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Movilidad "La bicicleta sigue sin ser relevante en Madrid como medio de transporte"

La Asociación Pedalibre lamenta que haya una percepción negativa en cuanto a falta de seguridad y de infraestructuras ciclistas, aunque admite los progresos del equipo de Carmena para hacer de la bicicleta un vehículo urbano habitual.

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Marcha de cicloturistas por el centro de Madrid. Foto Pedalibre.

El uso de la bicicleta en Madrid es una estampa cada vez más habitual en el paisaje de la capital. Pocos discuten su idoneidad como vehículo no contaminante capaz de cubrir la mayoría de los desplazamientos que se hacen por el núcleo urbano, pero son muy pocos los que la utilizan. “Existe un abismo aún que hay que ir cerrando. Una cosa son las razones y otra los hechos”, asegura Miguel de Andrés, responsable de Ciclismo Urbano de la Asociación Pedalibre.

De Andrés reconoce que el uso del vehículo de las dos ruedas ha aumentado en el centro de la ciudad, principalmente por la aparición del servicio BiciMad, el auge de mensajerías en bicicleta, el aumento de los carriles adaptados y la normativa que legitima su uso.

“Sin embargo”, apostilla, “desde el punto de vista de la movilidad urbana, sigue sin ser relevante. No llega al uno por ciento del reparto modal y los escasos usuarios mayoritariamente responden a un perfil muy sesgado: varón, de mediana edad y en posesión de suficientes habilidades como para circular entre el tráfico”.

Otro de los inconvenientes es la percepción negativa que existe en cuanto a la falta de seguridad y de infraestructuras ciclistas. “No puede decirse que la bicicleta, a día de hoy, pueda considerarse un medio alternativo de transporte para toda la población, ni mucho menos”, indica De Andrés.

El pasado 12 de abril, la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, se reunió con representantes de la asociación Pedalibre y del colectivo Carril Bici, a quienes trasladó sus principales propuestas para que Madrid disfrute de una movilidad más sostenible y pueda desarrollar infraestructuras necesarias para que la bicicleta sea un medio de transporte alternativo.

En el encuentro, la regidora se comprometió a construir de un carril bici segregado, amplio y protegido del tráfico, en todo el eje de la Castellana, atendiendo a criterios de seguridad, máxima accesibilidad y comodidad.

Red ciclista básica

Otro de los acuerdos, según explicó De Andrés, fue avanzar hacia la red ciclista básica que describe el Plan Director de Movilidad Ciclista, a través de vías exclusivas que hagan de la bicicleta un medio de transporte posible y atractivo para toda la población, y responda a los criterios establecidos en la norma.

En este sentido, el portavoz de Pedalibre subrayó que parece que, por fin, el equipo de Carmena ha entendido que sigue estando pendiente la apuesta por la bicicleta como vehículo habitual y alternativa real de transporte, necesario para avanzar hacia un modelo de ciudad sostenible y saludable.

“Hubo un cierto reconocimiento”, aclaró De Andrés, “de haber actuado en un principio de forma desacertada, lo que les ha llevado al compromiso de revisar las futuras intervenciones de acuerdo a los criterios recogidos en el Plan Director”.
Además de la creación de un carril bici segregado que recorra todo el eje Prado–Recoletos–Castellana, desde Atocha hasta Plaza de Castilla, el representante de Pedalibre recordó que existen otras demandas igualmente importantes.

Entre ellas citó una Red Ciclista mínima de carriles bici protegidos, segregados del resto del tráfico (Santa Engracia, Chopera-Yeserías), fundamentalmente por avenidas principales, que estructuren el territorio de la ciudad de Madrid y que avancen claramente hacia la Red Ciclista Básica descrita en el Plan Director de Movilidad Ciclista 2008 –2017.

Utilidad y aceptación pública

Al igual que hizo Sevilla, esta Red Ciclista debiera construirse en los 2 primeros años de mandato, a fin de consolidar en un espacio breve de tiempo la bicicleta como medio habitual de transporte para amplias capas de la población. De este modo la inversión (y las molestias causadas por la intervención en la vía pública) son rápidamente amortizadas por la utilidad y aceptación pública, agregó De Andrés.

“El eje norte sur de la Castellana, evidentemente, forma parte fundamental de esta red”, matizó, “y es una infraestructura que catapulta claramente la futura Red Ciclista Básica y, por ende, el futuro desarrollo de la bicicleta en nuestra ciudad. Esta propuesta, junto con #RedCiclista2021, cuenta con un amplísimo apoyo, lo que constituye una verdadera reivindicación ciudadana”.

En la reunión entre Carmena y los colectivos ciclistas se habló también de la creación del Centro Social de la Bicicleta y de la Oficina de la Bicicleta, que tendrán su sede en la base del Teleférico.

El Centro Social de la Bicicleta prestará servicios relacionados con la movilidad ciclista (información, alquiler, taller, Bicimad, etcétera) y albergará un museo sobre la bicicleta. “A falta de detallar las funciones”, dijo el portavoz de Pedalibre, “pensamos que puede ser un referente para homogeneizar las actuaciones ciclistas y facilitar la planificación”.

Un momento de la reunión entre Carmena y los colectivos ciclistas. Foto Ayuntamiento de Madrid.

De Andrés destacó la importancia de que el ciudadano vea una ciudad adaptada a la bicicleta, que se sienta atraído por ella y por su facilidad de uso y utilidad. En este contexto, puso como ejemplo que, en el caso de Dinamarca, las principales razones por las que sus ciudadanos usan tanto la bicicleta tienen que ver con que es un vehículo fácil de llevar y rápido.

En su opinión, ciudades españolas que tenían, como el caso de Madrid, poca tradición ciclista han dado pasos muy importantes convirtiéndose la bicicleta en una alternativa real de transporte, como en Sevilla, San Sebastián o Vitoria; o están en vías de conseguirlo, como Valencia o Barcelona.

“La bicicleta”, concluyó, “aun siendo un vehículo, no es un coche, ni una moto. Necesita su propio desarrollo, tiene sus propias particularidades y funcionalidades que hay que atender. Son muchas y variadas las ciudades que adaptan su viario a la bicicleta. Madrid, si de verdad quiere avanzar hacia un nuevo modelo de movilidad sostenible, tiene que hacer lo mismo; si no, la apuesta por la bicicleta no dejaría de ser un recurso estético dirigido a adornar discursos”.