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Un día en la vida de una feminista poliamorosa

La escritora Gabriela Wiener nos invita a reflexionar en 'Qué locura enamorarme yo de ti' sobre el querer múltiple. Una historia de celos y desconfianza, pero también de una gran belleza y valentía.

'Qué locura enamorarme yo de ti'
Un instante en la obra 'Qué locura enamorarme yo de ti', en el Teatro del Barrio.

La cama de Gabriela Wiener (Lima, 1975) mide 4 metros y medio. Casi una nave espacial en la que conviven restos de semen, fluidos, lágrimas, menstruación y orín de bebé. El poliamor es lo que tiene. Los integrantes de semejante extravagancia sentimental son, por orden de llegada: ella, la escritora y periodista Gabriela Wiener, Jaime Rodríguez y Rocío Lanchares

Pero vayamos por partes que la cosa tiene miga. Wiener conoce a Rodríguez (Lima, 1973) hace como unos veinte años. Ella era becaria en un periódico; él poeta. La cosa funciona, se ponen de acuerdo y surge el amor. Hasta aquí todo correcto, parejita bíblica que se ama, se quiere y que –si obviamos puntuales infidelidades– no se sale de ese Belén moral en el que algunos y algunas parecen vivir instalados.

Una noche conocen a Rocío, veinteañera de "cabellos prerrafaelitas" y mirada libertaria. Ambos caen rendidos ante una nueva promesa amatoria que, a la postre, les llevará a reconfigurar su idilio particular. De pareja a tripareja y tiro porque me toca. Gabriela y Jaime pasaron a convertirse en un tridente sentimental con la incorporación de Rocío y todos tan contentos. 

Pero ahí no acaba la cosa; sumen al poliamor la descendencia y completarán el galimatías. Jaime y Gabriela tuvieron en su día a Coco, su hije de 13 años de género no binario, y hace cuatro años vino al mundo Amaru, hijo de los tres pero biológico de Jaime y Rocío. Un equilibro de cierta complejidad emocional que se vendrá abajo durante el postparto de Amaru, momento en el que Wiener entra en barrena.

"Vivíamos la mismísima primavera del amor libre pero se volvió invierno de repente", lamenta Gabriela al otro lado del teléfono. De aquella crisis de confianza y de la consiguiente necesidad de catarsis nació Qué locura enamorarme yo de ti, una obra dirigida por Mariana Althaus, escrita e interpretada por la propia Wiener, y que se puede ver en el Teatro del Barrio los próximos jueves de febrero y marzo.

Un viaje al centro de ese amar múltiple que es el poliamor, con sus complejidades y su belleza, contado con la potencia narrativa de una escritora a bocajarro, echando mano de ese "corazón andino" al que somete sin miramientos, consciente de que sólo en el filo se encuentra la verdad, aunque a veces duela. Quizá por ello Wiener no duda en buscarse las vueltas, en preguntarse si estará siendo honesta con su querer, si –como le dice un terapeuta– se olvidó de hacer la revolución hacia adentro.

"Nos cayó mucha mierda, hay gente que no convive con otras formas de vida, de crianza, de amor... Todos los días nos surge algún trol, gente que en redes nos insulta o que tergiversa la historia con un relato interesado", se queja Wiener. No es para menos, lo que pone sobre el tapete la escritora es material sensible, un gesto de valentía no apto para biempensantes que buscan reforzar la norma.

Con todo, la peruana prefiere matizar: "Estamos en las antípodas de querer apuntalar un estilo de vida, no es nuestra intención ofrecer un tutorial de cómo tienes que amar". Se trata más bien de confrontar lo aprehendido, entrar en contradicción y asumir los peajes del aprendizaje: "Se puede caer bajo en el poliamor, se puede caer bajo en este tipo de relaciones más transgresoras, puedes sentir celos y desconfianza, pero eso no significa que no sean posibles otros modos de amar, sino que hay que seguir intentándolo aunque fallemos".