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Elecciones Bolivia La izquierda latinoamericana toma aire en Bolivia con la entereza del Movimiento al Socialismo de Morales

Arce y Choquehuanca serán presidente y vicepresidente. Los perdedores reconocen la derrota, pero el parlamento de Mercosur no se fía: "El que da un golpe de estado no acepta tan fácilmente dejar el poder".

El candidato presidencial Luis Arce (dcha), junto con el candidato a vicepresidente, David Choquehuanca, celebran la victoria en las elecciones bolivianas. COMUNICACIÓN MOVIMIENTO AL SOCIALISMO.
El candidato presidencial Luis Arce (dcha), junto con el candidato a vicepresidente, David Choquehuanca, celebran la victoria en las elecciones bolivianas. COMUNICACIÓN MOVIMIENTO AL SOCIALISMO.

Bolivia vuelve a significar aire fresco para la izquierda latinoamericana. Lo significó también el año pasado, pero la alegría entonces le duró poco al Movimiento al Socialismo de Evo Morales: una maniobra de la Organización de Estados Americanos (OEA) construyó un supuesto fraude electoral en las elecciones presidenciales de 2019, y acto seguido llegaron los militares y las élites. La respuesta de Morales (exiliado) y los suyos, liderados por Lucho Arce y David Choquehuanca ha sido contundente: una victoria más solvente todavía.

El día antes de las votaciones se canceló la Difusión de Resultados Preliminares, justo donde apareció la polémica el año pasado. La Organización de Estados Americanos (OEA) estimó en aquella ocasión que hubo una diferencia desmesurada entre los últimos resultados provisionales divulgados y el recuento definitivo. La diferencia, según el Center for Economic and Policy Research (CERP), no estaba fuera de lo común teniendo en cuenta que para el final de suelen dejar los conteos en las regiones rurales, más cercanas al Movimiento al Socialismo de Evo Morales; y considerando que la OEA no analizó los votos oficiales, sino el recuento rápido alternativo: este recuento alternativo sufrió un parón, pero "el recuento de votos oficiales legalmente vinculantes no se detuvo durante ningún período significativo".

Los resultados oficiales de las elecciones presidenciales del año pasado fueron, entre los candidatos más votados, 47.08% para Evo Morales (Movimiento al Socialismo) y 36,61% para Carlos Mesa (Comunidad Ciudadana), con un 88.31% de participación. La diferencia de más de diez puntos hacía innecesaria una segunda vuelta.

El recuento de este año auguraba, según los datos recopilados a pie de urna por la agencia Ciesmori, 52,4% frente a 31,5%, haciendo innecesaria de nuevo la segunda vuelta, esta vez por haber superado el 50%. El escrutinio oficial avanzaba con parsimonia durante la madrugada del lunes al martes. Con el 54.35% de las papeletas analizadas, la ventaja a favor del Movimiento al Socialismo se situaba ya en un 48.54% frente al 33.12%. La participación ha alcanzado esta vez el 87.81% de participación. La incriminación de hace 12 meses, las acusaciones de irregularidades por parte de la OEA, pierde cualquier tipo de sustento ante semejante realidad.

Los comicios bolivianos han sido especialmente significativos para el grupo del Mercosur. El Parlasur, la cámara parlamentaria del bloque, envió a Bolivia la semana pasada a una comitiva de su Observatorio de la Democracia. El país andino tiene pendiente su incorporación efectiva a Mercosur desde que hace cinco años el trámite final fue oficializado. La Comitiva ha estado formada por su presidente, Oscar Laborde, y ha contado con la participación de los parlamentarios Daniel Caggiani (Uruguay), Mario Metaza (Argentina), Sâmia Bomfim (Brasil), por el Director Ejecutivo del Observatorio de la Democracia, Alexandre Andreatta (Brasil), y por el asesor Lucas Ribeiro (Brasil). Ellos mismos recomendaron no utilizar el nuevo sistema de Difusión de Resultados Preliminares, porque las elevadas expectativas podrían generar una crispación extra, nada recomendable.

El ambiente electoral que se ha encontrado el Parlasur en Bolivia ha sido de mucha tensión, cuenta para Público la diputada federal brasileña Sâmia Bomfim (Partido Socialismo y Libertad, PSOL). El clima dejaba entrever "que podría haber otro escenario de conflicto", aunque finalmente el hecho de que la victoria de Arce haya sido tan contundente "ha dado mejores condiciones para la aceptación del retorno del Movimiento al Socialismo al poder".

Los analistas políticos internacionales, y también esta comitiva de Mercosur, entienden que las múltiples coyunturas sociopolíticas de la región se van retroalimentando. "Es muy importante para Bolivia y para toda América Latina, que también enfrenta autoritarismos diversos, igual que lo que va a suceder en otros países de América en las próximas semanas puede ser determinante para lo que pueda ocurrir en Bolivia", señala Bomfim. "Sobre todo con el plebiscito en Chile y las elecciones en Estados Unidos, con Trump, que apoyó el gobierno golpista de Jeanine Áñez. Será fundamental para la estabilidad política en Bolivia y para el respeto a la decisión popular".

Tanto Añez como Mesa no han tardado en reconocer la derrota, y ese detalle es esperanzador, conocidos todos los capítulos que se han ido encadenando desde que se forzó la salida de Morales. El Órgano Electoral Plurinacional respiraba y ponía en valor este reconocimiento, esta vez sí, de los resultados. De la mano del presidente del Tribunal Supremo Electoral, Salvador Romero, el país intentaba difundir sosiego. Tras ver lo que ha visto en Bolivia, Sâmia Bomfim no se fía: "La vigilancia y el mantenimiento de la organización política es fundamental, porque aquel que da un golpe de estado no acepta tan fácilmente dejar el poder". Espera la diputada brasileña tras estos comicios el proceso de adhesión de Bolivia a Mercosur pueda avanzar como se acordó, y que "la integración en América Latina se intensifique, porque es muy necesaria, y más en este momento tan perturbador desde el punto de vista sanitario, económico y político".

Pasando de largo por la treta que encabezó en las elecciones presidenciales de octubre de 2019, el secretario general de la OEA, Luis Almagro, felicitó a los vencedores, desentendiéndose de lo que ha sufrido Bolivia durante todo este año. Pasó tan de largo que este lunes la jornada previa a la 50ª Asamblea General de la organización se ha dedicado a tres puntos: un diálogo con observadores internacionales, una reunión con la sociedad civil y un análisis de la crisis venezolana con un grupo de cancilleres de continente.

"Venezuela es en este momento una dictadura que tiene una lógica criminal, si responsabilidad de gobierno", aseguró Almagro, orientando sus ataques esta vez a Nicolás Maduro, que siempre el comodín de la baraja. A Juan Guaidó le sigue considerando presidente, líder de un gobierno constitucional, legítimo, "que tiene que enfrentarse a dinámicas de poder que tienen que ver con el uso indiscriminado de la violencia, con la tortura, con crímenes de lesa humanidad y violaciones de derechos humanos". Venezuela es el siguiente país suramericano en pasar por las urnas: celebrará elecciones parlamentarias en diciembre.

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