Público
Público

Abertzales, anarquistas, falangistas y estalinistas españoles luchan juntos en Siria 

Estalinistas coinciden con La Falange en su amor por Assad mientras anarquistas, comunistas y ultras españoles combaten hombro con hombro contra el Daesh

Publicidad
Media: 2.86
Votos: 7

Samuel Prada, en primer plano, junto a sus compañeros de la YBS, en Sinyar.- CEDIDA POR YBS

La revolución ya no es lo que era. Abertzales y ex militares españoles; ateos y gentes de hondas convicciones cristianas; miembros de Democracia Nacional y anarquistas; trotskistas, lepenistas, estalinistas e incluso un seglar de una orden hermana de los fundamentalistas de Marcel Lefebvre han combatido juntos contra el Daesh durante los últimos tres años, tanto en la región iraquí de Sinyar como en el territorio sirio.

Algunos, además, han coincidido en el tiempo y el espacio dentro de la misma subunidad de voluntarios extranjeros. Juntos, revueltos y a menudo, amigos o, en el peor de los casos, no necesariamente enemistados. Para no portar la Guerra Civil consigo a Oriente, los de la Península han optado comúnmente por no hablar de política. Y salvo excepciones, ha funcionado y si ha habido diferencias, éstas se han mantenido habitualmente soterradas.

Ciertamente, se sabe que hubo algunas fricciones aquí y allá, pero éstas no fueron siempre el resultado de sus alineamientos ideológicos previos. Así, por ejemplo, un simpatizante de Democracia Nacional del sur de España abandonó hace algo más de un año por la puerta de atrás la subunidad de voluntarios en la que sirvió durante un breve periodo de tiempo forzado, en cierto modo, por un suboficial o “kadro” que puso su conducta militar en entredicho.

Dentro de la unidad se creó un pequeño grupo conocido omo 'Ejército de Liberación Queer', autores de la foto con el cartel: 'Estos maricas matan fascistas'

Lo singular del caso es que el ultraderechista andaluz no fue cuestionado por alguno de sus compatriotas anarquistas o comunistas sino por un camarada de armas más cercano a su entorno ideológico, también español, y miembro laico de los Franciscanos capuchinos de observancia tradicional, una orden próxima a la Hermandad Sacerdotal de San Pío X, creada por el arzobispo francés Marces Lefebvre y contraria al rumbo que tomó la Iglesia tras el Concilio Vaticano II. Poco faltó para que llegasen a las manos.

Pese al ideario ultraconservador de los dos citados españoles, ambos sirvieron en una milicia conocida como Unidades de Protección del Sinyar (YBS, de acuerdo a sus siglas kurdas) creada para ayudar a la minoría yazidí de Irak a hacer frente al Daesh por las Fuerzas de Defensa Popular (HDS), el brazo armado del Partido de los Trabajadores del Kurdistán turco o PKK. Sobre el papel, esta milicia kurda de Turquía que creó la YBS sustenta su actividad sobre un una variante del socialismo tradicional reformulada de acuerdo a algunas influencias anarquistas y conocida como “paradigma de la sociedad democrática, ecologista y de las mujeres libres”.

Abertzales junto a militares españoles

La mencionada subunidad donde han servido parte de los españoles que han luchado contra el Daesh fue también entrenada en Siria por los kurdos de las Unidades de Protección Popular (YPG), a las que algunos han dado en llamar con ironía “los anarquistas de la OTAN”, debido al apoyo militar que vienen recibiendo de Estados Unidos, Francia y los británicos y a sus reconocidas influencias ideológicas del municipalismo libertario del norteamericano Murray Bookchin.

Luchando con el emblema de las YPG en la charretera coincidieron también en el frente incluso abertzales y militares españoles. Y bajo el estandarte de las YBS, llegó a caer gravemente herido por metralla uno de los combatientes tradicionalistas españoles que luchaba contra el Daesh. Este fue alcanzado tras quedarse atrapado entre los terroristas islamistas y fuego amigo, durante el mismo episodio de armas en el que falleció el valenciano Ramón Llull. Los posicionamientos políticos claramente cercanos al tradicionalismo del español herido no sólo no no comprometieron su posición dentro de la milicia yazidí, sino que en su momento incluso fue ascendido a suboficial o kadro.

Sobre la arena siria no hay una, sino varias guerras: la de todos contra los islamistas

Aquel mismo día en que cayó muerto Llull tras ser fulminado por la onda expansiva de un artefacto colocado por yihadistas asediados, le acompañaban, además del terciario de los Franciscanos capuchinos, el hispano-alemán Martin Klamper y otro español, ambos sin ninguna simpatía política conocida. El último había servido más de veinticinco años en el Ejército y de acuerdo a la versión oficial de los hechos, logró abatir a más de cuatro yihadistas, que permanecían acantonados en el interior del mismo edificio a cuyas puertas yacía muerto el valenciano.

A día de hoy, la YBS es la única unidad donde todavía sirven españoles. Y dentro de ella conviven aún voluntarios extranjeros de tendencias ideológicas diversas con el pleno conocimiento de los mandos, cuya única exigencia para los foráneos es pedir que comprometan verbalmente lealtad a su lucha y a su pensamiento político. En otras palabras, aunque todos reciben adoctrinamiento ideológico durante el periodo previo a su envío al frente que permanecen en la academia, ningún español u occidental ha sido reprobado por sus ideas hasta la fecha, fueren cuales fueren éstas, y aunque representaran todos los extremos de los bandos que más encarnizadamente se enfrentan en la arena política nacional e internacional: anarquistas y falangistas; independentistas y unionistas; ateos y creyentes piadosos.

De hecho, los kurdos y los yazidíes han mostrado bastante menos paciencia con aquellos milicianos cuya conducta militar o personal parecía abiertamente reprobable, lo que viene a ser un reconocimiento de que sobre la arena siria no hay una, sino varias guerras: la de todos contra los islamistas, la del régimen para mantenerse a flote, la de la revolución social que se gestó en el norte del país, y más recientemente, la de Turquía y sus mercenarios yihadistas contra los kurdos.

“Lo primero que hay que aclarar es que en ningún caso ha habido un frente marxista-fascista", dice un excombatiente

Por la YBS y otras unidades semejantes donde han servido los peninsulares pasaron también militantes franceses del Frente Nacional, nacionalistas corsos o incluso, gente con simpatías cercanas al nazismo, que a menudo se autorretrataba sin complejos bajo la iconografía roja de la llamada revolución de Rojava. Entonces, ¿cómo es posible que una unidad de voluntarios extranjeros creada por una milicia socialista, confederalista democrática y municipalista libertaria haya dado cabida a milicianos de tendencias ideológicas antagónicas?

“Lo primero que hay que aclarar es que en ningún caso ha habido un frente marxista-fascista. Lo que pasa es que, en algunos lugares, coincidieron personas de ideas diferentes. Los problemas de convivencia no han surgido a causa de sus ideologías, sino por cuestiones más mundanas. En la YBS no se le pide a nadie credenciales ideológicas, y cualquiera de buena voluntad es bienvenido”, explica uno de los militares que combatió en Rojava, mientras nos pide, como tantos otros, que silenciemos su nombre.

“Es cierto -añade- que hubo un cierto número de voluntarios que fueron a combatir al norte de Siria alentados por sus sueños de revolución o que, a menudo, se enrolaron en distintas labores civiles a lo largo de aquel territorio con el fin de contribuir al proyecto político apadrinado por los kurdos. Pero la verdad es que la mayoría carecía de ideología y fue sólo allá a combatir a los terroristas islámicos tras quedar conmovidos o escandalizados por las imágenes que llegaban del holocausto de Sinyar y la pasividad de la comunidad internacional. E incluso quienes tenían una agenda política terminaron a menudo relegando esas cuestiones en aras de combatir el mal mayor que representaba el ISIS. Yo he llegado a conocer desde anarquistas a gentes de simpatías nazis. De otros muchos, no me enteré hasta que se fueron de que pertenecían a este o aquel partido porque no es algo de lo que uno hable. Eso fue lo que me sucedió, sin ir más lejos, con un abertzale y con un miembro del Frente Nacional. A decir verdad, son asuntos que se evitan para sortear conflictos”.

Ultras cómodos en el PKK

En todo caso, sigue resultando sorprendente que voluntarios procedentes del entorno de la ultraderecha se hayan sentido cómodos en una milicia que adoctrina a sus miembros en los principios del confederalismo democrático o el municipalismo libertario. Uno de estos milicianos españoles de simpatías abiertamente ultras adujo desde el principio que no tenía problema en comprometer su lealtad con el apoísmo del PKK porque compartía, de una parte, su anticapitalismo, su sensibilidad social y su rechazo a las democracias liberales burguesas y al imperialismo, y de otra, vivía en una sociedad -la oriental de los kurdos o los yazidíes- tremendamente avanzada en lo político, pero extremadamente tradicionalista en lo social, además de respetuosa con las creencias religiosas, la familia y las tradiciones.

"Yo he llegado a conocer desde anarquistas a gentes de simpatías nazis"

Combinaciones de fuerzas y alianzas de campo casi igual de extrañas y contra natura se dieron en la Brigada Internacional de Liberación donde sirvieron los dos españoles de Reconstrucción Comunista juzgados en nuestro país, los únicos, en realidad, que han tenido que hacer frente hasta la fecha en España a responsabilidades penales por combatir contra el Estado Islámico. En ella han combatido y convivido marxistas-leninistas turcos junto a anarquistas griegos. O lo que es lo mismo, bajo el cielo de Raqqa se dieron la mano dentro de esa unidad desde simpatizantes de la izquierda estalinista y maoístas a comunistas libertarios con un abultado currículum en la lucha antiautoritaria, el agua del estatalismo con el aceite antiautoritario de los anarquistas.

Tampoco en este caso hubo disputas de tipo ideológico porque las decisiones se toman en asamblea, de acuerdo a un sistema de democracia horizontal absolutamente desconocido en los jerarquizados ejércitos convencionales. Las únicas fricciones relevantes que estos tuvieron en ese frente guardaban relación con el recelo que suscitó una de sus subunidades, un pequeño grupo LGBT de las Fuerzas Guerrilleras Internacionales y Revolucionarias conocido como Ejército de Liberación Queer. Pese a los desmentidos de la propia subunidad, lo cierto es que ni los milicianos árabes que combatieron en Raqqa bajo la bandera del SDF ni los mandos kurdos terminaban de ver con buenos ojos sus explícitas reivindicaciones de género. Una famosa foto en la que se retrataron entre las ruinas junto a una pancarta de “estos maricas matan fascistas” terminó dando lugar a una polémica tras hacerse viral.

En realidad, el grueso de los sirios que lucharon en Raqqa carecían de un fuerte compromiso ideológico con el proyecto socialista de los kurdos y procedían de entornos sociales extremadamente tradicionalistas. En opinión de algunos, las fantasías revolucionarias de los anarquistas queer occidentales que acudieron a Raqqa con sus reivindicaciones LGBT delataban un profundo desconocimiento del entorno social en el que esa lucha se desarrollaba. La revolución que apadrinan los kurdos no ha logrado cambiar hasta la fecha el conservador sustrato de la cultura oriental, y su lucha contra el patriarcado, nunca ha incluido una reivindicación explícita de los derechos de los gays, lo que derivó en tensiones. Esto es más cierto todavía en los territorios árabes que se hallan bajo su control.

Los estalinistas del lado de la FET

Claro que si alguno pensaba que eso era el “no-va-más” inigualable de las alianzas ideológicas imposibles sobre el campo de batalla de la revolución social que condujo a la creación de la Federación Democrática del Norte de Siria es que no había visto todavía la entente tácita que se creó en la trastienda de las redes, y la sorprendente coincidencia de pareceres entre ciertos sectores comunistas del entorno estalinista y la Extrema Derecha europea, en torno a la figura del dictador sirio Bashar Al Assad, a quienes unos y otros coincidían en retratar como un adalid de la lucha antiimperialista y un líder de profunda sensibilidad social.

Que la Falange Española y Tradicionalista de las JONS emitiera en 2013 un comunicado donde enumeraba cinco razones para apoyar al carnicero de Damasco no resultaba en absoluto sorprendente, habida cuenta de que ésa había sido la postura consensuada por otros partidos fascistas, populistas y antiinmigración de Europa. Al igual que la FET, los italianos de Forza Nuova y Casa Pound, los griegos de Amanecer Dorado, los británicos del Partido Nacional Británico (BNP, de acuerdo a sus siglas inglesas) o los polacos de Renacimiento Nacional habían declarado ya su amor eterno hacia Bashar, a quien la FET, “sin alinearse incondicionalmente con él, “reconocía la legitimidad de su Gobierno”.

Un sector de la izquierda española, minoritario y a menudo cercano al estalinismo, utilizara parecidos argumentos a los de los fascistas para ponerse del lado de Bashar

Lo sorprendente es que un sector de la izquierda española, minoritario y a menudo cercano al estalinismo, utilizara parecidos o idénticos argumentos antiiimperialistas a los de los fascistas para ponerse del lado de Bashar y de sus aliados rusos. Como en la Guerra Fría, Moscú seguía siendo visto por algunos comunistas como una suerte de contrapeso contra el imperialismo yanqui.

Así, por ejemplo, el Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE) llegó a denunciar abiertamente la agresión extranjera contra Siria y “su legítimo gobierno”. Este supuesto compromiso de una pequeña parte de la izquierda con el genocida sirio reverberó en un numeroso cruce de acusaciones en las redes, como el que protagonizó hace cinco años la CGT -opuesta a cualquier forma de injerencia extranjera- con Ojos para la Paz. “La actitud devocional de esa ONG hacia líderes como Gadaffi o El Assad le impide ver que, aparte de referéndum institucionales y partidos afines al poder, el apoyo fundamental de gobierno sirio es su ejército, no de los más armados de la región, y el uso brutal y asesino de sus aviones, tanques, etc, no solamente contra los rebeldes armados, sino contra la población civil en general”, aseguraban los anarco-sindicalistas en un escrito.

“Se da también la paradoja de que personajes públicos próximos tanto a la Falange como a Izquierda Unida, a la hora de abordar temas relacionados con Rusia, se manifiestan de forma muy parecida. Por ejemplo, uno de los comentaristas habituales en Sputnik y RT es Juan Antonio Aguilar, fundador de Bases Autónomas, exmilitante de Falange y antiguo secretario general del Movimiento Social Republicano (MSR)”, aseguraban los investigadores Adrián Tarín, Marta Ter y Miguel Vázquez en un estudio sobre el sistema propagandístico de Putin, donde llamaban asimismo la atención, sobre el hecho de que algunos diputados de izquierda entrevistados por los medios rusos acostumbraban a estar en línea con los postulados del Kremlin en materia de política exterior, y coincidían a menudo con Aguilar en el diagnóstico sobre conflictos como el de Siria o Ucrania, así como sobre la participación de Estados Unidos en esos escenarios”.

El PP, con la guerrilla kurda

Y así, mientras el grueso de las formaciones de izquierda españolas han tendido a condenar cualquier forma de injerencia -rusa o americana, turca, iraní o saudí- se dio la circunstancia de que el Partido Popular terminó por aplaudir la intervención de Washington en Siria, sin aclarar, por otra parte, si los buenos ojos con los que veían el apoyo de los estadounidenses a los socialistas kurdos de Rojava era un reconocimiento explícito de las bondades de esa revolución social tan silenciada por la guerra contra los yihadistas. En otras palabras, en España, han sido justamente los conservadores los únicos que han apoyado de manera implícita la ayuda norteamericana a los revolucionarios kurdos. ¿Alguien da más? Se da la paradoja de que, tanto los americanos como el Estado español insisten en tildar de terrorista a los hermanos de Turquía de estos kurdos de Siria a quienes han juzgado necesario apoyar en su lucha contra el ISIS.