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Dublin Murders "¿Cuánto de ti mismo y de tu cordura estás dispuesto a sacrificar por perseguir la verdad?"

Tras su estreno en Reino Unido, la adaptación de las novelas de Tana French producida por BBC y Starz llega este domingo a España de la mano de Starzplay. Hablamos con Killian Scott, su protagonista, sobre su personaje y el "viaje al infierno" que supone esta serie.

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Votos: 3

Captura de la serie 'Dublin Murders'. / Starzplay.

¿Otro thriller con una adolescente desaparecida y hallada muerta? Sí, pero no. En esta ocasión el comienzo de Dublin Murders puede llevar a engañó y provocar que se deje escapar una buena serie que aporta un plus de interés más allá del caso en sí. Además de que existe otra investigación que entra en guion más tarde, lo que engancha realmente es la conexión entre esa pareja de detectives protagonista sin necesidad de recurrir al tópico de la tensión sexual no resuelta. Si a eso se le suman los grises y húmedos escenarios irlandeses, su cultura y mitología celta y el que a medida que se avanza en la investigación la chica muerta solo sea el detonante de algo mucho mayor, el conjunto aprueba con nota.  

Dublin Murders, basada en las novelas El silencio del bosqueEn piel ajena de Tana French, se mueve de entrada en dos tiempos, en dos casos separados por dos décadas en los que las similitudes hacen pensar a los investigadores que aquel que no se resolvió y que tan presente está en la vida de uno de los protagonistas está íntimamente relacionado con el que ahora les ocupa. La puesta en escena de ese crimen dota a la serie de un aire siniestro y macabro que ayuda a entender el comportamiento de algunos de quienes la pueblan.

Aunque en realidad, al menos en los dos primeros episodios vistos antes del estreno de hoy en Starzplay y de hablar con uno de sus protagonistas, Killian Scott, la sensación angustiosa que queda es que esta adaptación tiene más que ver con el trauma, la obsesión y cómo manejarlas que con descubrir al culpable. Va unido, pero esos dos estados por los que atraviesa el protagonista son cruciales para entrar en el juego propuesto.

De Cassie Maddox (Sarah Greene) y Rob Reilly (Killian Scott) se desconoce su relación cuando arranca la trama en una escena muy bien manejada y montada que contribuye a encender la mecha. "¿Y si los asesinados son los afortunados?", pregunta él, totalmente derrotado, en un discurso entrecortado, doloroso, mientras se intercalan las imágenes de una bailarina adolescente sobre un escenario y otro chaval paseando en bici. Ella escucha el monólogo de Rob, le responde "no nos volveremos ver", se levanta y se va. Después, los títulos de crédito, que dan paso a un salto hacia atrás en el tiempo de cuatro meses. Es solo uno de los muchos flashbacks que alimentan el guion. 

Superado ese punto inicial, tras la escena descrita surgen inevitablemente dos preguntas: el porqué de la ruptura y la naturaleza de la relación entre ambos. La respuesta a la primera tardará en llegar, pero la segunda se entiende con solo el primer capítulo. Por eso ese arranque funciona tan bien como semilla que germina para alimentar el misterio. ¿Cómo es posible que una relación de compañerismo y quizá amistad tan sólida como la de Rob y Cassie se haya roto por un caso? Jugarse la baza de un thriller a sus personajes siempre resulta un movimiento hábil. Si se logra esa conexión con quien está al otro lado de la pantalla, que le importe lo que les pase, ya se ha recorrido medio camino. 

Captura de la serie 'Dublin Murders'. / Starzplay.

Tras un primer acercamiento a Dublin Murders da la impresión de que Rob ha sido construido como un ser humano oscuro, pero en el buen sentido. Es decir, complicado, profundo y con un doloroso secreto. Preguntado por ello, Scott reconoce estar al 100% de acuerdo con esa descripción. Añade, además, que Rob "está obsesionado y centrado en su trabajo, no presta demasiada atención a otros aspectos de su vida o del mundo. No sabemos cómo pasa el tiempo o sus intereses personales. Su mayor interés reside en la verdad, la identidad, el pasado y su significado. Está obsesionado con todas estas cosas y esa obsesión es cada vez más predominante haciendo que se mueva la historia de él y Cassie".  

Un tipo intrigante con el que se puede empatizar en su persecución por la verdad, pero no siempre en el camino que elige para llegar hasta ella. En este sentido, Scott apunta que, en su opinión, "Rob va todo lo lejos que tiene que llegar para conseguir lo que quiere conseguir. Eso es muy atractivo para mí, pero también es una cualidad muy peligrosa. ¿Cuánto de ti mismo y de tu cordura estás dispuesto a sacrificar en la persecución de la verdad? Es la gran idea que encontré con Rob. No es una persona muy divertida, pero tiene un sentido del humor muy oscuro. Creo que si le preguntas por algo, la respuesta siempre será trabajo, pasado… y saber la verdad".

Un viaje de dos personas al infierno

En ese viaje de búsqueda, que el actor define como "el camino de dos personas hacia el infierno" citando a Phelps, no está solo. Su compañera es la detective Maddox. Solo ella parece haber logrado hacer la conexión con él a nivel personal. Juntos forman un buen equipo en el que uno llega donde el otro no y cada uno aporta una serie de habilidades detectivescas, sociales y humanas. Para Scott, "Cassie es la única persona que sabe del pasado de Rob, es la única con la que se relaciona y un componente muy importante de su vida. Cuando van a la casa de la víctima, ella habla de los hechos. Él, de las reacciones de las personas. Eso demuestra que él no tiene un talento natural que Cassie sí tiene y por eso forman una pareja de trabajo perfecta. Cassie maneja y tolera a Rob como otras personas no pueden". 

Captura de la serie 'Dublin Murders'. / Starzplay.

Sobre la adaptación, la productora Noemi Spanos explica que ha sido algo complicado condensar los dos primeros libros de French en una serie de ocho episodios. En especial por el estilo de escritura de la autora, que recurre a la primera persona dando voz primero a Rob y después a Cassie. A cada uno, un libro contado desde su perspectiva. Cabe añadir que, habiendo adaptado dos volúmenes, esta temporada constará de otro caso tan inquietante como el que se presenta en los capítulos uno y dos, pero al que el guion de la serie llega algo más tarde.  

Además, explica Spanos que una de las grandes bazas de Dublin Murders es todo ese universo irlandés que construye. No solo por los escenarios, sino por el casting, que, como señala, es enteramente local. Incluso Killian Scott, el único con acento inglés en toda la serie, es de allí. Lo de que cambie su manera de hablar tiene que ver con la trama y se explica en el momento justo. De una posible segunda temporada no hay nada confirmado aún, pero la productora confiesa que "la ambición de continuar" existe y material para seguir adaptando hay.