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PIB Récord de beneficios empresariales en 2018

Los últimos datos publicados por el INE sugieren que fue un ejercicio excepcional para las empresas, que consiguen unos resultados muy superiores a los existentes antes de la crisis. 

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Varias personas atienden los paneles informativos en el patio de negociación de la Bolsa de Madrid. REUTERS/Susana Vera

Los empresarios españoles, en su conjunto, no pueden quejarse de 2018, que fue un buen ejercicio para ellos. Sus beneficios se situaron en 2018 claramente por encima, no ya de los registrados durante los años más duros de la crisis, sino incluso antes de ella, según se desprende del último indicador conocido.

La Contabilidad Nacional, que elabora el INE, muestra que el excedente bruto de explotación (donde el mayor peso corresponde a los beneficios empresariales, aunque incluye otras rentas) continuó mejorando en 2018. Ese indicador estuvo cayendo desde 2009 a 2014, pero al año siguiente empezó a subir, siguiendo los primeros compases de la recuperación.

Desde entonces no ha parado de hacerlo. En 2016, con 475.191 millones de euros, ya había superado los de 2008 (465.155 millones). Y en 2017 el excedente bruto de explotación no llegó por muy poco al medio billón (499.011 millones de euros).

Ese listón se superó holgadamente el pasado ejercicio, en que creció hasta los 509.687 millones, a pesar de que el brío de la economía empezó a mostrar síntomas de agotamiento. Nunca antes había se había llegado a esa cifra, según la información que ofrece el INE.

Sólo entre octubre y diciembre de 2018, el excedente bruto de explotación fue de 139.622 millones de euros, el mayor registro trimestral de todos los tiempos. Por término medio, se alcanzaron los 1.551 millones diarios, lo que supone, por ejemplo, un 13% más que en el mismo periodo de 2008.

Por su parte, la remuneración de los asalariados, el otro gran componente de la renta nacional, se ha situado en los 570.551 millones, recuperando los niveles que tenía cuando se desencadenó la crisis (560.517 millones alcanzados en 2008).

Ese componente de la renta nacional tocó suelo en 2013, con 487.328 millones de euros, coincidiendo con la fuerte destrucción de empleo que trajo consigo la reforma laboral de febrero de 2012. Sólo el año de su puesta en marcha se perdieron en España más de 600.000 puestos de trabajo, según la EPA.