente heridas. En aquella fecha (septiembre de 1974), él sólo tenía 23 años y no era miembro destacado de ningún grupo antiterrorista, no digamos ya del encargado de investigar tamaña masacre. Pero sí era un secuaz júnior del grupo del torturador franquista Billy el Niño (Antonio González Pacheco), encargado de interrogar a los detenidos tras el atentado, incluidos la madre, el padre y la hermana del que esto escribe.

Así que, en el caso de que fuera cierto que interrogó a Eliseo Bayo en la Dirección General de Seguridad (DGS) sólo estaría confesando gravísimos delitos ante el familiar más directo de esas víctimas del franquismo. Porque resulta que Billy el Niño torturó brutalmente en aquella ocasión a Lidia Falcón, como ella misma testificó en la Querella Argentina sobre los crímenes de la dictadura.

Hace casi cuatro meses de esa conversación y ya entonces lanzó todas las acusaciones sobre las supuestas amenazas del director del CNI, Félix Sanz, contra la amante del rey Juan Carlos, Corinna zu Sayn-Wittgenstein.

"Si quieres amenazar a alguien de muerte, coges a un tío como yo, que no se le conoce la cara"

Villarejo: Lo tengo porque Corinna me lo entregó, porque la iban a haber matado, porque el muy tonto [refiriéndose a Félix Sanz] la amenaza de muerte a la Corinna... ¡Él! Si quieres amenazar a alguien de muerte coges a un tío como yo, que no se conoce la cara, bueno ahora sí, el nombre, la cara me he preocupado que no… La amenaza de muerte… Dice ella, ¿después de todo lo que me he comido me van a amenazar de muerte? Una polla. Pues le dices que me coma el coño. Y tiene la grabación y, claro, a los dos minutos de eso le ha ha llegado al otro tonto... Todo ese chocho... pues a Villarejo, que le suda la polla. Yo, cuando volví hace veintitantos años, volví con una condición. Yo me había ido de la poli, me he arruinado dos veces pero he ganado pasta, yo no sé lo que es una comisaría ni un coche oficial...

Ante esas acusaciones tan procaces contra el director del CNI, y en vista de que durante la conversación también injurió o calumnió a otros personajes con infundios que se demostraron falsos, Público hizo averiguaciones y descubrió que Villarejo fue a Londres para ver a Corinna gracias al contacto que le proporcionó el expresidente de Telefónica y amigo de José María Aznar, Juan Villalonga Navarro, cuya esposa es propietaria de la empresa que gestiona los derechos de las fotografías de la aristócrata danesa.

La realidad es que el excomisario se hizo pasar por agente del CNI para que Corinna aceptase entrevistarse con él y muy pronto, en el transcurso del encuentro se dio cuenta de que estaba siendo engañada. Con todo, Villarejo seguirá difundiendo, año tras año, su versión sesgada sobre Corinna, que resumió en la conversación con Público de septiembre del año pasado:

"[Corinna] quiere presentar una denuncia en la Corte Penal Internacional porque, dice: 'El presidente del Gobierno me ha amenazado de muerte'”

Villarejo: Ella [refiriéndose a Corinna] contacta conmigo porque alguien le dice que "hay un abogado que no se asusta'. Porque, claro, ella viene y quiere presentar una denuncia en la Corte Penal Internacional porque, dice: “El presidente del Gobierno me ha amenazado de muerte”… Y, claro, hay un espabilao que dice: “Hay un zumbao por ahí”. Ella no tenia ni puta idea de que yo era madero. Mi estatus de madero es solamente para que los informes tuvieran validez, no es por otra cosa, y no he ejercido hasta que volví en el año 92, 93... y ya hablaremos de la zumbada esa que dice que la he pinchado [refiriéndose a la doctora Elisa Pinto].

Porque Villarejo está tan obsesionado con Félix Sanz –quizá porque el CNI es el único organismo oficial que ha confirmado que busca desenmascararlo, y los hechos le dan la razón, sobre todo tras la grabación ilegal a varios de sus agentes– que incluso ha llevado ante los tribunales, repetidamente, querellas y denuncias contra el director de los servicios secretos, que siempre han sido desestimadas por la Justicia. Como la última, que presentó ante la Audiencia Nacional este último 31 de mayo, y que no ha sido admitida a trámite.

En cambio, Villarejo ha sido finalmente imputado por el apuñalamiento de la doctora Pinto, pese a esquivar en cuatro ocasiones la rueda de reconocimiento que ordenaba la juez.

Este domingo, entre otras gravísimas implicaciones y frente a Jordi Évole (Salvados), Villarejo tendrá que hablar sobre el chantaje de la brigada política de Interior a la Casa Real que Público reveló en exclusiva hace ya seis meses, incluyendo la grabación de una llamada telefónica en la que hablaba el exdirector adjunto operativo de la Policía, Eugenio Pino, que ha sido citado a declarar en el Congreso por la comisión de investigación sobre el exministro Jorge Fernández Díaz.

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