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El presupuesto de Aragón distancia al PSOE afín a Díaz y el Podemos de Echenique

Las formaciones escenifican su desencuentro con un estruendoso diálogo de sordos en torno a cómo negociar las cuentas de la comunidad autónoma.

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Los candidatos de PSOE y Podemos a la Presidencia de Aragón, Javier Lambán y Pablo Echenique, respectivamente, conversan tras la reunión que han mantenido para avanzar en las negociaciones de cara a la investidura del presidente de Aragón. EFE/Javier Cebollada

Podemos y el PSOE no se llevan bien en Aragón. De hecho, el distanciamiento que iniciaron el pasado verano parece más cercano a un punto de no retorno que a uno de reencuentro. Todo por problemas con denominación de origen local, aunque hay quien vislumbra en esa situación una especie de banco de pruebas de las futuras relaciones entre un socialismo afín a Susana Díaz que representa Javier Lambán y la línea podemista que se impuso en Vistalegre II que encarna Pablo Echenique.

El desacuerdo entre socialistas y morados se escenifica sobre los inexistentes presupuestos de la comunidad, con los que el enroque supera los tres meses: los primeros quieren llevar a la cámara unas cuentas pactadas que no logran acordar con las formaciones de la izquierda, única opción que Lambán asegura barajar, mientras los segundos esperan para comenzar a negociar a que lleguen a la cámara unas cuentas que el Gobierno no envía.

Sin embargo, el cuadro no es una simple combinación de experimentos estatales y empecinamientos personales. Hay ingredientes locales.

El primer choque se produjo en verano y desembocó en el relevo de Antonio Cosculluela (PSOE) por Violeta Barba (Podemos) en la presidencia de las Cortes, episodio al que le siguió en septiembre el descubrimiento de que los presupuestos de este año no incluían algunas enmiendas aprobadas en la cámara.

Cambio de línea política

Eso ocurría un mes antes de que el presidente aragonés resultara clave en el desalojo de Pedro Sánchez del PSOE previo a la investidura de Rajoy, cuando todavía el PSOE no había sacado adelante con el centro derecha, la oposición de Podemos e IU y la abstención de su socio Cha una modificación de créditos para destinar 23 millones a la enseñanza concertada. Muchas tensiones intensas en poco tiempo.

Para entonces ya había fracasado la posibilidad de institucionalizar una mesa de coordinación de los cuatro partidos de la izquierda. Y estaba próxima a llegar la aprobación mayoritaria por las bases de Podemos de Lurte, el documento político en el que Echenique y su equipo abogaban, año y medio después de haber apoyado la investidura de Javier Lambán –primer presidente apoyado por la izquierda en la comunidad- , por alejarse del PSOE para crear un “nuevo espacio” a su izquierda.

“Vistalegre no ha cambiado nada en Aragón”, explican fuentes de la formación morada, que insisten en su falta de entendimiento y de confianza con el ejecutivo de Lambán, con el que desde hace unas semanas están manteniendo un pulso que tiene como protagonista a su consejero de Hacienda, Fernando Gimeno, un veterano que ya fue diputado en 1982 –fue portavoz del PSOE en la comisión parlamentaria de Filesa- y al que el presidente repescó tras salir del Ayuntamiento de Zaragoza con la retirada de Juan Alberto Belloch.

Podemos pide el cese de Gimeno, de quien Echenique sostiene que “los presupuestos serán mentira y papel mojado si los gestiona” él, mientras la portavoz, Maru Díaz, insiste en reclamar “garantías” de que un eventual acuerdo se iba a cumplir.

"Resulta antidemocrático"

Lambán, por su parte, descarta el cese de Gimeno: “supondría perder la dignidad como gobernante” y “resulta antidemocrático”, sostiene, mientras ofrece a Podemos, Cha e IU su aval personal para un acuerdo y pone este viernes como fecha límite para comenzar a barajar otras opciones.

Nada indica que los morados vayan a mover ficha hoy. Al contrario, el debate que ayer mantuvieron en las Cortes Echenique y Gimeno a cuenta de la gestión del presupuesto, que incluye modificaciones por más de 500 millones sobre el plan inicial. “No ha habido ninguna ocultación”, sostenía el consejero, mientras recordaba que su cese depende, en todo caso, del presidente. “Podemos tener presupuestos muy pronto, pero para eso se tiene que ir”, le respondía el líder de Podemos en Aragón.

Las alternativas de Lambán en este punto son reducidas: prorrogar las actuales cuentas, jugársela y llevar a la cámara un presupuesto no acordado previamente fiándolo todo a la negociación, cambiar de apoyos y tratar de aprobarlo con el centro-derecha o, también, estrenar la prerrogativa de convocar elecciones anticipadas que contempla el estatuto. Las dos primeras entrañan riesgos a medio plazo, mientras las dos últimas parecen descartables en vísperas de un proceso congresual en el PSOE.

El debate sobre los presupuestos y la continuidad de Gimeno se produce mientras la cámara tramita iniciativas como la Ley de Renta Social Básica, la nueva norma de transparencia y anticorrupción y la de Cuentas Abiertas, y mientras otras como la de Emergencia o la de Pobreza Energética carecen de dotación presupuestaria específica.