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La herencia de Montoro: Hacienda acaricia otro récord de ingresos a costa de las familias

La Agencia Tributaria cierra noviembre con una recaudación superior en más de 3.100 millones a la del mismo periodo del año pasado, el primero en el que superó los 200.000 millones, a base de aumentar la presión sobre el IRPF y los impuestos que gravan el consumo de los hogares.

El ministro de Hacienda de Rajoy, Cristóbal Montoro, y la responsable de la cartera con Sánchez, María Jesús Montero. | EFE

La Agencia Tributaria acaricia este año un nuevo récord de recaudación en el que por segunda vez sus ingresos netos superarán los 200.000 millones de euros, una cifra que alcanzó por primera vez en 2018, a base de aplicar las fórmulas fiscales de Cristóbal Montoro, el responsable de esa área con Mariano Rajoy, que centran la carga fiscal en las familias por la vía del IRPF y de los impuestos que gravan el consumo.

El último Informe Mensual de Recaudación de la Agencia Tributaria, correspondiente al mes de noviembre y difundido este lunes, cifra en 197.853 millones los ingresos netos acumulados en los primeros once meses del año, una cifra que supera en 3.148 (+1,6%) los 194.705 del mismo periodo del año pasado y también los 193.981 de todo el año anterior.

Diciembre es tradicionalmente un mes de elevados ingresos tributarios (el año pasado alcanzó los 13.980) al coincidir las pagas extraordinarias navideñas, que se reflejan en el IRPF; dispararse el consumo por las fiestas y el puente, lo que afecta al IVA; y tratarse de uno de los meses más fríos del año y con mayor volumen de desplazamientos, lo que tira al alza de los impuestos que gravan la electricidad y los hidrocarburos.

El aumento de la recaudación ronda en realidad los 7.300 millones de euros, ya que a esa diferencia de 3.148 hay que sumarle otros 4.150 de IVA generados en 2017 pero cuyo cómputo se trasladó a 2018 con la entrada en funcionamiento del SII o Sistema de Información Inmediata, una especie de Gran Hermano tributario que obliga a las empresas que facturan más de seis millones y a las que presentaban declaraciones mensuales a comunicar telemáticamente al fisco en menos de cuatro días las facturas que emiten y reciben. La recaudación de 2017 se habría cerrado con 198.101 y la de 2028 con 204.535 de no haber sido por este motivo.

De mantenerse el ritmo, el 1,6% de aumento de recaudación de este año se sumará al 16,8% del cuatrienio anterior, lo que supone unos 37.000 millones más por ejercicio (29.548 de 2014 a 2018).

El reparto de la carga fiscal

¿Y cómo se reparte la carga fiscal que está generando esos resultados históricos? Básicamente, con un peso cada vez mayor de los impuestos indirectos, los que gravan el consumo sin aplicar factores de progresividad; es decir, sin tener en cuenta la renta de quien los paga.

Así, entre 2014 y 2018 la aportación de los tributos directos aumentó en 17.820 millones mientras la de los segundos lo hacía en 16.045, con sendos avances, respectivamente, del 18,8% y del 20,5%, un crecimiento casi dos puntos mayor que apunta hacia dónde se está cargando la balanza.

Dentro de los directos, el mayor avance se dio en el IRPF por la mejora de las rentas salariales, primero por el aumento de la ocupación, a un ritmo de medo millón anual según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA), y en 2018 y 2019 por las subidas del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y las revisiones salariales derivadas del Acuerdo de Negociación Colectiva entre patronales y sindicatos.

A esos algo más de 10.000 millones de euros de incremento de la recaudación por IRPF que salen de los bolsillos de los trabajadores se le suma un incremento de otros 14.000 a través del IVA, buena parte del cual se origina con el consumo de bienes y servicios por los hogares.

Y ambos siguen ofreciendo una tendencia alcista: del 4,7% y del 3%, respectivamente, en lo que va de año, mientras otros como el de Sociedades, que es el principal que pagan las empresas, pincha para caer casi diez puntos en 2018 como consecuencia, entre otros factores, de las devoluciones de activos fiscales diferidos (DTA en inglés) a la banca. También baja este año la recaudación por los impuestos ambientales, que se queda en la mitad al pasar de 1.688 a 856.

¿Quién se beneficia de las rebajas?

La aportación de los impuestos especiales a las arcas públicas es la que menos ha aumentado, con 1.424 millones de euros (7,4%) entre 2014 y 2018 al que se añade un crecimiento del 4,3% en lo que va de año.

Ese aumento, en cualquier caso, tiene matices destacables. Así, mientras empresas como las eléctricas se benefician de unas rebajas que ya alcanzan los 900 millones de euros por utilizar gas natural para producir energía en lugar de carbón, lo que a la vez ha restado más de 130 millones a los ingresos (y pagos) por la quema de este, familias y autónomos siguen soportando los efectos de tributos como el que grava los hidrocarburos al carecer de acceso a bonificaciones para el combustible de los automóviles (sí para calefacción o para usos agrarios), cuya aportación está creciendo casi un 10% para dispararse a 1.061.

Las rebajas fiscales han sido en lo que va de año más amplias para las familias (2.816 millones de euros) que para las empresas (2.404), aunque también aquí resulta interesante acudir a los matices: las primeras se quedan en 1.115 millones si se atiende a las derivadas de normas legales, que fueron 648 por las menores retenciones a los sueldos bajos y 467 por las mayores deducciones familiares, ambos en el IRPF, ya que la mayor cuantía, que son los 1.701 millones por devoluciones y bonificaciones de la prestación por maternidad, tiene su origen en una sentencia del Supremo.

Por el contrario, las devoluciones extraordinarias a empresas suman 1.467 millones (1.343 por los DTA de la banca) y las rebajas por quemar gas ascienden a 900, a lo que hay que sumar otras cantidades como los 37 que, tras bajar el IVA del cine, siguen pagando los consumidores.

Por último, los beneficios de la suspensión temporal del impuesto de la electricidad durante seis meses, que generó una merma de ingresos de 721, se repartió entre familias y empresas.