Público
Público

Entrevista con Kim Fupz Aakeson "Pippi Calzaslargas sigue siendo el primer referente feminista para los niños"

Guionista de ‘Conociendo a Astrid’, la película de Pernille Fischer Christensen que recupera la figura de la gran escritora Astrid Lindgren, creadora de ‘Pippi Calzaslargas’, nombre fundamental de la política sueca y símbolo del feminismo mundial.

Publicidad
Media: 4.40
Votos: 5

Un instante en 'Conociendo a Astrid'

“No te preocupes por mí, que yo sé cuidarme solita”. Era lo que Pippi Långstrump (en España Pippi Calzaslargas) le decía a su madre, que la miraba por un agujero desde el cielo. Para una niña o un niño de la España franquista de los sesenta leer aquellas palabras era una revelación deslumbrante, una llamada a la independencia y a la responsabilidad infantil, una verdadera revolución. Lo asombroso es que sigue siéndolo todavía hoy.

No es extraño que los libros de Pippi Calzaslargas –primer referente feminista de millones de niños en el mundo- estuvieran durante años censurados en España. Al fin y al cabo, Pippi era una niña de nueve años con una fuerza extraordinaria –más que la de cualquier hombre-, que vivía con Pequeño Tío, su caballo de lunares, y con el Señor Nilsson, un mono tití, sin padre ni madre, en Villa Kunterbunt. Allí Pippi ponía el mundo patas arriba, caminaba hacia atrás, se rebelaba contra la injusticia y buscaba siempre la felicidad.

Creadora de Pippi, autora de otros cuentos infantiles que forman parte ya de la historia de la literatura, ganadora del Premio Hans Christian Andersen (el Nobel de literatura infantil y juvenil) y del Right Livelihood (Premio Nobel Alternativo, en el parlamento de Suecia), Astrid Lindgren es mucho más que todo eso. Defensora de los niños y los animales, provocó una reforma fiscal en Suecia que hizo caer al gobierno, dio nombre a una ley de protección de animales y se convirtió –y sigue siéndolo- en un símbolo del feminismo mundial.

A todo ello llegó después de una aventura vital crucial. Enamorada de un hombre mucho mayor que ella, se quedó embarazada, pero se enfrentó a todas las normas sociales y decidió tener a su bebé y no casarse cuando se lo propusieron. Durante cuatro años trabajó para construir una vida para ella y su hijo, al que dejó a cargo de una mujer en Copenhage hasta que tuvo los medios suficientes para ambos.

Ahora, la cineasta danesa Pernille Fischer Christensen cuenta estos años de su vida con la complicidad de la actriz Alba August (hija de Bille y Pernille August), que da vida a la escritora y activista y le concede tanta determinación y compromiso como el que tuvo en su vida real. Conociendo a Astrid se rodó sobre una historia escrita por Kim Fupz Aakeson, guionista y autor de libros infantiles, que habla en esta entrevista de la relevancia de la figura de Astrid Lindgren.

'Pippi Calzaslargas' es para millones de niños del mundo el primer referente feminista. Y sigue siéndolo.

Eso es genial y muy divertido. Y sí, Pippi Calzaslargas sigue siendo el primer referente feminista para los niños. El personaje se creó en los cuarenta y se desarrolló muchísimo en los sesenta y hasta hoy. Si necesitas a Pippi, está viva y sigue siendo muy útil para muchísimos países.

¿Qué explica esta vida tan larga hoy, cuando la literatura infantil se esfuerza por el mensaje igualitario?

Pippi es de carne y hueso. La escritura de Astrid Lindgren viene de un sitio puro y no tiene nada de eso de los libros infantiles de que los niños se tienen que comportar bien. Tiene un mensaje maravilloso. Siempre fue la pureza. Cuando era mayor, mundialmente famosa, decidió dejar de escribir y dijo: “Me he desescribido”. Ya no le quedaba nada que contar.

¿De alguna manera, Pippi Calzaslargas es una llamada a la desobediencia?

Sí y por eso creo que sus libros están tan vivos. A veces escribes un libro muy popular, pero diez años después ya no pasa nada con él. Los mejores libros de Astrid Lindgren siguen igual de frescos que cuando los escribió. Mis hijos tienen todos sus libros.

En España, a pesar de la importancia policía que tiene en Suecia, a Astrid Lindgren solo se la conoce por ‘Pippi Calzaslargas’. ¿En Dinamarca es una figura destacada?

Se la conoce sobre todo por ‘Pippi’ y por cinco o seis libros infantiles. Todos los niños los tienen, pero su persona no se conoce. En Suecia es un personaje importantísimo de la política y de la defensa de los débiles, de los niños y de los animales, además de un referente del feminismo. Astrid Lindgren jamás se calló ante una injusticia.

Y ¿por qué se embarcaron en esta historia?

Todo empezó al leer un artículo en el que se contaba que había dado a luz en Conpenhague y que había dejado al niño en manos de una mujer. Durante tres años viajó de Estocolmo a Copenhague para verle. El artículo me lo enseñó Pernille (Fischer Christensen), la directora y al principio le dije que no me interesaba. Entonces, pensé que para mí, que también escribo libros infantiles, Asdtrid Lindgren era como un hada madrina y me entró la curiosidad. Buscamos más cosas sobre su vida y de pronto me enganchó. Ahí había algo que contar.

Se han centrado en cuatro años de su vida…

Al principio pensamos en contar toda su historia desde la infancia, pero había problemas porque toda su infancia, lo mismo que cuando era vieja, fue feliz, era famosa, no había conflicto. Entonces leímos una cita suya: “Habría sido escritora, no lo dudo, pero dudo que hubiera sido mundialmente famosa”. Ese fue el detonante. Todo ocurrió por esos cuatro años de su vida.

¿Cree que hoy es necesario dar a conocer figuras como la de Astrid Lindgren?

Claro que es necesario y pensamos mucho en el gran impacto que tiene su voz en la vida política sueca. Astrid Lindgren defendió siempre a los que no podían hablar por sí mismos. En Suecia hay una ley de protección de los animales que lleva su nombre. Y, por supuesto, siempre defendió a los niños.

Alba August, en una escena del comienzo de la película.

¿Astrid Lindgren sigue siendo, entonces, un gran ejemplo para esta sociedad?

Sí, a pesar de que ella vivió en otra época, las cosas ahora no están nada bien. En el mundo no está resuelto el tema de igualdad, ha aparecido el #MeToo y no es lo más grave. Astrid Lindgren es un referente importante y que siga siéndolo nos hace reflexionar. Creo que tenemos que reconocer que hace falta mucho tiempo para cambiar las cosas. Después de ver la película, un grupo de mujeres musulmanas vino a decirnos que eso era por lo que ellos luchaban, por tener vida propia, por escoger la educación… El mundo tiene mucho que hacer.

¿La coherencia y el compromiso eran dos de sus rasgos más destacados?

Y son importantísimos y muy poco compartidos. Una vez, los libreros alemanes le dieron un premio por su defensa de los niños y ella dijo que al recogerlo quería hablar de la no violencia, pero los libreros no querían, así que contestó rechazando el premio. Al final, aceptaron y ella dijo lo que quiso.

¿Qué dijo, lo sabe?

Sí. Contó la historia de un niño malo y su madre que cuando descubre lo que ha hecho le dice que vaya a por un palo para pegarle. El niño no encuentra el palo, se lo dice a su madre y le da una piedra a cambio. “Me la puedes tirar”. La madre se pone a llorar y pone la piedra en una estantería porque se da cuenta de que ésa no era la solución.

Usted ha trabajado con muchos directores, muchos de ellos mujeres, ¿existe diferencia?

Las mujeres directoras buscan cosas diferentes y la visión de un personaje femenino en manos de una directora va muchísimo más lejos. A veces miro su trabajo desde fuera y sigo sorprendiéndome. Las mujeres me ofrecen otra manera de ver el mundo.

Con esta película, al investigar la vida de Astrid Lindgren, ¿ha aprendido usted algo nuevo?

Sobre todo me ha recordado lo importante que son las cosas en las que creo. A veces te olvidas de hacer lo que debes porque es más fácil en la vida ir por otros caminos. Sin embargo, como hacía ella, creo que siempre debes hablar cuando ves una injusticia. Ella nunca se calló, siempre denunció. Y hoy sigue siendo un nombre esencial, sobre todo cuando ves los horrores y escalofríos de la vida de millones de niños. Es horrorosa la crueldad que hay en el mundo, te deja perplejo que pueda existir tanta crueldad.